jueves, 18 de diciembre de 2014

Ruido a ti

Ruido a ti


No me deja dormir 
este ruido a ti,
este extraño abismo
que es caer en ti
cuando te pienso,
de silencios y ríos
tu estruendosa armonía,
ruido a sonrisas,
ruido a besos que esperan.

Nací en mis cuarenta
bajo un profundo mirar,
de frente a un espejo,
anterior era ciego,
como ciegas mis manos
cada noche y al día siguiente,
me sentía tarde,
siempre un globo que cae,
y un ruido a ti fue el espacio,
un pájaro desconocido,

y mis gotas de rocío
fueron tres aquel día:
gota de ayer, mostrando lo que no debía,
gota futura, como una aurora sin nombre,
gota presente, como una simple luz
haciendo un gran ruido desde el ombligo.

No me deja dormir
este ruido a ti,
como si mi boca fuese poesía
que se propaga por todas partes,
como si mis ojos fuesen
tus cuatro puntos cardinales:
tu cabello de versos,
tus pies de viento
y tus brazos extendidos,
uno como un suspiro y el otro,
una nube de filamentos de cielo.

Eres mujer
como la espera que se derrama en aromas,
como ese aire que se prolonga
sin ceder el paso,
y tu ruido es como una pluma
que abrigan mis labios,
de color invisible
como una inocente rueda,

que giras hacia un lado
y sin palabras conversas,
que giras hacia el otro
perseguida por mis ruidos.

No me deja dormir
este ruido a ti,
y tu voz te sale en pedazos
un segundo antes del pecho,
y eres como un poema de antaño
que se desata y me contempla,

y al mirarme hace ruido de sueños,
y al mirarme soy sereno, como anclado,
y al mirarme reconozco ese ruido desde lejos,
y al mirarme soy un barco buscando a quien rescatar.

No me deja dormir este ruido,
es como un puente que se levanta en ti y hasta mi piel,
como si una marea nos dirigiera,
así como una flor al abrirse,

ruido fresco de verdor azul,
ruido sordamente callado,
perdurando siempre.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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