lunes, 6 de febrero de 2017

Marcelo, aquel niño

A veces quisiera volver al niño,
al cimiento generoso de mis ojos
a mi inocencia,
a ese principio de los pies
y de las manos de sol a sol,
a ese amor dentro de la claridad de la libertad.

A veces quisiera el azar
del eco de aquella sangre
y sentir que aún late la espera,
la de la piel dando saltos
hasta el tropiezo,
la del amor sin más fuerza que una sonrisa.

A veces quisiera en mi pecho
aquella boca inmensa,
la de los dientes defendiendo a las palabras,
la de los besos gastados por besos
entre llantos y raíces,
la del amor pintado de colores sobre la almohada.

A veces quisiera aquellas heridas alegres,
las que se burlaban de la luz por el silencio,
las que rodaban por el mundo
del vientre sereno,
las que eran conscientes del sueño
y volaban de junio a junio.

A veces te extraño Marcelo,
como a ese íntimo espacio eternamente azul,
ese universo de tenue fuego y frescura
esa desnudez del alma de punta a punta
¡Marcelo tan mío y tan distante!
¡Marcelo niño en mi pensamiento donde hoy el aire!

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre