lunes, 7 de septiembre de 2015

Amo

Amo

 
Amo el silencio de agua 
entre tu boca y mi voz,
y esa intimidad cómplice
entre mis letras y tu sueño,
amo pensarte fina y sentir
que resbalas entre mis dedos,
en soñolientos párpados el alba me espía
cuando aún no es de día,
y tú me abrazas concibiendo mis palabras.

Amo que en mis oídos te detengas,
que desde que me amas
mi casa esté frecuentada por un rojo clima,
y encontrarte en el remolino de mis cabellos,
y que después de escribir tus ojos sean de césped,
que no hay vida o muerte sólo igualdad,
que no hay tiempo sino inmensidad,
que las flores y los pájaros
son el justo amor que aparece.

Amo sentirte llegar como la última frontera,
gigantesca de mar y más bella,
y confundida con el aire y con el cielo
amo que te muevas inocente,
y yo quedarme como ante una vidriera y preguntar:
¿conseguí lo que quería en esta vida?
¿Qué quieres? ¿Me amaste alguna vez?
Que te veré siempre así como un libro de quinientos años,
perseverando en el amor y su misterio.

Amo saberme amado
en un constante ascenso,
y atreverme a la ambigüedad
de creer y equivocarme,
y escribirte con palabras que empiezan
y se van quemando, y leerte páginas en blanco
porque el amor es eso, es deseo,
amo verte así con ese rumor que percibo,
el amor nunca está dicho, es un ramaje donde pasa el viento.

Amo el propósito de amarte,
como una silla en la vereda
bajo una luz muy pálida,
y la voz que se enciende lenta
como el cuerpo de este poeta,
y la lluvia que se descuelga blanda,
que tu amor está en mis labios como una madera de proa,
que tu amor me recorre y me forma,
que amarte es alzar la mano sin perder nunca el roce de tu tacto.

Aquí estoy, con el café de siempre.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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