jueves, 18 de junio de 2015

No muy aquí, no muy ahora

No muy aquí, no muy ahora

 
La historia se desarrolla 
en un corazón que sólo tú conoces:

a medianoche en la estación
y él se hunde en los mensajes
donde tu nombre espera,
sin más mente que tu semblante,
nada importa sino
atreverse a vivir,

las vías toman nota de su pasión
y todas las palabras se unen en suavidad,
no muy aquí,
se repite cuando el amor lo tienta,
no muy ahora,
de ésto está hecha la vida, de momentos.

La noche sigue con el silbido del tren
y tu rostro en la ventana:

él no es uno de esos
que simplemente contemplan,
él sabe de tu piel durmiendo,
la luna de tus ojos siempre estuvo en su pecho,
él entrecruza las manos como rezando
mientras su alma vuela
a la escalera,
él conoce el amor y su oído fino
aprieta sus ojos,

y en su rostro la intimidad
parece resbalar poco a poco,
no muy aquí,
la sombra siempre es un paisaje lejos,
no muy ahora,
el viento se agarra de ese minuto que llega duradero.

Y tus pasos con los de él
en un mismo espacio:

él se desgrana en besos
llenando los instantes,
él y su voz mojada aspiran el olor del deseo,
y la entrega se extiende en brazos
y roces y vuelo y
él reconoce tus sueños,
tus versos orillan su cielo,
él ya no te inventa tú eres un arroyo claro,
te siente en las manos
y en su azul pensativo,

y el toque de la lluvia desgajando las nubes
y los vapores derramados,
no muy aquí,
él te mira callado tras ese bosque de hierros y de gente,
no muy ahora,
un cuadro recostado parece Tandil vestido de ansias.

Como un amor que extiende sus alas
el mismo balcón los espera:

y las sierras son un mar oscuro
que el caminar cincela,
una muda alfombra
que tiembla,
una mirada o dos o tres
como única riqueza,
él es un amante de sólo amor
como la marea,
y la calle larga a los pies ciegos,
y la vuelta a la esquina como un farol y una estrella,

y tú que no sabes dónde vas
pero te abandonas,
y él que te acumula
cuando todo es naufragio,
no muy aquí,
le dices más allá de la ternura y del acto,
no muy ahora,
soy tu mujer de amor y nuestros cuerpos trenzados,

no muy aquí
no muy ahora,
este poema no comienza en los labios.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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