jueves, 19 de marzo de 2015

Carta al tiempo

Carta al tiempo

 
Hola mañana, 
te amo desde el alba,
desde ese instante en que mi voluntad se suspende
y te busco en nuestra cama,
no pido mucho, tan sólo que estés
dispuesta a mis manos llenas,
no es optimismo,
es que te amo aún dormido
y a las nueve
y a las diez
y a las once, te siento y no es necesario pensarte,
estás en mi cuerpo,
estás en mi alma.

Hola mediodía,
mientras la comida tiene la mitad del sabor
porque no estás a nuestra mesa,
recuerdo tus manos convencidas
entre los alimentos,
desapareciendo de a ratos
jugando entre tus labios y mis labios,
y entre el hambre y el deseo me distraigo,
no son fantasías,
son mis brazos que se levantan,
es mi sangre de poeta,
es que te amo
y mi romance es cosa eterna,
como la miel de la luna,
como el amor que corre llevando secretos.

Hola tarde,
soy todo besos y cuanto más te beso
más te miro,
mis ojos son agua dulce llena de tempestad
como si el amor se me viniera de golpe,
amor sexual,
y siento tus gotas en mi espalda casi mordiendo,
y siento tu olor como un corredor que me llama,
no estoy gimiendo
pero te encuentro a mi lado,
tendida en mi lento espacio
y mi alma derramándose,
es que te amo como un mar desmedido,
como una casa vacía donde se detiene mi vida
y tú conmigo.

Hola ocaso,
también de ti y de tu cintura soy fuego,
es que tus caricias me desnudan simple,
tan simple como esa claridad que se apaga lenta,
como si el amor fuese pequeño y diminuto
y vaya creciendo de palabras y
de silencios,
es que te amo desde la altura del suelo,
colgado de tu mirada,
cautivo de tu piel
con la embriaguez de tu amor
y siento mi voz romper:
¡ámame mujer!,
ámame como arden los vientos,
como sueñan las estrellas,
con mi cabeza en tus manos
y tu llanto abierto como un faro.

Hola noche,
no te detengas,
tu forma delicada es mi amor
mi luz
mi lección,
es que te amo como si tu nombre
se conformara de letras perdidas de pronto oídas,
como si el amor traspasara todas las paredes
y nuestros cuerpos adivinara,
como si una flecha fuese una herida
y una enredadera nuestras bocas,

te siento en mis horas
por eso esta carta al tiempo,
horas sobre tu alma,
horas nunca,
horas sin palabras,
horas de ternura,
horas solitarias,
horas que escriben libres en ti.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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