jueves, 30 de abril de 2015

Un piso antes

Un piso antes

 
Un piso antes 
no es un piso vacío
de paredes blancas,
tampoco cambios
que no han cambiado
ni se han movido,
un piso antes es un círculo
de una mano que ha salido pero no llega,
de una lámpara que aún no se ha encendido,
de una palabra que no insiste como debería,

porque un piso antes tú me miras
como quien no duerme y espera,
como quien se entera despacio
del principio.

Un piso antes
es un recuerdo que se entrelaza,
una mirada donde la alambra
es un amor platónico
que está en la calle,
en la espera de la casa,
entre papeles que a las paredes atraviesan,
es un tiempo que desnudo
parece vestirlo todo de gritos,
de preguntas que se quedan sin preguntas,

porque un piso antes tú te pierdes en el silencio
y los días se hacen noches sucediéndose sin prisa,
como eso que se diluye en un espejo
aunque intentes retenerlo.

Un piso antes
es un aliento tibio como la sombra de una voz,
como si observar la vida
fuese pensar en vivirla,
y vivir se volviese contemplar un sueño
y buscar la unidad,
y unirse sea una forma perfecta
donde un hombre y una mujer
frente a frente están,

porque un piso antes todo tiene tres momentos:
el del reloj que mientras gira todo lo parece coordinar,
el de las raíces que hacen del cuerpo una armonía,
el del absurdo de la razón que se extraña del amor.

Un piso antes
la ciudad está ausente,
es algo así como escribir libros
sin libros ni hojas ni tinta,
como un amor pequeño que no encuentras,
como hablar sin palabras
y una lluvia que no moja y es escasa,
un piso antes es como andar para darte
pero sin nada que dar,
como desayunar sin café
y un Domingo sin mis hijos,

porque un piso antes no hay nada pleno,
todo se agita como el viento,
es como si un ángel descorriera los velos
y te mostrara no lo que es
sino lo que debes,
no lo que tienes
sino lo que podrías,
un piso antes es como caminar el mismo suelo
con distintos pasos.

Un piso antes
es como un día antes,
es concertar una cita y estar a solas,
es un escritor que se distrae
con tal de acostarse tarde,

dijo Borges una vez:
"yo deseo morir tan pronto sepa
llegada la hora, lo más pronto posible,
yo he pagado ya con mi ceguera buena parte
del infierno que me tocará tras la muerte".

Yo gozo recordando
mientras el día está benigno,
ni frío ni ventoso,
como un poema que se dicta y acercándose
desde un piso antes.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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