jueves, 6 de agosto de 2015

Nunca gires al poniente

Nunca gires al poniente

 
Es por ti 
que mi boca se marcha de tu boca,
para erizar los pensamientos tuyos,
para cultivar el eterno desafío
de este amor vegetal,
para animar la intimidad,
mi cuerpo sin tu cuerpo no es un cuerpo,
es un manojo de piel,
un templo sin su campanario.

Para ti,
que mis palabras agotan los acentos
persiguiendo tus huellas,
que conciertan las arboledas,
que el tiempo de estar juntos es una
necesidad y jamás una costumbre,
dicen que el horizonte decide la siembra,
a mí me gusta pensar que las cosas
se hacen entre ruidosos besos.

Contigo,
que he nacido marcado de tu costado,
que no evito sentirme enamorado,
que soy como un rayo compañero del alma,
el amor que siento de ti es un empujón brutal,
temprano me despierta. tarde me duerme,
en mis manos siempre siento una tormenta,
a veces larga otras lenta,
granos de arena que caen como si volara la sangre.

A ti,
que escribes inclinada hacia mí,
que pones un pie y admiras la rosa alcanzable,
que prometes a la mirada toda tú bajo una luz serena,
que hueles el alba como un amor
de mil enamorados,
mi cabeza está en otro lado,
todo lo abres, todo lo alegras,
estamos en dos ciudades que un mismo amor contiene.

Conmigo,
que te quedes aquí,
que proyectemos nuestros cuerpos más allá de la vida
y nunca gires al poniente.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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