sábado, 23 de mayo de 2015

Me confundí con la lluvia

Me confundí con la lluvia

 
Ese día en que las horas 
dijeron para siempre,
esa espalda y tú a mi lado
descansando tu piel en mis manos,
ese silencio entre el deseo y el cielo,
ese amor siempre virgen
buscando refugio en los ojos,
esa cabeza en mi pecho,
pero me confundí con la lluvia,

y me quedé colgado de esa flecha invisible
entre las nubes y las ventanas,
esa vertiente de nada
que son las gotas,
esa suerte que promete y promete,
esa historia inocente
que es aire
y eco
y lucero,

ese día
espesura de besos.

Ese día en que te busqué temblando,
ese día en que mi alma
te supo amante,
esos hombros de profunda extensión
y eterno oleaje
hasta sentirte toda,
esa mirada que empezó con lágrimas
hasta florecer en mi boca,
esa sombra,
esos despojos de sábanas
tras de nosotros,
pero me confundí con la lluvia,

y me quedé pensando
en esas alas que se abren
en mitad del cielo,
en esas campanas que titilan húmedas,
en esos reflejos
de esperanza que bajan
que son como altas montañas desnudas,

ese día
en que te levantaste pura.

Ese día en que te miré largo y con ternura,
ese día en que la mañana
descendió hasta el poniente,
esas hojas de luz
como una luna sobre el agua,
esos dedos sin palabras
sin saber nada del destino,
esos presagios de caminos
que simplemente se abrieron en el cuerpo,
pero me confundí con la lluvia,

y me quedé viendo
la necesidad y la urgencia,
esa presencia súbita y transparente
que llama desde los cristales,
ese aliento mezcla de mares y de vientos,
ese oído radiante como diciendo aquí estoy,
soy todos los cauces,
soy como piernas atravesadas por bahías,

ese día
sin barcos y sin puerto en tus pupilas.

Ese día en que fuimos un lienzo sin pinturas,
ese día en que dejamos las armaduras
al fuego de la penumbra,
ese mundo que se hizo visible
en nuestros cuerpos,
ese deshoje sutil
alzándose azul,
pero me confundí con la lluvia,

y me quedé hablando
a esa vista blanquísima,
a esa voz del universo entero
de claras mejillas,
a esos labios desde adentro
destilando amor,

ese día
en que te dije TE AMO.

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre
Namaste

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