jueves, 1 de enero de 2015

Otra batalla

Otra batalla

 
No propongo otra batalla 
que robarte el corazón,
que no me regales nada,
tú bien sabes que hacernos el amor
no es una razón,
si tú eres luna y yo sol,
si somos perfectos y brillantes
con aroma a dos,

y entonces la batalla de mirarte,
y entonces vestidos con sábanas de piel,

no propongo más que acercarme a tu amor
con mis labios,
como si volara en un beso.

No propongo otra batalla
más que despertar de nuevo,
y al hacerlo desnudar tus miedos,
hundiendo mi cabello en las manos de tu silencio,
hasta surgir,
hasta fluir en la sangre,
si tú eres un atajo de las estrellas
y yo un puente,
si somos páginas de un mismo libro,
como un faro de vez en vez,

y entonces la batalla de cada mañana,
soñarte como si el velero no hubiese partido del puerto,
y entonces como un péndulo que se ahoga,
de a ratos agua de río,
de a ratos agua de mar.

No propongo otra batalla
más que seas secretamente mía,
mía como un árbol,
que parece uno más del paisaje,
mía como esas laderas,
imitando auroras recostadas,
mía como las palomas que al volar,
semejan almas juntas,

y entonces la batalla de estar contigo
como barcos de papel,
creyendo conocer la vida,
volviendo a casa siempre a la misma hora
como una brisa,
mientras tú me amas
y yo escribo con el color de amarte también.

No propongo otra batalla
más que robarte tus olores
y aprenderte,
de la madera, tus espinas,
de los Nerudos versos,
ese rayo de tus ojos que no cesa,
de los Machados caminos,
esos Jaime Sabines de cada esquina,
y tú esperando,

y entonces la batalla de llenarme de ti,
¿qué es este poema si no eres tú?

No propongo otro horizonte que tus ojos,
como si un pájaro fuese inmutable en su rama,

cosas que amo,
como al aire,
como a ti,
como llorar,
sintiendo a veces tu sed aquí en el pecho,

y entonces la batalla de ser tú,
y yo el hombre más enamorado.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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