miércoles, 2 de agosto de 2017

De mi madurez

En mi madurez
solo dos cosas deseo: la vida y la flor,
la vida como una canción para mis ojos
ardiendo en mis pupilas,
la flor como el amor que abunda,
que quiero un mundo que me consuma,
que no quiero preguntar ¿dónde?

Soy una deuda que no se justifica,
todavía mi sangre no se enfría
y mi rostro se renueva
¿dónde está la madre de mi amor propio?
¿Dónde la ventana de todos mis años?
Mi piel es una suma gigante de nada,
es que nada tengo más que a mí mismo.

Invierto en mi savia y en las hojas caídas,
mi esencia se obstina en celebrar,
yo creo que la belleza
es un viaje de mutuo acuerdo,
entre las manos y el paisaje
que recitan al unísono el mismo verso,
entre las gotas de lluvia y las palabras
sin ningún recuerdo.

El amor que siento está en mi pecho,
mora en mí su nombre ameno y gentil,
su persona se multiplica
y perdura en mi cuerpo,
amor que crece guiado por su ejemplo,
amor escogido, mi único sello.

Nunca cuento las horas,
prefiero observar los árboles
vestidos y desnudos
y sentir que todo es de a dos,
hasta el tiempo,
que muere y nace mientras creo que permanezco.

Ojalá el honor entienda
que la suerte es una siembra,
el cielo es un escrutinio
cuando la verdad se atesora.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Poeta

Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel