lunes, 10 de agosto de 2015

Destino

Destino

 
Hasta que el amor brotó 
lo sentí una flor en tallo,
poeta y poema
en una sola verdad,
como si un verso
desde adentro impulsara,
hasta que un día
el vacío y la respiración fueron uno.

Primero fue el hombre
que nada sabía,
más tarde la mujer
cual cresta de luna,
y el hombre se hizo poeta
cerrando la boca y sientiendo más,
y la mujer echando raíces toda alma,
fue su musa.

Y el destino nos ató
en un mismo dominio,
y el amor nos rescató atravesándonos,
con las manos supimos tallar la luz,
con la voz nos acercamos al horizonte,
mujer y hombre en un gran valle,
tú, parte de mi vida,
yo, árbol entre las piedras.

Nunca le pedí a la razón grandes puertas,
tampoco una rama desde donde temblar,
lo mío fue simple:
dame un sueño lejos de las miserias,
y embriones de belleza,
dame miradas que recorren,
y sentimientos que se adhieren,
dame donde ser nuevamente
y escalones.

Creo en el amor,
en ese viento que comienza a soplar,
en esperarte casi sin respirar,
mis hojas blancas,
mi verde más intenso,
mi tiempo donde no existe el tiempo,
así el amor que siento por ti, no temas.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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