martes, 18 de abril de 2017

Marcelo, hijo y poeta

Porque muchas veces me pregunto
y la respuesta no es otra,
porque mi tinta temprana
tiene el calor de sus poemas,
de sus redes son mis alas
el poeta, el guerrero y el templo,
mis viejos son mi cambio
por ellos despierto.

Porque no me sorprende su fortaleza
y quererlos como los quiero,
porque cuando los miro
la poesía vuelve impulsada por sus cuerpos,
porque a los cincuenta sigo hilando
las mismas palabras del principio,
mis viejos son mi mejor público
mi reclamo poético.

Porque la poesía está implícita en sus nombres,
porque cuando escucho sus voces
la distancia se acorta y los siento jóvenes,
adolescentes incluso novios mutando entre bromas
y pequeños engaños ¡y sintiéndose vivos!
mis viejos encuentran la belleza
en la intensidad del presente,
mis viejos reconocibles en un yo que no se va.

Porque cuando escribo
despunto en su pasión y su vigor,
porque mis viejos son esa arquitectura
de caricia pura que me sostiene,
mi tinta de sangre como un manto gigantesco
mi tinta de gritos y de silencios, mi tinta,
mis viejos son portadores de mi alma
dos líneas paralelas que en mí convergen.

Mis viejos,
mi norte hecho viento,
un amor que aún siendo sereno
me incita a un tiempo para amar.

Marcelo, hijo y poeta
 
 
Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 
Poeta