viernes, 5 de junio de 2015

Evidencia

Evidencia

 
La evidencia del amor 
es que estás aquí,

entre rimas y soplos
al riesgo de convertirnos en arte,
al tiempo en que los sueños
hacen silencio,
como un éxodo de golondrinas
inventándose caricias,

entre las formas que van
de los cristales a mis cabellos,
tú y un rostro nuevo,
evidencia que eres una finalidad muy precisa
cuando escribo.

El destino que se impone,
esta ciudad que no decepciona
jamás al poeta,
que es vértigo y naturaleza,
que a veces parece arrollada
y de pronto es amor inmediato,
evidencia de tus pasos,
del libro que se manifiesta
como la vuelta a ese paseo,
¿recuerdas?,

tú y yo de la mano mientras en Tandil llovía,
tú y yo en la justa medida
del verso inicial
mientras el mundo confuso,
tú y yo repitiendo las mismas palabras
en los ojos,

evidencia que somos
una manifestación del romance,
tú esa identidad ocupando mi mayor parte,
yo ya lo sabes,
él único árbol de tu paisaje.

El amor imprevisto nos forma
con su ritmo obsesivo,
nos amordaza al viento para poder volar,
nos atiende siempre en primer lugar,
nos orienta hacia el compromiso
¡vaya novedad!,

evidencia que somos el mismo sentimiento
que nos describe con su recital poético,
tú el cuerpo femenino
de mis versos blancos,
yo la serenidad de quien remarca ciertas imágenes:

tu vientre,
tus labios,
tu piel detallada hasta el espacio,
tu sexo de mujer desnuda,
tu amor, tu goce y sufrimiento.

El amor nos pide,
somos el alma de noche
y la pasión contenida,
el corazón interior y la luna,
el pero y los buenos momentos,

somos la estrofa que continúa y el enigma,
tú y yo protagonistas de las alas
del mismo poema,

evidencia que no amamos
como imponen las reglas,
somos perseguidores del amor y estamos dispuestos,
lo acechamos para sorprenderlo,
somos la clase de amor que inspira,

evidencia de llama secreta,
evidencia de voz dictando nuevos versos.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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