jueves, 2 de abril de 2015

Mensajes subliminales

Mensajes subliminales

 
Tus ojos no me miran
en realidad sí lo hacen,
pero es tanto mi deseo
que entre tú y yo se evapore la distancia,
que mi silencio le pertenece a tu corazón,
que soy la huella capaz de todo,
hasta de tocar tu alma
mucho antes de tocar tu piel,

tus ojos me miran,
las diferencias quedan de lado
cuando se trata de amarte.

Te amo y quiero una señal tuya 
para dar el primer paso,
en realidad los pasos existen
pero no en el lugar que te mereces,
hay pasos cuando te imaginas en mis brazos,
cuando te provoca recuperar el amor
cualquier oportunidad,
cuando sonríes y dices que no estás enamorada
pero me lees, hay pasos,
aquella vieja canción aún sacude nuestros latidos,

a diario encuentro una señal tuya,
el amor es algo que no se puede esconder.

A donde quiera que voy te espero,
en realidad estás en mi vida,
eres mi centro
mi adentro
mi corazón,
no cabe que te preguntes por qué sonrío toda vez que te miro,
por qué todo es distinto desde que tú y yo,
¡puedo mentirle al mundo entero pero no a mi nombre!,
¡pude haber cometido diez mil errores
pero tú sientes lo mismo!,

no te espero, estás, eres todo lo que necesito,
yo escribo mensajes en botellas
que arrojo a los mares de tu conciencia.

Quiero conocerme más 
para así saber algo de ti,
en realidad te sé,
sé de la última vez que pagué el recorrido en un remís
y mis sueños justificaron el trayecto,
sé de nuestro norte y la forma única de conocernos,
sé que conversar contigo sabe a lo mismo
que compartir un café,
sé que nuestra prisa no tiene pausa,
que nos deleitamos con palabras,
si tú escribes yo te leo,
si me desnudo tú te quitas tus ropas,

saber algo de ti es escribirte en cualquier parte,
a veces tengo la sensación que dejo demasiados
pedacitos de mi alma en un papel.

Tus labios están llenos de cielos, 
así harás que me enamore más de ti,
mentira, si ya te amo,
si no puedo amarte más,
si mi calle está repleta de gritos,
si soy un poeta a tiempo parcial
y un hombre enamorado completo,
si es por ti que acentúo mis palabras,
si tú eres de mis buenas costumbres literarias,

amarte más es casi una contradicción,
no hay casualidad en este amor,
dejo que me ames
¿estás por ahí?,

mientras tanto yo sigo aquí,
cada día a la misma hora.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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