jueves, 19 de febrero de 2015

Después de marcharte

Después de marcharte

 
Quédate 
después de marcharte
que otra vez te llamaré,
que aprenderé tu nombre,
que despertará mi corazón,

que tú eres la niña de mis pupilas,
los poemas de los colores que esperan,
los pétalos de las rosas inquietas,
el tiempo de la mañana
que la luna todavía refleja,

que después todo será gotas de rocío,
el llanto,
los versos,
el mutuo amor, ¡quédate!,
quiero besarte otra vez como un río.

Tócame
después de marcharte
que cerraré mis ojos,
que la forma de tu cuerpo será vida y misterio
al roce de mis manos,
que vibraré como un pájaro en su rama,

que tú me faltas y yo estoy vestido para verte,
que luzco un atuendo ausente
y una piel que corre sin detenerse,
que por donde vienes soy viento
y yo te miro conmovido,

que soy niño con la cabeza levantada buscándote
como busco la aurora,
gimiendo suspiros redondos,
recordando olas.

Háblame
después de marcharte
y deja manchas de tinta por el camino,
que pasaré sin querer pasar
como un largo aliento,
que temblaré enredado en tu pelo,
que te quiero, amor de mi palabra escrita,

que soy como una limosna chiquitita
que de frente te entrego a la misma hora
en la misma esquina,

que es mi boca quien te llama,
que son mis labios los que mueren por tus labios,
que no estoy soñando,
que te amo,
que mi cuarto se llena de mar cuando te siento.

Escúchame
después de marcharte
que mi alma vierto cual agua,
que me asomo a ti como un soplo
en una tibia mañana,
que soy pasión que te aguarda
como ese eco que repite la montaña,
que levantan vuelo mis palabras,

que sobre el suelo mi silencio espera
donde quietos mis pies,
donde desnuda la hierba,
que soy así como una roca,
azul como el aire,
verde como la tierra,

escúchame con tal vehemencia
que te quedes
que me toques
que me hables,
que no tengo otra fuerza que tu cuerpo,
que no soy sino tú misma.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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