miércoles, 26 de julio de 2017

No me condeno

¿Qué es la impunidad?
El silencio de la traición
¿qué se deshace en esta condena
que siento como latido?
La entrega, la renuncia y la obsecuencia
¿qué es la humillación?
La sangre complaciente
¿qué es la corrupción?
La excusa del dolor puramente fingido,
que el pánico no es de acero y plomo
sino de palabras,
con vendas no se ven los fantasmas. 


¿Quién es un mitómano enfermizo?
Aquel que pierde el ejemplo
y cree que el tiempo todo lo cura,
aquel que ha sustraído los arreglos pero se olvida,
aquel que cree que la arrogancia cae sin ruido,
que las voces de almas invisibles
son como un cementerio clandestino,
que los huesos gritan más allá de los rezos.

¿Qué hace la violencia más que romper
y salpicar todo de abandono?
Al niño le quita el rostro
a la escuela su cinco de la tarde,
a los colores vuelve cobardes
y a los sueños culpables,
que la pobreza siempre golpea
aunque esté la puerta cerrada,
que la memoria y desmemoria
son derecho de igual herencia.

¿Quién es un asesino en este país?
Quien camina con mirada altiva y sin dignidad,
quien anuncia por los medios las semillas
que da para sembrar en el desierto,
quien se burla del silencio de los muertos
y cree que palabras como justicia y verdad son menores,
que los crímenes mandan perpetuando el privilegio,
que los ausentes de siempre son espejo.

¿Quién puede decir que no debe nada?
Hasta las calles, las plazas y las veredas
exigen ser respetadas,
que las voces no se acostumbran
aunque estén mutiladas de lo mejor de sí.

No me condeno a la resignación
aunque los demás continúen ejerciendo sus engaños,
prefiero la esperanza aunque ella me deje a la intemperie.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Poeta