martes, 30 de junio de 2015

En defensa

En defensa

 
Si el silencio se vuelve dulce, 
envidia su momento,
en defensa de los amantes
debo decirte que la mirada nunca alcanza,
que aunque el amor crea
no decir nada en realidad,
siempre habla,
nunca está la puerta del todo cerrada
al corazón,
nunca el papel es del todo blanco,
el aire se derrama con las manos,

si el silencio hiere
el amor se rinde,
no permitas que la dolencia
se vuelva celos y ausencia.

Si morir te resulta extraño,
aprende del amor cada mañana,
en defensa del alma
debo decirte que es imposible
medir su llama con palabras,
que aunque el amor nombre al fuego
y sientas arder todo tu cuerpo,
que aunque pretendas mirar muy dentro
siempre hallarás el mismo sentimiento,
vivir y morir no es lo importante,

azul son el cielo y el mar
a la distancia de un ala,
azul la ilusión vana,
azul los ojos que sueñan.

Si el amor al mirarte te provoca
una tormenta serena,
en defensa de los labios
debo decirte que un suspiro es un amor que cae,
un mar que discurre entre besos,
una copia del último paisaje,
que aunque el amor se vista de pensamientos
y sea como un viajero
cuando el viento se acuna en las olas,

de agua es la mano,
de agua el amor que silba,
de agua las gaviotas en busca de retazos errantes,
de agua son los nombres que reclaman en el recuerdo.

Si este poema no logra su condición
de ser leído,
en defensa de la luna
que en el oscuro cielo es mi consuelo,
debo decirte que mi razón se pierde
apenas te siento,
que mi amor trenza tus cabellos
como una lluvia despertando al instinto,
que tu mirada me desnuda
con el brillo de mi desvelo,

y así encuentras mi corazón,
y así me rodeas de tu memoria,
y así me recreas el rostro, así,
como la brisa que en verdad me ha tocado,

en defensa de haber sabido
cada poro de tu piel debo decirte:
que te invento otra vez
cuando otra vez te amo.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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