martes, 27 de diciembre de 2016

A Juan, mi hijo

Querido hijo 
mi oro y mi plata son mi palabra 
y ella te doy, 
con el tiempo del mundo 
con la conciencia más vieja, 
con algunas estrellas 
para que no temas al camino. 

Querido hijo 
mi corazón invisible y fiel es mi palabra 
y ella es a tu propósito, 
mi inocencia libre para que confíes en todo 
mi cuidado ligero 
para que avances con pasos más lentos. 

Querido hijo 
yo te quiero como si fuera tu alma, 
y quizá lo soy como un trago de agua fresca, 
mi palabra tolerante siempre orgullosa de ti 
mi palabra de respeto y de confianza, 
mi palabra sin pretender que te asombres. 

El último día del año 
también es tu cumpleaños, 
el último y el nuevo 
para que el recuerdo de las heridas 
te conviertan en hombre, 
el último y el primero como un logro a conquistar, 
el último y el primero para soltar tu recompensa. 

Querido hijo 
tú eres lo bueno aunque yo no lo diga, 
tus secretos me hacen padre 
tus intimidades me preparan para verte crecer 
¿crecer? Sí, la contundencia de tus veinte años 
avanzan por tu vida y por la mía. 

Querido hijo 
te pido perdón por no haber sido mejor, 
por cometer tantos errores 
intentando reparar los errores cometidos, 
mi amor por ti tiene criterio propio 
y a veces sus principios son un grito, 
un solo grito escuchado en cada palabra que te digo. 

Querido hijo 
tu vida es tuya a partir de ahora y yo soy testigo, 
si algún día necesitas un copiloto 
simplemente tiende la mano, 
yo aprendo y crezco contigo, 
querido hijo yo te respeto 
hasta el detalle más simple. 

Querido hijo 
¡que tus sueños se hagan sueños 
y soporta la verdad! 

Marcelo, tu Papá. 

lunes, 26 de diciembre de 2016

No voy a decirles Feliz Año

Año viejo 
año nuevo 
la misma vida 
que no es fantasía sino sueño, 
un mundo que no deja de rodar 
y entre ruedos nos da valor, 
una promesa que es fe 
en el presente y es fuente. 

Año viejo 
año nuevo 
el mismo error y la misma confianza 
como un hilo de luz, 
una poesía en el blanco lienzo 
que no se detiene en el tiempo, 
una reflexión para sentir cada tanto 
como un buen amigo. 

Año viejo 
año nuevo 
el mismo deseo sencillo y cotidiano 
pero con los ojos, 
la misma corriente 
mientras el alma duerme, 
como la ley del dharma 
que nos habla de nuestro único talento. 

Año viejo 
año nuevo 
el mismo poder que podemos hacer mejor. 

No voy a decirles Feliz Año ¿qué diferencia hay? Si el espacio no cambia y el tiempo es muy parecido al de ayer, si lo que existe coexiste y la experiencia siempre es hoy y ahora, si el mismo reloj nos examina. Voy a compartir con ustedes mi deseo: Que nos volvamos conciencia única con el paisaje, que el amor sea la verdad última en nuestro corazón, que la misma corriente nos recorra con un mismo hábito, el de reinventarnos como la desnudez del agua. 

No voy a decirles Feliz Año: Que todo fluya así como una hoja y otra hoja y en medio, la idea del viento. 

Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 

viernes, 23 de diciembre de 2016

Navidad

La Navidad, 
un día igual al resto de los días 
pero también muy distinto, 
el mismo pájaro 
pero por un camino distinto, 
la misma flor con una mirada distinta, 
es que la Navidad no es lo que es sino lo que soy, 
una llave para reescribir mi nombre hasta que rime. 

La Navidad, 
un día de mercados abiertos 
que ya quisiera más distinto, 
que llegue distinta la sorpresa que espero 
con trazos invisibles en las paredes, 
con sonrisas inapagables, 
que sea distinta la franqueza 
porque no quiero ser el que olvida, pero sí el que cambia. 

La Navidad, 
un amor que viene y que va 
con la bonanza de una lluvia fértil 
¿pero qué hay del resto de los días? 
¿Por qué la ciudad no puede ser más que una estatua 
un par de días al año? 

Deseo con fervor que esta Navidad 
la calma nos espere 
como espera el viento a las ramas, 
como espera el cielo el trueque 
de la soledad por la llama. 

¡FELIZ NAVIDAD Y QUE DIOS LOS BENDIGA! 

Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 

jueves, 22 de diciembre de 2016

No puedo explicar

No puedo explicar por qué escribo, 
es lo mismo que intentar responder 
el por qué estoy vivo, 
tan sólo siento que estoy 
en un interminable viaje de iniciación, 
una energía me irradia su fervor y 
me lleva a aceptar que no puedo más que escribir. 

Un aliento vivo aquí, 
un murmullo de hilos más allá, 
y la propia experiencia dotando de significado a cada poema. 

A veces de mañana 
otras de tarde, 
días en que los días completos son romances, 
y yo escribo a mi territorio interior palabra a palabra. Yo sé 
que todo lo que existe tiene su nombre pero para mí 
ese nombre tiene infinitas formas, 
sombra y huella que al mismo tiempo exigen la existencia. 

Mis palabras 
mi centro, 
mi orden que me salva de la realidad, 
no hay azar que no me quiera contar 
yo no elijo la poesía ella me elige, 
la poesía es esa flecha que se arroja directa 
a mi lengua y a mis dedos. 

Estoy despierto pero no del todo, 
existe un ritmo en mi destino 
que me encadena a otras palabras, 
palabras cotidianas inclinadas hacia adelante, 
hacia un aire no contaminado 
hacia una conciencia de suelo fértil. 

Mis versos cobran vida 
en la vida de cada lector, yo lo siento, 
la poesía es acercamiento 
mientras una hoja blanca merodea sin decidirse. 

Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 



Me llamo poesía

Me llaman poesía, 
porque mi silencio 
me va matando poco a poco, 
porque no encuentro calma 
entre las lágrimas de mi alma, 
porque no hay mar ni cielo 
que pueda llevarme lejos. 

Me llaman poesía, 
porque mientras la lluvia rompe 
yo escucho al viento, 
porque la noche 
me contagia con su cuerpo, 
porque tengo agujeros 
en donde te propongo encontrarnos. 

Me llaman poesía 
porque rezo despacio mis sueños, 
porque con andrajos me visto 
y no tengo miedos, 
porque tengo un solo pensamiento 
que se repite por lo intenso: 
una voz de colores suspendidos y blanco aliento. 

Me llaman poesía, 
porque no te conocí la primera vez 
en el rincón aquel, 
porque me equivoqué: No era esa puerta 
tu puerta sino el poder, 
porque a mí mismo descubrí en el tiempo 
como un arquitecto propio. 

Me llaman poesía, 
porque todas las cosas me avisan 
como un arroyo desbocado, 
porque a la muerte siento en mi espalda 
como un balcón de balcones, 
porque imagino al suelo idéntico al agua: 
Una caricia, una palabra. 

Me llamo poesía, 
tengo mis ojos adentro de mi mirada. 

Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 

martes, 20 de diciembre de 2016

Tres libros


MOEBIUS




Si quieres poemas distintos aquí está tu libro,
MOEBIUS es un libro que trasciende la pasión,
un libro en que el autor te inspira
su confianza y compromiso,
un libro de buenos comienzos reales.

MOEBIUS es más interesante
que cualquier noticia actual,
MOEBIUS es el mejor regalo.
Si crees que aún hay cosas no dichas
MOEBIUS te cambiará la vida,
como cambia la aceptación del amor infinito,
como el principito inigualable que enseña su secreto.
Una conversación en versos es MOEBIUS,
de los sueños
del azar
y de una mejor persona en el alma.
Con el prólogo de la Lic. Marcela Bricca
Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

viernes, 16 de diciembre de 2016

Marcela, un prólogo




Quizá no tenga que dar las gracias porque una vida juntos es de por sí un agradecimiento, pero mi voz por ella provoca una gama de matices: Sentimientos y pasiones, poemas de secreta seducción que suspiran entre rendijas. Marcela expone en MOEBIUS su manifestación de luz, un prólogo, un argumento declarado y consciente que hace de esta obra un todo.
Honrado me siento como lector de este gozo, de esta historia de la historia elegida por este autor. Marcela es mi poema interior con el asombro de cierta inocencia, Marcela es la suave tibieza vuelta fuerza que invita a MOEBIUS a trazar senderos, como cae una tenue llovizna entre nostalgias e interrogantes.
Su prólogo habla de amor y aprendizajes, a veces el mismo amor y su presencia, una victoria de a dos.
Marcela, te amo más allá de las palabras.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Poema en tres libros







Poema en tres libros 
como una una vida pensada, 
un poeta leal y apasionado 
como un aguacero, 
un camino entre espejos 
y atrás el aire, 
una boca puesta en una gota de sangre 
que se derrama. Poema en tres libros 
como un árbol ante el paso del mendigo. 

Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 

Una historia de amor distinta

     Aquella noche junto al fuego, Isabel recordaba el tiempo en que sus hijos eran pequeños y ella, como en esa ocasión, solía sentarse a tejer con la tranquilidad de saber que todos dormían arropados en sus camas, y con el beneplácito de haber cumplido con la tarea diaria de ser madre; la que no era menor a cualquier otra ocupación que una mujer moderna pudiese desempeñar. 
     De pronto, recordó su niñez triste y solitaria signada por la orfandad que le causaran: el abandono de su madre y la posterior separación de su padre y de sus hermanos; cuando aquella familia la trajera del campo a la ciudad. 
     Con tan sólo doce años, llegaba a Córdoba al amparo de un matrimonio apenas conocido por ella, que le brindaba un hogar; pero cuya abnegada solidaridad encubría un propósito mucho más práctico.      La señora Funes estaba embarazada de su segundo hijo e Isabel sería en poco tiempo la niñera de la casa. Conforme ella iba creciendo, las responsabilidades aumentaron y la dedicación que brindó a aquellos pequeños, que la vida había puesto a su cuidado, nunca le dejaron ver que su tarea era muy mal paga. Tampoco se percató del excesivo trabajo que esta labor le demandaba. El cansancio se atenuaba con el amor casi fraternal, que con el correr de los años fue desarrollando hacia esos niños, que pronto dejarían de serlo. Momento en el que la familia agradeció gentilmente sus servicios y, apelando a su buena voluntad y a los nobles sentimientos que en ella se habían arraigado para con todos y cada uno de los Funes, le expusieron una serie de argumentos en torno a supuestas penurias económicas por las que estarían atravesando, con los que la invitaban a retirarse de la casa. Esta gestión resultó lo suficientemente diplomática como para hacer que Isabel, con tan sólo dieciocho años cumplidos, agradecida eternamente de una generosidad inexistente, se marchara para buscar nuevos caminos, sin hacer el menor reclamo. 
     Ella, apenas había terminado la escuela primaria, y el único oficio que había aprendido había sido el de ser niñera; esto la llevó a ocuparse en otras casas. Y así cuidó a otros niños siempre con el mismo compromiso y dedicación, lo que generaba en ella vínculos indisolubles con cada familia; por eso cada vez que concluía su permanencia en cada uno de esos hogares, ella debía realizar un nuevo duelo que recreaba el dolor del propio desapego familiar. 
     Ahora en la soledad de la casa vacía, sólo el crepitar de los leños ardiendo, irrumpían en el silencio de sus hondas cavilaciones de remembranza. La memoria suele ser en ocasiones el diario íntimo más noble para aquel que escribió su vida en el arrullo de sus recuerdos; y el olvido, el más cruel castigo que puede coronar la vida de una persona memoriosa. 
     Desde hacía algunos meses, su esposo, con quien había compartido cincuenta años de su vida, era víctima del Alzheimer, enfermedad que aísla a los pacientes en una soledad incomprendida, pero que además castiga al resto de la familia con las consecuencias del olvido progresivo e irreparable. 
     La soledad empezó a convertirse en su más fiel compañera, pero ella había aprendido a llenar esos espacios vacíos que iban dejando los seres queridos ausentes con los recuerdos de otros tiempos; sin embargo, afrontar la enfermedad de su marido, la obligó a vivir en un proceso de desarraigo, mientras aquella memoria se iba apagando paulatinamente hasta extinguirse junto a su vida. 
     El día del funeral de su esposo, también estuvo sola. La compañía de sus hijos no había sido más que una fugaz visita de cortesía. Ellos a su modo vivían el duelo sin detener el ritmo habitual de sus ocupaciones laborales. Y estas, tampoco les permitieron quedarse para acompañar a su madre algunos días después de la ceremonia de inhumación. 
     Isabel justificaba las esporádicas visitas de sus hijos, como lo hace toda madre; pero el silencio de su casa, en la soledad de aquel pueblo retirado en el que habían decidido residir, ella y su esposo, luego de jubilarse comenzaron a pesarle cada día más. 
     Una mañana decidió ir al geriátrico, que se encontraba a pocas cuadras de su casa, para averiguar qué requisitos debía cumplir para que la recibieran como residente permanente; pero amablemente una secretaria le había informado que necesitaba el consentimiento de uno de sus hijos, quien sería su responsable legal ante la institución. Ella sabía que sus hijos no avalarían su decisión, porque hacerlo sería como aceptar la culpa de un abandono que socialmente podía propinarles algunos reproches de parientes y amigos; e Isabel, lejos estaba de querer incomodarlos de alguna manera. 
     Entonces, fue cuando comenzó a girar en su cabeza la idea de ir al geriátrico para visitar a los abuelos allí internados, que al igual que ella no veían a sus parientes con frecuencia. Es increíble como la voluntad de algunas personas siempre encuentra propósitos para sostener una vida. Así, Isabel ocupó sus tardes, haciendo feliz a muchos ancianos de su pueblo, a la vez que le daba un nuevo sentido a su vida. Puso mucha abnegación en aquella tarea, al igual que en todo lo que había hecho durante su vida. Cada día, preparaba alguna torta o unas galletas para compartir unos mates con sus nuevos amigos; los que la esperaban gustosos, porque también ellos habían encontrado en su compañía un motivo que renovaba sus ganas de vivir. 
     Hasta que un día, ya no tuvo fuerzas para salir de su casa. La edad había avanzado sin que ella lo notase, y ahora sentía temor de caminar sola por las calles; sus piernas le pesaban cada vez más y ciertos mareos la llenaban de inseguridad. Tampoco entonces quiso importunar a sus hijos. “Para que avisarles, se van a preocupar y estos achaques de la edad no tienen importancia, pronto pasarán”. Pero en el fondo sabía que aquello no era transitorio, y sintió entonces cuanto puede pesar la edad y sus consecuencias en aquellos que tienen tantas ganas de hacer cosas. 
     Sus amigos del geriátrico comenzaron a preocuparse por su repentina ausencia y sin dejar pasar el tiempo, le pidieron a Elena, una enfermera del lugar, que al concluir su turno pasara por casa de Isabel para que averiguase los motivos que habrían ocasionado la interrupción de sus visitas. Ellos la extrañaban tanto y le debían tantas horas colmadas de agradable compañía, que necesitaban hacerle saber a Isabel que estaban pendientes de ella, porque la gratitud que el afecto provoca en las personas mayores genera lazos indisolubles. A partir de entonces, Elena sería la encargada de mantenerlos en contacto. Aquella tarde, Isabel, tras explicarle los síntomas que sentía, le pidió que pasara algunos días por allí para enviarles con ella algún dulce o alguna torta a sus amigos, como un modo de hacerles llegar su cariño a pesar de las circunstancias. 
     Sin embargo, ya nada era lo mismo. Elena pasaba dos o tres veces por semana, pero eran muy largas las horas de soledad y silencio. Fue entonces, cuando a comienzos del invierno, la escuchó por primera vez. Era la voz de su esposo que le hablaba, hasta que ella se atrevió a responderle y así iniciaron un ciclo de charlas en las que revivían esos recuerdos memorables: el noviazgo, los primeros años de casados, la niñez de sus hijos, la llegada de los nietos, y tantos otros. Y una noche, él la invitó a dar un paseo que los llevaría a esa morada definitiva, donde volverían a renovar ese “para siempre” del amor compartido durante tantos años. 
     Al día siguiente, Elena, encontraría a Isabel en su cama, con esa tranquilidad en el rostro que sólo pueden tener aquellas personas a las que la muerte las arropa como un niño en el regazo de su madre, porque han sabido dar tanto amor que la vida les pide permiso para salir de ellas. 

Marcela Edith Bricca nació en Córdoba, Argentina el 20 de junio de 1967. Profesora de Lengua Castellana Literatura y Latín, título obtenido en el Instituto Simón Bolivar de la Provincia de Córdoba. Licenciada en Letras por la Universidad Católica de Córdoba. Actualmente dicta clases de Lengua y Literatura y de Lengua y Cultura Latinas en el Colegio Nacional de Monserrat y en otros establecimientos de la Provincia. Adscripta a la cátedra de Literaturas Comparadas en la Universidad Católica de Córdoba. Investigadora del área letras del centro de investigaciones María Saleme de Burnichon de la Universidad Nacional de Córdoba. 

Palabras a mi mujer, Marcela Edith Bricca 

En un mundo en donde todo sucede demasiado rápido, leerte es una de esas cosas bellas que se prefieren. Te amo y te admiro con el verdadero concepto del amor en todos los sentidos. Marcelo Roberto Galán Capel. 

Moebius, Ana y El amor del que todos hablan

Porque un libro 
es fuerza y alimento, 
un vacío abierto en los ojos, 
un hondo silencio 
apresurado en el aliento, 
dos a un mismo tiempo: 
El cielo y el infierno. 

Porque un libro de poemas 
comprende que cabe en un verso, 
como se pide un café 
al lado de un enorme ventanal. 

Porque la poesía es y debe ser 
otra mirada posible, 
como un largo pasillo 
que termina dándole nombre a todo. 

Porque un libro 
es un vicio que me da sentido, 
un mundo que se revela en lo que escribo. 

Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 

martes, 13 de diciembre de 2016

Moebius


Mi tercer hijo literario,
sentimiento variopinto y esperado,
descarado calor traído por el valor
de un corazón artesano,
MOEBIUS es la fuerza 
que ahora ha llegado. 

Mi tercer hijo literario
sin más explicación que el AMOR. 
Gracias Juani,
tu razón rebelde me hizo crecer
hasta ser el padre que soy.
Gracias Marcela,
la vida es la dicha más hermosa al mirarte,
tú eres el amor hecho carne
en mi sierra y mi mar,
en mi alma y mi poesía.
Gracias queridos lectores míos
por los versos que quiero,
por hacer de ellos mis manos
y la libertad a la que estoy obligado,
por corregir mis lugares hasta el vocablo
por precisar el espacio de mis pies descalzos.
Gracias por dejarme creer. 

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
MOEBIUS (antes EL AMOR DEL QUE TODOS HABLAN
y ANA)

viernes, 9 de diciembre de 2016

Entrevista a mí

¿Quién escribe en mis libros?

Siempre he creído que soy un intermediario, un cauce que sirve de manantial a las palabras, un antojo turbulento de versos vuelto humano, un momento de pasión y poemario. Una constante búsqueda me sustenta y me condena, soy el lugar que me corresponde cuando escribo. Y respecto de quién soy creo que depende del ejercicio, una sensación es mi poesía sin pretensión por la estética.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre 

lunes, 5 de diciembre de 2016

En todos lados

Hay amor en todos lados,
incluso cuando miro el reloj
y me doy cuenta que ya es tarde,
y entonces miro como si
los dedos pudieran alargarse,
como si el interés de mis labios
pudiera acercarme más a las verdades de la vida,
hay poesía en todos y sale por los poros,
si no me crees mira ahora a ese hombre y a esa mujer.

Hay amor en todos lados,
incluso cuando esta mano que escribe se balancea
y me doy cuenta del apuro de las letras,
y entonces escribo como si los versos
no fuesen míos,
como si entre iguales y distintos
mi cuerpo pendiese de una hoja seca
y ésta a su vez de una rama seca también,
si no me crees mira por la ventana, a veces me da por extrañar.

Hay amor en todos lados,
incluso cuando al poeta convido con ratos de lectura.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre  

domingo, 4 de diciembre de 2016

Honestidad

“El acto poético que prefiero es el de la bruta honestidad frente a la hoja en blanco”.
Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

jueves, 1 de diciembre de 2016

Ya no

No sé lo que pierdo al ganar pero de algo estoy seguro, 
me aferro a lo que siento. El lado bueno de mis lágrimas 
es que valió la pena. No corro, espero las respuestas, 
sentir me da la vida, los sentimientos deben ser sentidos, 
no me gusta estar dormido, ya no. 

Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 

martes, 22 de noviembre de 2016

Un poema pegado

Y así sin nada más fue que lo dije: "Lo que quiero decir es que escuchas mi otra voz cuando me lees, la del tiempo profundo y sensible, la que cuenta las cosas que hago como resumidas en un solo punto, la de mi verdad más grande. Mi sentir tiene un poema pegado".
Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

jueves, 17 de noviembre de 2016

Universo

Resuena lo que hago
lo que digo
y lo que pienso,
todo es memoria y hábito,
todo es presencia como poesía y moneda, 
una exquisita biblioteca es mi realidad. Una
fracción de segundo es un libro
un principio,
una punta de lanza para aprender
al verme en el espejo.
Una imagen en mi mente
es el universo.
Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

Musa y poeta


martes, 15 de noviembre de 2016

Perdón

No me gusta pedir perdón 
como lento martirio,
el perdón es al pecho mío
por no haber dejado
que él se exprese, 
perdón le pido a la muerte
por mis ojos a veces vacíos,
perdón le pido al niño
que todavía no he vivido.

Perdón por lo que no he aprendido
y por lo que aprendí y volví silencio,
perdón por ese gesto que grité
cuando escuchar era más sencillo,
perdón por mi corazón caído
rodeado de tanta gente,
perdón por llorar con mis ojos
y no con mi alma.

Perdón por dejar en el alba
al hombre que soy en sueños,
perdón por esta pasión tan torpe
que a veces se me desprende,
perdón por no descubrirme
y por no mirar de frente,
perdón por mi cansado cansancio
y decir a media voz y a veces en llanto.

No me gusta pedir perdón
con palabras acostumbradas,
de amores y fantasmas vive mi sangre,
perdón por tanta máscara.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

Y el poema

Si lo que no fue, pasó,
gracias doy a la experiencia,
si lo que no pasó, fue,
gracias doy al sentimiento,
si lo que debió ser no es, 
gracias doy a la enseñanza.

Mi experiencia,
esta verdad que quiere
aclararse a toda hora,
este nudo en la garganta invisible,
esta complicidad desesperada
por reescribirse.

Mi sentimiento,
esta brisa que recorre el mundo
para llevarme lejos,
este cuerpo de bocas innumerables,
este amor insistente en los cristales
como perdido y sin nadie.

Mi enseñanza,
este comenzar de nuevo
aceptando las sombras,
este perseguir los sueños corriendo los escombros,
este sol para quitar los cerrojos
y recuperar la mirada.

Y el poema como siempre está ahí,
un cuerpo que tiende a caer,
mi propia ley de gravedad.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

lunes, 14 de noviembre de 2016

Poeta puro

Pese a ser poeta,
me pregunto infinidad de veces
¿cómo escribo y por qué? Y toda
vez me respondo que las palabras
me alcanzan y al ponerlas en una hoja,
medito sobre mi propio destino de escritor.
Me desenvuelvo a diario en eternas
contradicciones, dudas y miedos,
un desorden casi obsesivo de mi alma.
¿Para quién escribo? Tal vez para quien
lucha por encontrarse como yo,
que lucho para encontrarme,
tal vez para el poeta puro,
tal vez no hay un quien y nunca lo hubo
sino tan sólo debo escribir,
una forma artística de examinar
mi propia condición humana.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

viernes, 11 de noviembre de 2016

10 de Noviembre - Día de la tradición

Escribir es encontrarse. la tradición es pasado, presente y futuro. Ayer, 10 de Noviembre, se cumplieron 182 años del nacimiento de José Hernández, poeta, autor del "Martín Fierro", obra máxima de la literatura gauchesca. Aquí mi homenaje, porque es bueno aceptar y conocer lo de afuera, pero sin olvidar lo de adentro. Dijo una vez Atahualpa Yupanqui: "Para el que mira sin ver, la tierra es tierra nada más". 

De amor
de muerte
y de esperanza, 
de simples cosas en lo profundo del alma,
de tormento rabioso y pasión violenta,
de voluntad que mira:
Carne ligera y carne también.


Martín Fierro nunca lloró sin querer,
se derramó hasta embriagarse,
hasta sostener la vida con los brazos
y estar estático de emoción casi esclavo,
él ofreció su vida
pidiendo perdón a sus pies.

Martín Fierro nunca usó trajes desconocidos
ni supo de la ira por dulce resignación,
de sus amigos fue amigo
sin jamás preguntar por qué la estrella,
su fuerza y su dulzura fueron muchos de sus propósitos,
ombú de nosotros cuando no somos los otros,
sombra casi siempre sola donde anidan los pájaros.

Martín Fierro fue conjunción
de existencias como reparo,
madrugada en redondel doblegando la conciencia,
presencia de versos mayores
en lugar de corazón,
él siempre supo
que la razón era el amor,
esperanza de envidiable calma que ordena.

Hoy le pedimos perdón a José Hernández su escritor:
Por el miedo,
por este árbol sin árbol
que a diario es nuestro silencio,
hoy 10 de Noviembre a 182 años de su nacimiento
esta raíz nos quema,
este verde desafiante nos abraza,
estas ramas para arriba y para abajo
son nuestra tradición que nos prolonga,
aunque a veces, las más de las veces
somos como aquellos poetas que atraviesan los campos
y nada ven.

José Hernández aún busca
por todos los rincones de la tierra
¿lo sienten? Es como un ave escapado de su jaula,
José Hernández no fue y si me lo permiten:
Es nuestro clavo en la frente.

Tradición inquieta que a veces sin fuerza
todavía ruega,
anhelo que de Fierro podamos tener
esas formas divinas resolviéndonos el pecho,
que de Hernández seamos ese insomnio
sembrado de espinas.

Que no hay ninguno que descanse
ni ellos ni nosotros,
en esta toda tormenta.

10 de Noviembre - Día de la tradición.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

Yo

"Yo siento
intuyo
pienso
imagino que todo gira,
que un reloj es mi cuerpo 
hacia arriba y hacia abajo,
que mi amor fluye mientras respiro".
Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

viernes, 4 de noviembre de 2016

Escribo para vivir

En cada poema me enfrento al miedo, 
soy verso desde el momento en que la letra 
no era mucho más que una mancha de tinta, 
yo ensayo cuando escribo 
y al final soy la crítica despiadada 
que da vueltas en mi destino. 

En cada poema soy un año más viejo, 
soy rima que obedece a mi instinto 
como mi primer libro que nunca buscó decir sin decirme, 
yo conservo el eco de todas las promesas 
y busco mi muy adentro 
cuando escribo de tan afuera. 

En cada poema yo oigo golpear las armas de las sombras, 
yo escribo hasta traspasar la hoja, 
porque busco la pasión que cuenta lo que estoy viviendo, 
porque si no escribo desde el hueso 
no puedo escribir una línea, 
soy puente para la gente que anda por los atajos. 

En cada poema tengo un interés privado 
y a veces el hombre no entiende, 
a veces el hombre no entiende, 
que tengo mucho que perder si no escribo, 
yo me desnudo para saber quién soy 
entre errores y flaquezas. 

En cada poema soy ese toque afanoso 
y casi imperceptible a la misma puerta. 

Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 

Poeta


Marcelo Roberto Galán Capel


jueves, 3 de noviembre de 2016

Privado e íntimo

Desprovisto de todo aviso y palabra
así quiero vivir,
como una sombra en el bosque
como un sendero estrecho,
como un árbol mecido
suavemente por el viento.

Y no avisarle a la felicidad
de este significado nuevo,
de este deseo de vivir
sin el peso de mi nombre,
que la palabra me halle casi por casualidad
con esa curiosidad que se dice en voz baja.

Quiero poder caminar cada día
de manera excepcional,
sin pompas
con el atrevimiento de una flor,
con el solemne silencio
de un blancor.

No he perdido la fe ni de mi mujer el amor,
ni siquiera el orden
en el caos del mundo,
pero este hombre desea vivir sin apuro,
sin esa desesperación
de un deseo insaciable.

Admiro el heroísmo que hace tiempo no sigo,
extraño esa conversación
que nunca dejé en un papel,
espero por esa emoción de vivir sin miedo,
soy un hombre centrado
pero todavía me cuesta comprender mi costado.

Nada es tan simple como esto, se los aseguro,
mi realidad no es negación total ni consentimiento,
esta ambigüedad es en mí como una segunda luz en el cielo,
como una rebelión llena de seguridad inocente,
el poeta le pide al hombre que insista
pero el hombre dice no conocerlo.

El dolor me deja así, privado e íntimo.

Marcelo Roberto Galán
Tinta de Sangre

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ni una más

Hace mucho que vengo pensando en esta consigna que todos abrazan o la mayoría de #niunamenos. Y me pregunto ¿por qué ni una menos? Para que haya una mujer menos esta debe morir, y de alguna manera, si lo que me importa es que no haya una menos, quizá estoy avalando sin querer toda la violencia que no implique la muerte. La violencia contra la mujer tiene muchas caras, a saber: Violencia ejercida por su condición de mujer, violencia física, violencia sexual, violencia psicológica, discriminación, menosprecio y violencia también según el ámbito: En la vida social y política, en la familia, en la escuela, en la iglesia y en el estado. En mi rol de escritor me cabe también una responsabilidad social, y por eso me permito invitarlos a cambiar aquella propuesta de #niunamenos por esta otra de #niunamás, porque si no hay más mujeres víctimas de violencia física, sexual y psicológica, si no hay más mujeres discriminadas y menospreciadas, si ninguna mujer sufre violencia nunca más en su familia, en la escuela, en la iglesia, en el estado y en la vida, les prometo que no habrá más muertes o sea, no habrá una mujer menos.
Mi opinión, nada más.
Marcelo Roberto Galán
DNI 17.418.886

lunes, 24 de octubre de 2016

Un poema

Un poema es una puerta giratoria,
un héroe que resuelve perder
poco a poco lo que sabe,
una razón condenada a conservar la cabeza
mientras abundan los decapitados,
un tiempo que se pone en duda
con todo el cuerpo.

Un poema te matará si lo dejas,
un poeta sólo entiende la justicia de los mares,
esa que naufraga hasta que el aire la une en un sueño,
la que conquista con los ojos
con la cercanía de un amante.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre 

sábado, 15 de octubre de 2016

Mujer y hombre

Si la tinta tiende
a encerrarse en pluma, es poesía,
si su camino contagia y es motivo
es un poeta el que escribe,
si la primera rima se pronuncia reflexiva
y el verso parece desgranarse en sentencia,
si escribir es penetrar
y las manos son varias manos intratables.

Si morir es confesarse
adentro y alrededor,
un poema abraza
esperando hablar de muchas cosas,
una mujer y un hombre desde la garganta.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

Lector

Aquí estoy lector,
mi alma más elegida es mi letra,
mi razón se parece a una paz
que cada mañana me muestra su carácter ocasional,
te saludo lector como una ola que se acerca a mi puerto,
como un rizo que me muestra su arco,
como un mercado que se prodiga en clientes,
como un puente entre versos invitados.

Aquí estoy lector entre dos papeles:
Lo que lees y lo que me da por escribir.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

lunes, 10 de octubre de 2016

Poesía responsable

La poesía, responsable del fin de los tiempos ¿qué otra cabe? Si como dijo Saramago, estamos entre el Socialismo pervertido y el Capitalismo perverso, entonces la poesía es satisfacción frente al derroche y la mentira, la poesía es alfabetización ante la desinformación generalizada. 

La poesía es tiempo humano y no contaminación, 
el poeta resuelve discrepancias en una reflexión, 
el verso es rumbo verdadero, contiene y detiene, 
la rima inspira como un imán a la memoria. 

La poesía es responsable del fin y lo confirmo, 
del fin de la ignorancia tan de moda. 

Marcelo Roberto Galán Capel 
Tinta de Sangre 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Desde antes

No sé si alguna vez
te sentí diferente,
los árboles siempre
me supieron a tus brazos,
si los pájaros nunca fueron más
hermosos que tus sueños,
si yo siempre fui tuyo
desde mi corazón de niño.

No sé si alguna vez fui rey
si el sol nunca se detuvo,
tantas veces gané como perdí
y nunca supe como,
si tu rostro me condujo a escribir poemas,
si nunca estuve acorde más bien enredado,
el tiempo, la vida y la muerte
desde antes me saben igual.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

viernes, 2 de septiembre de 2016

Yo

Yo, que estoy hecho de poesía y alrededores.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

jueves, 17 de marzo de 2016

Amor en red, amor de contagio

Amor en red, amor de contagio
 
Entre tú y yo hay dos salidas de emergencia,  
tu pantalla y la mía,
la pasión es un cursor que late,
yo no tengo bar
tú no tienes fiesta,
y sin embargo tenemos afinidades,
cercanas influencias.
 
Entre tú y yo un mundo más salvaje  
a nuestros ojos aparenta,
una cámara web nos iguala
a decisiones arriesgadas siempre virtuales,
nos acercamos porque nos gustamos
¿nos gustamos? Las palabras se ordenan en fila
y hasta nos decimos: es romántico descubrirnos.
 
Entre tú y yo nos descargamos poemas,  
nos compartimos versos con los móviles y con las redes,
nos llamamos poetas hasta amantes
pero sin sexo, claro está,
facebook, twitter, instagram
no hay impedimento para acercarnos,
el amor ha vuelto entre tuits, selfies y seguidores.
 
Entre tú y yo una creación efímera nos inunda,  
somos un punto de lectura
una lección rápida,
un texto a modo de presentación,
you tube nos regala una canción para nuestro aniversario,
no vamos a desaparecer mientras cumplamos años,
internet es nuestro reclamo más poético.
 
Entre tú y yo se ha roto la distancia
somos un nuevo formato,
los labios tienen caracteres
y hasta los silencios son una especie de contagio,
nuestra imagen visual o sonora es algo que simplemente consumimos,
somos una fórmula próxima, jamás dos,
somos un enmarco dentro de algo más amplio.
 
Entre tú y yo hay un muro general y luego privados,  
el amor se ha vuelto algo público,
una obsesión a través de una cuenta.
 
Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste
 
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