domingo, 8 de febrero de 2015

Tan cerca

Tan cerca

 
Sin cuestionármelo, 
sin que importe el tiempo ni el lugar,
con la inexcusable sensación
que tu mano es mía cuando me acaricias,
que tus ojos son mi sueño cuando te sueño,

tan cerca es el deseo
que te amo porque sí,
sin saber.

Estoy partido en dos,
la mitad que está conmigo
y la otra mitad, mi voz,
yo leo y es como si no necesitara las palabras,
como si un cristal de mil hojas
se volviesen mis brazos,
como si nuestra forma de amar fuese
un juego de dos piezas,
dos cuerpos sin letras y sin tinta,

tan cerca es la rima
que mis versos son por ti,
sin papel.

Todo me indica que siempre
estuviste escrita,
que basta un suspiro para poder
hacerte venir a mi encuentro,
que nuestras bocas siempre fueron,
quizá un balcón abierto,
tal vez una simple tarde,
o un solo mar o un solo cielo,

tan cerca que no tiene sentido que el horizonte te aleje,
yo siempre voy, es cierto,
como buscando el viento para tocar tu oído.

Yo sólo quiero algunas cosas
que para tu interés enumero:

lo primero es un amor sin límites,
lo segundo es el otoño pero de tu mano,
y tú y yo descalzos por ese mar de hojas secas,
ya sabes que prefiero esos caminos
para llegar hasta tu beso,
lo tercero, leños ardiendo en invierno
y tus ojos y tu sonrisa,
también quiero abrazarte tan cerca como una brisa,
tan cerca que al pronunciar tu nombre
tan sólo diga: ¡cuánto tiempo!

Te amo y en tu amor crezco
pero tú y yo estamos juntos,
tan cerca que el ocaso llena
nuestras copas de vino,
que somos el aroma
que viste al mismo pájaro,
y vamos siempre allí donde nos estamos esperando,
como si nos buscaran de pronto las raíces,
como si nos detuviera el amor errante,

tan cerca que si no fuera por mis ojos
sellaría el silencio
para sostenerte en la ternura,
¡plena mujer, mi pequeño infinito!

Desde hace mucho tiempo te conozco,
eres ese cuerpo seguro
donde da sombra mi ventana abierta,
ese aire que se derrama para continuar viviendo en tu piel,
ese amor que se repite y se repite como la lluvia,

tan cerca que de tanta luna
te amo como una vasija interminable,
como el agua salvaje,
como el espacio abierto a las historias del viento,

tan cerca como un manojo de llaves de aire
antes de amarte,
tan cerca como esas preguntas
que insisten en escribirse en la arena.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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