miércoles, 14 de enero de 2015

Todo lo guardé en poesías

Todo lo guardé en poesías 


Nunca dejé que un beso 
caprichoso me comprenda,
no estuve alerta
a resistirme que seas mía,
jamás supe del silencio
de mis ojos,
nunca en absoluto
parpadeé ante tu deseo,

nunca le agradecí a las líneas de tu cuerpo
lo que mis enamoradas manos,
nunca estuve más de un instante
a tu puerta esperando,

todo lo guardé en poesías,
tu entono suave,
tu reflejo de luna,
tu alma y tu amor amante,
tu suspiro.

Nunca miré una estrella
y al mirarla te retraté,
nunca hallé en el recuerdo tu esencia,
no me asomé al amor a tu encuentro,
jamás complací tu ensueño
con ese mirar que nunca se cansa,

nunca tus labios fueron
casi un destino,
nunca tu inocencia
me desarmó por última vez,

todo lo guardé en poesías,
tu desnudez frente al espejo,
tu cabello perdido solamente en mis dedos,
mis letras despertando tu natural belleza,
esa rosa que siempre ofrecen en la vieja esquina,
de la mano de una niña,
de la mano de un ocaso por diez pesos.

Nunca te amé
como si no me importara,
un día dije: "aquí está"
y desde entonces soy uno,
nunca te pensé como cinta de agua
que libre compite con el viento,

jamás mi cuerpo se agitó
en todas direcciones,
siempre fui camino,
el del amor,
el de tu amor,
nunca lloví con ambición,
mi amor es entrega,

es que todo lo guardé en poesías,
la soledad, que al rodearme me dio poetas,
la yema de tus dedos como arroyo
a mis versos,
lo que estoy viendo y lo que imagino,
tú y yo y nosotros, todo,
hasta una cama donde pasarla bien.

Nunca amé y desamé
creyendo que era fácil de arreglar,
como si la simpleza de la hoja
pareciera que duerme,
cuando en realidad llora
por su herida y todo alrededor,
jamás el cielo fue duro como una pared
y yo contra él,

nunca perdí un día entre las horas,
y las horas nunca fueron para siempre,
y tú a mi lado descansando
y yo como flotando,
y tu espalda en silencio
y yo tratando de levantarte,

todo lo guardé en poesías,
mis besos a tu corazón virgen,
tu sombra apretando la mía,
tu cabeza en mi pecho
con la misma suerte que mi piel,
porque en esta relación no hay titulares ni suplentes,
todo, todo es porque puedes,
todo es porque quiero.

El aire bajo las ramas,
el lucero humedeciendo tu boca,
las noches de sumisas tardes,
las tardes de albas
y almas en los balcones,
y tus íntimos sentires hasta tu nombre,
todo lo guardé en poesías.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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