martes, 10 de octubre de 2017

Cada palabra que escribo

¿Es posible amar a una mujer y a la poesía?
¿Es posible asumir esta división?
La palabra me dice que el deseo
me empuja a escribir y al mismo tiempo me reprime,
ella vive en el punto de mi voz
ella anhela mi vida y me conmueve.

Y sin embargo me creo cada palabra que escribo
porque esa palabra me lanza su mirada,
y a mi voz vuelve primera
y al honor más íntimo,
y al amor frecuente
en mis manos y en mis ojos.

¿Es posible amar a una mujer y a la poesía?
El amor me dice que entre el corazón y
las piedras siempre hay un verso,
un segundo que se mueve hacia mí
hasta revelarse y someterme, ella derriba todos
mis sentidos, ella es un aliento desmedido.

Y sin embargo me creo cada palabra que escribo
porque esa palabra me expone al rostro marcado,
y el dolor me hace pensar en lo humano,
y si alguna vez me supe apartado hoy mi nombre
por su nombre es amado, porque el sueño dura
lo que un instante y yo estoy lleno de instantes.

¿Es posible amar a una mujer y a la poesía?
Yo me salvo sin remedio cuando no entiendo,
y cuando un ángel acaricia mi intelecto
y cuando el mundo procede desde el alma
y la paciencia es la nobleza, ella me mira
por largos momentos cuando se sabe elegida.

Y sin embargo me creo cada palabra que escribo
porque esa palabra me proclama su porfía,
porque me dejo abatir
por la melancolía de la dulzura,
porque en el alma
tengo una llama que delira.

¿Es posible amar a una mujer y a la poesía?
Los ojos hieren mi vista cuando el amor está presente.

Título: Cada palabra que escribo

Marcelo Roberto Galán Capel
Poeta

Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel 
 

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