viernes, 17 de julio de 2015

Mi dama

Mi dama

 
A lo lejos aún la luna se percibe 
cuando el sol en lo alto,
se agitan traslúcidos los azules
como si antiguos ríos se removieran,
menos mal que a mi edad
trenzar el alma es enredar tus cabellos,
te conozco,
eres el beso de mi primera vez.

Las olas de los sueños despiertan,
un mar de hojas ante la puerta
parece un espejo de besos que atesorar,
el tiempo se sienta y se queda como tu amor,
jardín de fuego y caricias,
mieles que se desangran
abrazos envueltos de futuro,
te conozco,
eres tu cuerpo encogido en mi pulso.

Como una ventana pintada
así me desnudo,
sabiendo que me miras en silencio,
con una canción me envuelvo
para que bailes conmigo,
y así hasta que oscurece el día
mirándonos sin palabras,
así como una tormenta,
capa de soplo indefinido sobre nuestra piel,
te conozco,
vives multiplicándote como agua corriente y viento.

Mi dama,
es lo maravilloso de este poema,
una rosa ingenua
un año
un día,
un amor a la antigua
como el rocío que descansa sobre la hierba,
te miro como al borde de un amor impostergable,
te conozco,
estás en mi superficie y en lo profundo.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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