lunes, 19 de enero de 2015

Disculpa a mis labios

Disculpa a mis labios

 
Siempre a la sombra 
de un viejo árbol
esperan por ti,
para embriagarse de la sal
de ese par de lágrimas que
siempre liberas cuando dices que me amas,
para pensarte y que seas suficiente,
y besarte con la misma intensidad
con la que te ama mi alma,
y conocerte y hacernos el amor,

no sólo una noche sino cien noches,
disculpa a mis labios,
tu inocencia toda endulza mi cuerpo.

Siempre en el suelo
a la distancia del cielo
perdidos en ti,
para ser el poema más hermoso
jamás escrito,
para expresarte que el mundo
sería perfecto si te quedaras,
y en mi búsqueda me detengo en ti
por lo que juntos conseguimos,

la libertad de irnos sin querer hacerlo,
el último suspiro siempre en el balcón de la inspiración,
disculpa a mis labios,
mientras me cuelgo en tus gestos y la armonía de tu voz.

Siempre sin huellas
sin principio y sin fin
entre las cosas pequeñas,
para empezar con un sueño
sin una razón,
sin un por qué,
como un silencio que invita a pintar una obra desnuda,
con palabras sin tiempo
y tu imagen en mi mente sin muros,

disculpa a mis labios,
se inundan de sensaciones indispensables,
lo que me haces,
¡yo creo en ti!

Para decir TE AMO
no quiero darme cuenta,
sólo la libertad,
la libertad de ser para que tú seas,
la que llega a mi vida y en este momento me lee,
la que espera siempre a mi lado y dispuesta,
la que me acepta y alivia mi carga,
la que me ama con cada caricia de su cuerpo,

sólo mis ojos saben contar nuestro pequeño universo,
sólo tú sabes que es cierto,
disculpa a mis labios,
soy un verso con el presente a nuestro favor.

Quiero estar allí
desde el próximo segundo,
y después un segundo más y así
hasta ser tú y yo,
para dejarme mirar hasta que me descubras,
para descubrir tus labios hasta tus sueños,
para necesitarte después de ti
y nuevamente a ti,
al pasar de los recuerdos,
al pasar de los errores,

sólo los dos hasta escuchar mi nombre de tus labios,
sólo los dos como algo que simplemente se da,
disculpa a mis labios,
te veo escondida y yo esperando.

¡Perdona a mis labios,
tú eres ese lugar!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

Copyright © Todos los derechos reservados