lunes, 6 de julio de 2015

Silencio

Silencio

 
Como si espinas 
iluminaran la noche,
así las estrellas,
el silencio parece
un cielo en la tierra,
no hay tiempo más cabal que las ramas.

Ellas saben que en el vientre de la madrugada
está la belleza asomada a un balcón,
a una oscura carne que tiembla,
rasgo de luz que serpentea,
efímero amor que las flores registran,

y las ramas como el silencio
cantan finezas al viento
de las hojas que el árbol cayó.

Como si un secreto
pudiera verse,
así los sueños discurren
hasta el alma en una sincronía
de suspiros blancos,
y el silencio parece
una aurora que escribe,
no hay conclusión en el mundo más que el amor.

Él sabe que a veces las ventanas
extrañan los caminos,
que las soledades se juntan
y las voces se incorporan del cuerpo,
que la certeza tiene el tamaño
de un poema clandestino,
que un recuerdo se sabe vivo
si es deseado por la luna,

y el secreto como el silencio
se gobierna de impulsos,
y escucha lo que ven sus ojos
hasta mezclarse con lágrimas.

Como si querer hasta el abismo
fuese querer vivir lo cotidiano,
así la libertad inocente del silencio,
así Dios aunque la palabra sea repetida,
brasas que miran invitando a subir
como un silbido de cristal,
un río que entra en mi piel y la abarca.

Él sabe que en el pecho se despierta,
él conoce de ese salto hacia las flores,
de esa caricia que siempre
está cargada de colores,
de esa red en las manos
que es al mismo tiempo
anfitrión y huésped,
hojas verdes y hojas secas,

y el querer como el silencio
se viste de abrigo y de paraguas,
abrigo, el frío es la fragancia de
los que no pueden dormir,
paraguas, el rocío vierte sus campanas goteando,

silencio,
espejo sin niebla,
valor vagando.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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