jueves, 19 de marzo de 2015

Hola amor

Hola amor

 
A veces me cuesta asomarme, distinguir la calle, detener el agua, no es como un papel que escribo y lo que quiero decir lo dejo escrito, me refiero a construir ese puente que me lleva a decir hola, a mostrar la cara, a quedarme conversando simplemente porque he abierto las ventanas, a veces mi camino necesita tan sólo de una taza de café, de algunas gotas de lluvia, de una brisa que como una ola me detalle el largo rato que te espero, que te amo. Te miraría pero el mismo espejo es la misma imagen, 

aquella imagen
como esta poesía golondrina,
aquella vida tan imprescindible
como este hombre cautivado,
aquellas manos de tus varias causas,
de tus frases sabidas,
es que te amo como si estuvieras recién hecha,
amo tu poética,
amo tu sensibilidad,
te amo completa.

Un tiempo lejano viví prestado, me importaba mucho lo que otros decían, lo que solían, lo que prohibían, más tarde creí que todavía era tiempo de encontrar lo necesario, y por esas cosas de la vida te encontré, sentada sobre un montón de heridas acariciando tu pelo, extrayendo en gotas tu alma, mirando como una muchacha acabando de temblar, y supe de ti porque me escribías, eras como una pluma blanca en cucharitas, una lágrima vestida en la palma de mi mano. Y lo primero que hice fue darme cuenta que te estaba mirando,

mirando
como un cauce profundo
que acomete lento,
como se mira una voz a la orilla del río
desde una góndola,
como una poesía perdida
de un poeta sin nombre,
como un fino y exacto paisaje,
mirándote corteza, incierta y suave.

No quiero escribir sobre ti, quiero hacerlo sobre lo que tú me inspiras, por eso parto desde el principio: esperarte sin saber que lo hacía, amarte desde antes, encontrarte, y ahora tú eres esa chica, la que forma parte de mi cuerpo, la que está dentro como una hoja a su árbol, la que es exacta a mí, a mis noches, a mis calles, a mis miedos, a mis ritos, a veces me olvido de mirar y de ver y entonces apareces tú con tu tiempo y con tus cosas, tú la del siempre misterio. Y me surgen preguntas como grandes terrazas,

¿por qué me amas?,
¿por qué penetras mis ojos
como anticipada?,
¿por qué tu silencio no me sacia?,
¿por qué te sueño como un pájaro
detenido en su rama?,

mi desnuda palabra es todo espacio,
toda lluvia para tu paraguas.

Conviene que sepas que no dejo de pensarte, es como si un jardín se planeara en forma constante, de forma aficionada tus brazos para que abracen porque sí, de forma esencial tu boca para besos repentinos, de forma imperfecta los descuidos, los colores distintos, los canteros confundidos, de forma circular mis libros: siento en versos, te escribo poemas, te vuelvo a sentir y entonces escribo, y tú el amor mío, ¡discúlpame si me río, es esta honradez delante y a mi lado! Cuando me leas entérate de mi nombre,

mi nombre todo de viento
y de viento su aire,
mi nombre siempre de viaje
para que alces la cara y veas la hora,
mi nombre largo como un tren que nunca parte,
como un nosotros que se levanta,
como una puerta aunque se cierren las puertas,

que de amor tú y yo insistimos,
un guiño compartido,
el mismo cuerpo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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