lunes, 13 de julio de 2015

Deseo redondo

Deseo redondo

 
Un deseo redondo y sin final 
como esperando una llamada,
es tan especial Tandil cuando calla,
no niega ni separa pero
sus palabras te atan,
un momento sin contornos
y sin complicidad,

las ventanas cerradas
afectas a la discreción,
y en mi balcón no dejo de
hacer mi pensamiento,
parece que estoy afuera
pero soy una ola muy dentro,

un deseo redondo sobre la mesa
cotidiano y común.

De ojos azules la noche
derrama sus estrellas,
y mi nombre despierta
para crearse en un poema,
es abrumadora la pasión blanca
sobre los tejados,
voces de amantes pasados
como un mundo imaginario,
perfume de un río reflejando sueños,

y me siento un guerrero
de esas llamas de plata,
un deseo redondo
que dispara y moldea
la línea de este amor,

estoy húmedo como una rosa
que aún perfuma con su llanto.

Como si el día de curvas
se prolongara en un beso,
como si el desvelo fuese un cuento más,
un bocado de ansiedad,
una altura que me elige,
y me encuentra de pie como una luna constante
tras un vidrio liviano,
y descorre su velo despacio,

larga costumbre esta mía
de mirarme en el vacío,
como un libro releído,
como una competencia de quietud,
y un deseo redondo me desviste
esperando un desnudo mayor,
y en mi pecho palpita la iniciativa
de esta ventana que se va,

y el amor se fragmenta,
artesano de mi boca,
y tú besas mi piel como indultando.

Gozo este fresco paisaje,
este raso negro que canta a tu figura,
esta brisa transparente sin olor ni veleta,
esta pensativa escarcha de mi voz secreta
buscando tu perfume,

deseo redondo de ceniza,
pintor sin el privilegio de mirarte.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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