jueves, 3 de noviembre de 2016

Privado e íntimo

Desprovisto de todo aviso y palabra
así quiero vivir,
como una sombra en el bosque
como un sendero estrecho,
como un árbol mecido
suavemente por el viento.

Y no avisarle a la felicidad
de este significado nuevo,
de este deseo de vivir
sin el peso de mi nombre,
que la palabra me halle casi por casualidad
con esa curiosidad que se dice en voz baja.

Quiero poder caminar cada día
de manera excepcional,
sin pompas
con el atrevimiento de una flor,
con el solemne silencio
de un blancor.

No he perdido la fe ni de mi mujer el amor,
ni siquiera el orden
en el caos del mundo,
pero este hombre desea vivir sin apuro,
sin esa desesperación
de un deseo insaciable.

Admiro el heroísmo que hace tiempo no sigo,
extraño esa conversación
que nunca dejé en un papel,
espero por esa emoción de vivir sin miedo,
soy un hombre centrado
pero todavía me cuesta comprender mi costado.

Nada es tan simple como esto, se los aseguro,
mi realidad no es negación total ni consentimiento,
esta ambigüedad es en mí como una segunda luz en el cielo,
como una rebelión llena de seguridad inocente,
el poeta le pide al hombre que insista
pero el hombre dice no conocerlo.

El dolor me deja así, privado e íntimo.

Marcelo Roberto Galán
Tinta de Sangre