sábado, 11 de abril de 2015

Como la primera vez

Como la primera vez

 
Mirarte como la primera vez, 
eso quiero,
lento y frágil
y tú pensando muchas cosas,
sabiendo que me haces bien
y tú esperando respuestas,
imaginando todo de ti
y tú creyendo en mis ojos y en mis manos,

mirarte,
como el sol temprano
devenido en acantilado,
como el cielo donde las nubes
no son simples nubes.

Crecer como la primera vez,
eso quiero,
sin permiso,
como el rocío que se convierte
en aroma de las flores,
como los besos que son territorio del amor
y vencen los instantes,
como la sorpresa de llegar informal
y tú y tu franqueza: tomando nota
de las palabras que no digo,

crecer,
como esa piel que inventa un lenguaje,
como ese tiempo que no es futuro sino tentación,
una sangre renovada después del amor.

Conducirme como la primera vez,
eso quiero,
soñando sin tocarte y
tocarte indefenso,
defenderme de tu demora y
coincidir en tu casa,
llegar a tus labios
y un café compartido,
sobrevenir el silencio
y que tú seas mi principio,

conducirme,
como ese viaje por tu vientre,
como ese hombre nuevo que te hace nueva,
como ese punto donde soy un mero aprendiz de tu cordura.

Cambiar el cuerpo prudente
por un desierto,
eso quiero,
hasta que tu boca me enumere con mayúsculas,
hasta que sin pretextos me abraces
y sin miedos me unas,
hasta comprender que estoy prendido,

que amarte es dejar pasar el tiempo
y si llegas tarde, esperarte,
que amarte es ser cobarde ante el orgullo
sin instrucciones para llorar.

Amarte sin pausas
como la primera vez,
eso quiero,
como una casa abierta
y empezar como si el amor de pronto hubiera sucedido,
amarte enredando tus caminos,

que la mujer que amo
es la que aquí se refugia,
que la mujer que amo es el silencio de mi voz
diciendo te amo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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