lunes, 13 de julio de 2015

Tu voz

Tu voz

 
Verde otoñal 
por el que el amor batalla,
volcán en llama
de la palabra dicha,
valor de una mirada
hacia atrás enriquecida,
cielo que merma
los pensamientos sobre mi frente,

tu voz tranquila
y también elocuente,
tu voz en silencio y con lágrimas.

Fugitivo yerto el de mi corazón
que a tu voz espera,
recuerdos de un tiempo
que no pasó,
lanza de un mar sin luceros
como una boca abierta sin aliento,
tu voz que puede alzar mi piel
con un simple pedido,
tu voz por el suelo,
¡ay si pudiera ser hoy lo que antes era!

Voz de una sola mujer que puedo amar,
tu voz,
tu nombre no es un secreto.

Por más que la luna conserve
cada noche su blancura
yo extraño tu voz,
la del alma que consume el pecho,
la del sol que ni se oculta ni sale,
la de la soledad encendida
que se descubre cual tú,
la de la violada luz
que se agita trémula,

tu voz,
que moja mis labios
y luego me desnuda,
ternura la de tu vientre
cuando transforma mi voz.

De colores desunidos
parece la distancia,
cuadros de exposición
en una antesala,
agua que transita por la memoria
de un viaje así tu voz,
con la fragilidad de un ave,
con la dulzura invisible de un tren que se detiene,
con la finitud de una rosa abierta
entre sueños de manzanas,

tu voz,
la que una mañana me adivinó
después del amor,
la que me amó más,
por la que nadie sospecha
cuánto amor esconde este poema.

Tu voz,
la de las dos orillas,
tu corazón y el mío,
la diferente y parecida,
la estrofa que más vive en mí, tu voz.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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