sábado, 17 de octubre de 2015

La misma sangre

La misma sangre

 
El amor primero 
que me desnudó asomado,
el primero que me vistió dormido
para sentir que te soñaba,
el amor que me miró
como agua clara corriendo,
el que me dejó un rastro secreto
visible en mi rostro.

El amor en un puñado de sierras,
pensamiento amarrado a la leña,
el primero que puso un fulgor rojizo a mis manos,
que fue caricia lenta,
mirada como se bate un viento,
el amor que fue silencio y más tarde nieve,
el primero que me cubrió
con voces verdes.

El amor que al arribo del hogar
fue sustento,
el primero que me dijo TE AMO
y me enseñó a usar sus alas,
el amor que a mi niño levantaba
de entre otros nidos y ramas,
el primero que se erizaba con mi erizo,
el primero que en mi vientre descansaba.

El amor que a mi campo solitario
fue posada,
el primero que me dijo una mañana: me quedo contigo,
el que se apoyó un momento en mis manos
y sintió que la sangre era la misma,
la misma mujer que yo esperaba,
la misma historia mil veces repetida,
el mismo hombre cerca del agua y de la vida.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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