viernes, 27 de febrero de 2015

Perfecta

Perfecta

 
El día que te descubrí perfecta 
fue cuando te soñé,
tú llevabas a tu vereda blanca el sol,
la luna se hacía azul para que tú la eligieras,
¡tu piel como tu voz eran tan verdaderas!,
soñé que podía tocarte
y llevarte de la mano,
y me soñé descalzo a tu lado
y tú en mi vida y en mi espacio,

fue perfecta la manera
de tenerte entre mis brazos.

El día que te descubrí perfecta
fue cuando te miré,
y el deseo fue instantáneo,
montones de deseos me desarmaron
y armaron una vez y otra vez,
y fue implacable la puntualidad de mis ojos,
descubrí tu rostro que era respirable,
descubrí tus labios con los labios de mi alma,

fue perfecta la mirada
de mirarte enamorado.

El día que te descubrí perfecta
fue cuando me acerqué,
olías serena como el mejor estado posible,
tu piel lucía un traje nuevo
o a mí me parecía,
eras como el prólogo de un buen libro de poesías,
y me acerqué con la seguridad del encuentro,
con el silencio propio de quien confía,

fue perfecta la manera de llegar a ti,
era un hombre en tu misma calle y color.

El día que te descubrí perfecta
fue cuando te toqué,
sentí un desborde caudal desde mi palma,
¡perdí la calma!,
era como si en una palabra se resumiera
toda la libertad de haberte elegido,
te tocaba y sentía que hacía todo un río
que te echaba de menos,

fue perfecta la manera de no hablarnos,
la ternura nos unió y así.

El día que te descubrí perfecta
fue cuando te amé,
y te dije ven,
vamos a casa por un café y después quizá
las caricias nos callen,
y seamos tú y yo del amor
una versión mejorada,
y mientras dure la tarde y la noche y el día
nos volvamos la aventura,
la intimidad a la que no le importa el sueño,

fue perfecta la manera de amarnos,
nos creímos eternos.

Desde aquel día
mis trayectos van contigo,
mi modo de encontrarte es a mi lado,
¡es perfecta la manera de este amor!,

eres mi mujer querida a quien elijo querer,
mi verbo maravilloso,
mi para siempre.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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jueves, 26 de febrero de 2015

Lugares infinitos

Lugares infinitos

 
Es infinito el poema que llega a ti, 
es mi camino
que no equivoca tu corazón,
es la razón,
es el gemido,
el amor que desespera
mientras no seamos dos,

es el hombro donde siempre encuentro
fragmentos de tu noche,
son las mil ventanas de tu boca,
el silencio oscuro,
el amor mío de no poder amarte
como te quiero amar.

Es infinito el pensamiento
y también más que eso,
es el tiempo que segundo a segundo
seduce porque tienta,
es mi cabello enreda en forma de tu abrazo,
es el agua de tus labios
que a tientas me llama,

es el mar en calma
para seguir preguntando,
es menos que el azar y mucho más que el olvido,
es ese enigma que queda bramando en su juicio,
son esos ojos que se cierran resguardando lo escaso,
el paso que más quiero,
la mirada de tu rostro.

Es infinito el quererte
para conocerte más,
es disuadir el ahora
sabiendo que vas a llegar,
es la estación suspenso de no querer correr,
de no saber estar,
es aguardarte desde siempre
como una verdad caída,

es una gota empecina
que convence por gota nomás,
es un latido sin ser costumbre,
es el coraje de querer decir,
enamorarse como quien escala milagros
convirtiéndose en osadía,
es ver el cuerpo como es
cuando tú lo acaricias.

Es infinito mi amor
pero ya sabes que no me gustan las etiquetas,
prefiero estar abierto a la vida como
quien espera siempre conseguir algo único,
es que te amo,
no cabe duda,
sucedo cuando me amas,
soy el ejemplo del amor que no se apaga,

estás lejos pero estoy sereno,
y nada más,
extraño mis cosas cuando estás adentro,
y nada más,
estoy rodeado de todas tus emociones,
y nada más,
eres la consecuencia de mi orden,
y nada más.

Es infinito el lenguaje de este amor,
es su continuación.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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¡Ay país!

¡Ay país!

 
Cuanto peor, mejor, 
¿qué te pasa país?,
¿es que no ves los caídos
a lo largo del camino?,
no te aclaras,
al contrario,
vives con un nudo en la garganta,
miedo,
complicidad,
la cosa es grave,

¿qué te pasa?,
estás cargado de recelos,
nadie ya toma tus manos,
nadie se arrima a tu sombra
como si te iluminara la muerte,
la muchacha que sos parece que oscurece,

te lastimas y lo que es peor,
no te das cuenta,
tu ausencia es mi apremiante deseo de llorar.

¿Qué te pasa país?,
el tiempo pasa, es verdad,
y las heridas son como una voz que se repite:
yo sabía que ésto iba a suceder,
la historia la escriben unos pocos,
los de siempre,
nosotros no somos ni ganadores ni perdedores,
estamos presentes nada más,
sin preguntas, sin razón, ¿sin futuro?,

cuanto peor, mejor,
¿qué te pasa?,
me asombra tu cobardía,
mal puedes tú hablar de democracia
si bien sabes que no se puede respirar,
que no estamos donde debemos estar,
los corruptos entre rejas,
los otros mamando libertad,

¿por qué te valoras tan poco?,
¿por qué te conformas con limosnas?
¿qué te pasa país?

¿Qué te pasa país?,
algunas veces pienso que si despertaras
todo sería mejor,
si tomaras la decisión de levantarte
y no sucumbieras a la tentación del olvido,
si hablaras, aunque infringieras dolor,
el silencio es como vivir un engaño,
no se puede construir sin memoria,
sería como pensar que aquí nada ha pasado,

¿qué te pasa?,
somos muchos los justos que merecemos perdón.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Justo entre tú y yo

Justo entre tú y yo

 
¿Estás segura que es ahí 
donde debes estar?,
rodeada de excelsos muros
sin el privilegio del cielo,
ni de las plumas,
ni del cuerpo mío,
¿estás segura?,

no es que te merezca pero te solicito,
que corones mi silencio con tu voz,
que me des tu razón desnuda,
que perdones mi mundo,
a veces camino con pie incierto
pisando el desierto
sin hallar el camino,

justo entre tú y yo sale el sol,
pagando su pasaje con la vida.

¿Estás segura que no oyes
mi llamado?,
mis labios son una flor temprana
que murmura la corriente,
un aire ligero con fuerza que desafía,
un viento delicado para que logres verme,
¿estás segura?,

el amor es un indicio
que siempre tiene el alma,
un honesto desvío de los
vestidos absurdos de la sociedad,
el amor es esperanza,
más de una vez lo habrás visto,
un valentón jamás cansado de su oficio,
un nombre pidiendo un refresco,

justo entre tú y yo el amor nos busca,
en casa y a oscuras sin otra luz,
sin otra guía.

Estando conmigo a solas
saco del pecho un amor,
un secreto que te habla como un suspiro,
es que siento
y no tengo fundamento,
un verso que no sabe bien dónde va,

si al lugar en que me esperas,
si al sitio donde me amas,
si a la misma sentencia
de vivir y morir por ti,

es que contigo escribo,
es como dar y recibir,
un río y un arroyo,
uno naciendo del otro
y juntos llegando al mar,

justo entre tú y yo despierta un tierno amante,
el de los brazos extendidos por el dolor de nuestra ausencia,
el del manso riego a que las plantas puedan brotar.

¿Estás segura que tu silencio
no es el llanto mío?,
yo te pienso y al pensarte
es una fuerza que me toma
arrancándome de las horas,
es como una simple unidad,
yo pretendo tu amor
y tu también me deseas,

justo entre tú y yo tres cosas:
el poder,
el amor,
la pasión,

estoy seguro que este mundo viene de dos,
lo que yo veo,
lo que tú dices,
lo que yo me atrevo,
lo que tú sueñas.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 25 de febrero de 2015

Tu amor

Tu amor

 
Tu amor es ese lecho 
en donde un rayo de sol
desnuda su calma,
es más allá de la piel,
son las hojas,
que secas o verdes giran
mientras tú amas,

tu amor es un estanque
cuyas aguas se apropian de la luna cada noche,
es el hogar provisto de únicos amores,

la amante compañera,
la buena esposa,
la mujer trabajadora,
el poeta,

tu amor es un rústico sentir
que rima con vivir.

Era una vez un día
en que el viento silbaba fino,
y se destacaba como flechas que apuntaban contra el alma,
era una vez un río que llevaba un nombre en los ojos,
un barro como fuego,
un beso de tu boca como un fresco verdor
en toda su orilla,
y el amor fue el mejor testigo
de mi amor por ti,

como el sol apacible desnudándose en ocasos
que tan desigual se desviste en cada piedra,
como un poema a manera de playa,
como alguna gaviota blanca,

es que tu amor
es como mi calzado al pie de una ventana,
una ansiedad que me arrastra,
un corazón en la garganta,

tu amor de torrenciales lágrimas.

Cada día persigo por la calle
los rincones que te suman,
la intensidad de tu sangre,
como si tu amor floreciera en el aire
y se quedara siempre cercano,
como si tu amor fuese todo un mar
donde me es imposible ahogarme,
allí donde soy hombre y soy ave,

es que tu amor
es el clamor que a tiempo sabe,
el último y el primero
de aquel horizonte entrañable,

y tomé mi esencia que dormía,
y me salvó tu mano escribiente,
y fui un cuerpo exacto de tus líneas,
será que en esta casa todo te vive.

Tu amor despierta a mi albor
porque para andar conmigo
sólo necesitas pensarme,
como algo silencioso,
como la lluvia,
como mi habitación y tu cintura.

¡Hay mujeres que nunca parten!,
se les ve en los ojos,
pueden estar lejanas
pero lo atribuyo a caprichos de la distancia,

tú eres de ellas,
la que sigilosa y en puntilla llegas,
la que dejas siempre una hoja en blanco
donde escribes TE AMO para tu lector,

tu amor,
el pan que me multiplica.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Tenemos que hablar

Tenemos que hablar

 
No sé si el tiempo es sugerente, 
si te busco hora tras hora
como una corriente,
si la palabra es lo que soy
y por eso tú has venido,
si llevo un grito de amor
como un rumor en la sangre,

si soy lo que vivo
razón por la que escribo,
si quiero llegar donde el silencio,
lo cierto es que tú y yo tenemos que hablar.

Somos como olas inciertas
esperando que el alba llegue,
como un barco perpetuo
ajustándose a su puerto,
tenemos los brazos extendidos
y los labios inmensos,
nos predisponemos igual,
latimos al mismo tiempo,

si soy raíz tú eres el agua,
si me liberas del barro
yo soy tus manos,
no sé si respirar hondo es traer los mismos sueños
pero lo deseo,
tú y yo tenemos que hablar.

Mi cuerpo se reparte
cuando es el poeta el de los cabellos y los ojos,
cuando la memoria escapa y el paisaje
es nuestra mejor rutina,
cuando escucho la soledad
y las palabras traen tu nombre
y soy el lenguaje por donde tú paseas,

si mi casa con el aroma de tu aliento,
si mi extravío y yo preguntando por ti,
si despertar con el goce de tu último beso,
si una poesía de un solo verso,
tú y yo tenemos que hablar.

Quiero partir sin saber
a un campo peregrino y tú conmigo,
quiero cargar todo el tiempo,
el del amor descalzo que suele quemar como el sol,
el de los lugares no aprendidos todavía
pero sé que llegarán,
el del hogar con nuestra piel limpia y despejada,
el de la verdad abierta que no te puedo explicar,

si soy quien camina para volver a ti,
cotidiano y doméstico como una pared sin pintar,
si soy la poesía de tu rima,
la fruta del árbol caída,
las ganas de quedarme,
la cara y ceca de una moneda,
tú y yo tenemos que hablar.

Quiero conquistarte mientras duermes
y respirarte siendo uno y así despiertes,
quiero la nada sin ti
y todo hasta tu sombra,
quiero amanecer tras cada instante
y ser el eco que se disuelve,
la gota de rocío sin control,
tu vida futura,
tu palabra muda hablando de amor,

del amor que conlleva el acento,
el del mismo cielo,
el de la noche anocheciendo,
el que te busca para amarte y juntos amarnos,

¡tú y yo tenemos que hablar!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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En otras palabras

En otras palabras

 
Alguien dijo una vez 
que una pintura es una poesía
sin palabras,
entonces dime TE AMO con colores
como si el alma se apagara en la garganta,
como si el amor asomara en una lágrima
y miraras más allá de mí,

sin palabras y en silencio,
no sé por qué pero hoy te pienso,
será tu amor que deja en mí
más huellas que ninguno.

Se me ocurre que vas a llegar
sin palabras
y voy a pedirte que me mires distinto,
como si mis manos fuesen cada fuego,
como si los ojos bastaran,
como si las razones para respirar
fuesen tener que amarte,
entre tenerte y no tenerte tener que amarte,

sin palabras,
sin cosas que unen o separan,
será que la vida se saborea a borbotones
como en un laberinto mientras la flor espera.

Tocarte es beberte de un trago
sin palabras,
amarte como entre sueños,
pasar de la vida al amor
como un humo frágil que vuelve a empezar,

y no hay ningún argumento,
mejor idea que encontrarte
sin palabras,
así como una escritura desnuda,
como la ligereza del aire,
será que la parte mía de vivir enamorado
se la debo enteramente a tu amor.

Lo sé,
sé que me amas,
me sienta bien desvelarme en ti,
no pasa un instante en que te piense y me sonría
y por muy ocupado que tenga el día
eres ese encuentro con lo mejor de mí,

tú y yo somos poema
sin palabras,
somos iguales,
tu mano que se alza,
tu llegada sin ninguna calle,
tu libertad y yo que quiero abrazarte sin detenerte.

Leo un poema
y te siento a mi costado,
tus palabras me acarician,
me sonríes
y así pasa el tiempo,
de tu presencia amorosa que
quisiera nunca acabe,
de mi corazón que se embriaga
de tus abrazos fuertes,

lees un poema
y siento en mi cuerpo tu calor,
en este momento te pienso,
siento en mis oídos el susurro de tu voz.

Mientras el cielo se recuesta y tiembla en mi piel,
tus versos me respiran
¡todo en ti es poesía!,
quizá te escribo demasiado,
tal vez te pienso por la sola razón
de no saber volar,
el amor me convierte y al pensarte
me quedo extasiado, como quien mira una pintura
o se enamora de una música sin prestar
atención a su letra,

¡en otras palabras TE AMO,
a falta de palabras
por los sueños que me sobran!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Algunos besos duran

Algunos besos duran

 
Algunos besos duran 
más que la misma voz,
como si pensaran,
como si un amor inconcluso,
un escrito a punto de germinar,
una rueda en movimiento,
y se condenan a una mirada
desde el alma,
y se arrebatan de mil sueños
como en un valle íntimo de sol,

es que algunos duran
aunque sean chiquititos,
resbalan desde el corazón.

Algunos besos duran
lo que dura una promesa,
entonces siguen buscando,
son esos que comienzan con el sentir,
que continúan con una caricia,
son más que manos,
pájaros que descansan
después de un largo camino
recuperando su lugar,

es que algunos duran
un poco más,
son como mil palabras de agua.

Algunos besos duran
hasta el fondo de la noche,
despacio y sin pausa
comprendiendo los silencios,
como un poema tibio y tembloroso
por cada poro del cuerpo,
como el verbo de la sangre
convirtiendo en cálidos suspiros los colores de la boca,

es que algunos desnudan el alma
alejándose del mundo
y sin rumbo besan como recorriendo los cielos,
como saltando las olas del mar.

Algunos besos duran
mientras ruedan por el viento,
son como lágrimas de inolvidables momentos,
un abrazo que jamás suelta,
un placer impetuoso,
una pregunta intrépida,
un amanecer que devora como la sombra,

es que algunos son como cartas
que al leerlas enrojecen las mejillas,
como brisas de suave vaivén.

Algunos besos duran a su antojo
y son como un tallo de flor
alimentando a una mariposa,
sangre cargada de perfumes,
silencio de razón perdida,
herida transparente susurrando,

es que algunos recorren la piel
como a un libro abierto,
justificando,
ávidos de cercanía y ciegos
con las alas de libertad que el amor brinda,

quizá para enseñarle al amor
lo que es la eternidad,

tal vez tú y yo juntos
riendo sin tiempo y
perfectamente despeinados.

¡Algunos besos duran aquí y allá
porque saben morir y volver,
porque son como mil besos y después diez mil,
porque nunca serán suficientes!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Todavía existe

Todavía existe

 
La mirada que no ves 
todavía existe,
los ojos que te hablan,
que preguntan a los espejos
la sutil diferencia entre vivir y soñar,
la tercera casa que no es ni la tuya ni la mía,
el camino que te trae de regreso,

hoy es siempre todavía.

La puerta abierta que no encuentras
todavía existe,
la tarde en que despiertos
nos hacemos el amor sin importarnos el afuera,
el agua buena,
la sed de miel,
la vera del sendero esperándonos despacio
y en buena letra,
los ecos que acaban donde las voces empiezan,

hoy es siempre todavía.

El mañana que aguarda,
ese que busca al poeta todavía existe,
el suspiro que se oye en palabras,
ala y raíz ,
ancla y mitad,
el alba que sabe que no hay amor tardío,
que no hay búsqueda en vano,
que el tiempo jamás pasa,
¡cada día es un encuentro,
un arroyo que sueña con el mar!,

hoy es siempre todavía.

Jamás partiste,
el amor que nos une hondo y largo
todavía existe,
como un hilo invisible que se extiende
desde mi ventana hasta cada estrella,
como una silueta que sin ser tuya y mía
es como un viento que nos sacude todavía,
que nos penetra insatisfecho,
que nos ama más definitivamente,

hoy es siempre todavía.

No importa si mi silencio se empapa de lluvia,
nuestros nombres no se apagan,
es el fuego de mis noches,
no importa si caigo y la lucha es inmensa,
si mi alma es una gotera,
si soy un otoño en primavera,
¡estás en todas partes
como una planta eterna!,
tiene aroma a café tu piel de luna,

los colores no se opacan,
la hierba no pierde su olor,
el sol sabe que te amo,
el mundo gira como nuestro amor,
hoy me envuelves,

hoy es siempre todavía.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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jueves, 19 de febrero de 2015

Después de marcharte

Después de marcharte

 
Quédate 
después de marcharte
que otra vez te llamaré,
que aprenderé tu nombre,
que despertará mi corazón,

que tú eres la niña de mis pupilas,
los poemas de los colores que esperan,
los pétalos de las rosas inquietas,
el tiempo de la mañana
que la luna todavía refleja,

que después todo será gotas de rocío,
el llanto,
los versos,
el mutuo amor, ¡quédate!,
quiero besarte otra vez como un río.

Tócame
después de marcharte
que cerraré mis ojos,
que la forma de tu cuerpo será vida y misterio
al roce de mis manos,
que vibraré como un pájaro en su rama,

que tú me faltas y yo estoy vestido para verte,
que luzco un atuendo ausente
y una piel que corre sin detenerse,
que por donde vienes soy viento
y yo te miro conmovido,

que soy niño con la cabeza levantada buscándote
como busco la aurora,
gimiendo suspiros redondos,
recordando olas.

Háblame
después de marcharte
y deja manchas de tinta por el camino,
que pasaré sin querer pasar
como un largo aliento,
que temblaré enredado en tu pelo,
que te quiero, amor de mi palabra escrita,

que soy como una limosna chiquitita
que de frente te entrego a la misma hora
en la misma esquina,

que es mi boca quien te llama,
que son mis labios los que mueren por tus labios,
que no estoy soñando,
que te amo,
que mi cuarto se llena de mar cuando te siento.

Escúchame
después de marcharte
que mi alma vierto cual agua,
que me asomo a ti como un soplo
en una tibia mañana,
que soy pasión que te aguarda
como ese eco que repite la montaña,
que levantan vuelo mis palabras,

que sobre el suelo mi silencio espera
donde quietos mis pies,
donde desnuda la hierba,
que soy así como una roca,
azul como el aire,
verde como la tierra,

escúchame con tal vehemencia
que te quedes
que me toques
que me hables,
que no tengo otra fuerza que tu cuerpo,
que no soy sino tú misma.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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domingo, 8 de febrero de 2015

Pero la noche

Pero la noche

 
El día dice tu nombre 
pero la noche,
la noche siempre empieza desde cero
como inventando nuevas formas,
traza otros planes,
cuenta otras historias,
mantiene esa necesidad de quererte,

es que la noche me enamora a lo tonto,
será que no sé amarte de otra manera.

No eres tú ni soy yo,
es la misma luna pero la noche,
la noche es como un barco de papel
en un mar justo antes del amanecer,
esa mañana que jamás despierta, renace,
ese paraíso de un centímetro cuadrado
donde escribo el mismo verso,

es que tu mirada es la culpable,
mi musa,
mi lienzo,
mi poema eterno,
el amor con la distancia justa
donde nuestros corazones se tocan.

No eres esa típica mujer,
tu entonces es como el vapor de ese café
que siempre compartimos,
el firme deseo,
el silencio mirándote pero la noche,
la noche es ese fondo de mi alma que en ti confía
como si esperara un beso,
como si esperara florecer.

No lamento perderme,
gracias a haber estado perdido he descubierto
que tú eres mi norte,
mi vuelta al hogar,
el abrazo que siempre como a un amante
con esa complicidad de paz,

y así mis noches viven todo lo posible,
para cuidar de ti en busca de las mejores palabras,
para sentirme orgulloso de la fuerza
que ni siquiera Dios te arranca,
no sé amarte por la mitad.

No tengo fórmulas ciertas
tan sólo seguir mi corazón,
como esa sombra que siempre camina conmigo
acompañante y testigo de mis noches,
es que el amor me cabe en dos solas letras: TÚ,

como la noche que te propongo
que nos atrevamos más
y pensemos menos,
que bien pudiéramos querernos sin miedos
y que las razones no importen
y tampoco las promesas,
hasta perder todo y volvernos un soplo
infinito de la memoria,

como la noche con sus ojos libres de dueños,
como la noche sin límites y sin red,
como un cuerpo de dos cuerpos enteros,

pero mi noche aún está llena de cuartos jamás visitados,
de paisajes no recorridos,
de pensar en ti muy despacio.

Yo recuerdo que te amo en un Abril
como una poesía sutil escrita en el aire,
esa necesidad de necesitarte
como si tu piel y la noche
me devoraran la vida,

pero mi noche te ama y a tus besos,
te extraña y a tus modos
y a tu boca,
ella sabe la manera exacta de atraparme,

pero mi noche te ama,
¡escúchame bien cuando yo grite tu nombre!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Tan cerca

Tan cerca

 
Sin cuestionármelo, 
sin que importe el tiempo ni el lugar,
con la inexcusable sensación
que tu mano es mía cuando me acaricias,
que tus ojos son mi sueño cuando te sueño,

tan cerca es el deseo
que te amo porque sí,
sin saber.

Estoy partido en dos,
la mitad que está conmigo
y la otra mitad, mi voz,
yo leo y es como si no necesitara las palabras,
como si un cristal de mil hojas
se volviesen mis brazos,
como si nuestra forma de amar fuese
un juego de dos piezas,
dos cuerpos sin letras y sin tinta,

tan cerca es la rima
que mis versos son por ti,
sin papel.

Todo me indica que siempre
estuviste escrita,
que basta un suspiro para poder
hacerte venir a mi encuentro,
que nuestras bocas siempre fueron,
quizá un balcón abierto,
tal vez una simple tarde,
o un solo mar o un solo cielo,

tan cerca que no tiene sentido que el horizonte te aleje,
yo siempre voy, es cierto,
como buscando el viento para tocar tu oído.

Yo sólo quiero algunas cosas
que para tu interés enumero:

lo primero es un amor sin límites,
lo segundo es el otoño pero de tu mano,
y tú y yo descalzos por ese mar de hojas secas,
ya sabes que prefiero esos caminos
para llegar hasta tu beso,
lo tercero, leños ardiendo en invierno
y tus ojos y tu sonrisa,
también quiero abrazarte tan cerca como una brisa,
tan cerca que al pronunciar tu nombre
tan sólo diga: ¡cuánto tiempo!

Te amo y en tu amor crezco
pero tú y yo estamos juntos,
tan cerca que el ocaso llena
nuestras copas de vino,
que somos el aroma
que viste al mismo pájaro,
y vamos siempre allí donde nos estamos esperando,
como si nos buscaran de pronto las raíces,
como si nos detuviera el amor errante,

tan cerca que si no fuera por mis ojos
sellaría el silencio
para sostenerte en la ternura,
¡plena mujer, mi pequeño infinito!

Desde hace mucho tiempo te conozco,
eres ese cuerpo seguro
donde da sombra mi ventana abierta,
ese aire que se derrama para continuar viviendo en tu piel,
ese amor que se repite y se repite como la lluvia,

tan cerca que de tanta luna
te amo como una vasija interminable,
como el agua salvaje,
como el espacio abierto a las historias del viento,

tan cerca como un manojo de llaves de aire
antes de amarte,
tan cerca como esas preguntas
que insisten en escribirse en la arena.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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lunes, 2 de febrero de 2015

No te prometo nada

No te prometo nada

 
No te prometo nada 
pero si tú me miras
se detendrán las mañanas,
las rutinas se dejarán atropellar
por locos suspiros,
tenerte cerca será
desnudar el alma si tú me miras,

si mi voz ya tiene dueña,
si le das forma a mis versos
simplemente porque me miras,

me vestiré de fragilidad
hasta tatuarme de tu piel
si tú me miras,
como dormido en tus ojos
si me miras.

No te prometo nada
pero si tú me escribes,
sentiré como si pequeños barcos
me llevaran hasta ti,
como si la luna de cristal no fuese más luna sino
un constante reflejo del viento que me hace
levantar los brazos para alcanzarte,

si tú me escribes,
si sales de mis raíces y me buscas,
cada día,
cada hora mis labios repetirán tu nombre
si tú me escribes,

seguiré lejos pero pidiéndote mil caricias,
seguirás suave pero tu cuerpo dispuesto a amarme,
si tú me escribes y el tiempo no existe
porque no existe el final.

No te prometo nada
pero si tú me hablas
tus palabras serán cual trémulas gotas
a una débil flor,
el amor una suave brisa de delicada llovizna,
mis poemas respirarán tu aire como un mundo nuevo,

si tú me hablas,
si tu silencio dibuja siempre una sombra que me aguarda,
si tus labios distinguen mis manos
y lo que buscas en mí lo encuentras,

entonces me piensas,
si tú me hablas te enredas y es
como si un arco iris nos atrapara,
no es ni ésto ni lo otro es lo más hermoso,
mi corazón trepando al cielo si tú me hablas.

No te prometo nada
pero si tú me tocas,
si cada beso es perfecto y el tiempo
es breve para besarnos más todavía,
serás esa que no se rinde,
la que se entrega,
la que es como el agua cuyo afán atraviesa todo,
lo desnudo y los caprichos,
lo puro y las tormentas,

si tú me tocas
como si siempre dieras un paso más,
como si me volvieras virgen en cada sueño,
como si renunciaras a tu ser buscando un milagro,
como si hoy tocaras mi cuerpo
y mañana supieras por qué,

sabrás que me amas
tan desprendidamente como yo te amo,
con el alma clara y abierta.

No te prometo nada
pero el amor sabe,
simplemente sabe porque no tiene sitio
es como si flotara,
está contigo al mismo tiempo
que está conmigo.

¡no te prometo nada, del amor me fío!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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