viernes, 21 de abril de 2017

Mandamiento

No me mueven los que hacen gestos
y tienen la piel intacta,
me mueve la sangre de quien se levanta y trabaja,
las manos de quien le promete a su cuerpo
un verso trascendente,
la gota transparente que le da sentido a su vida
a su destino y a sus sueños.

No me mueven los reclamos distintos
si en esa distinción no estamos todos,
me mueve el equilibrio sencillo y desnudo,
el mandamiento que es trueque y silencio
el dolor por el beso que rodó hasta el suelo,
la caída de las espinas por tanto falso reino
por tanto desprecio.

No me mueven los verdugos brutales que mienten
que acusan y que matan al alma,
me mueve el amor que se derrama
como un temblor de las ventanas,
la esperanza en el camino
para formarme entre dos ríos,
la mirada de mis hijos entre mis manos extendidas.

No me mueve la semilla del amor marginado,
no me mueve la cuna sin mis padres,
me mueve la columna entre el orgullo roto y mi voz
y los cadáveres que el poder amontona
ahuyentando a los pájaros,
el puente valiente y sin límites
como una sed infinita,
el triunfalismo de creer sin lujos y sin riquezas.

No me mueve el misterio de rezar
por el rezo mismo,
me mueve Dios aunque no exista el infierno.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre - Poeta
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