domingo, 21 de diciembre de 2014

Digamos

Digamos

 
Digamos que quiero verte, 
así sea de casualidad,
una noche,
como una ligera pincelada del cielo,
y tú como una sutil decoración de la luna,
atenta a la danza de las hojas que la brisa,
y yo manifestando la delicia
de caminar hacia ti sin caminar,

digamos que me despliego
como una bandera de vida,
y me aventuro a la libertad de amarte.

Digamos que bajo la calma del sueño te elijo,
como se eligen los que miran,
como se presienten los que desean,
como se acarician los que besan,
como se desnudan los que respiran,
y tú despertándome con esa codicia
que tanto me gusta,
la de tus manos,
la de tu boca,

digamos que me visto de amante y te busco,
y por las aguas del silencio te siento,
y rodando por tu aire para sentirte de nuevo,
amor con una gran M de puntualidad ortográfica.

Digamos que me une a ti
siempre el mismo viaje,
como un arroyo que se abre en dos caminos,
uno es poesía y el otro destino,
dos caminos que son uno y que ahora corren paralelos,
el del espejo que siempre repite tu nombre,
el de mis ojos que son como una eterna confidencia,

digamos que tú eres una vela y yo el viento,
y el mar es ese deseo que no impide el amor,
y tú y yo entremezclados en una misma corriente.

Digamos que el silencio
murmura que vendrás,
que un día moviendo la lejanía
te aproximas a mi puerta,
que el íntimo ensueño ya no es razonable,
que tan sólo valen las pieles
y el amor oportuno
y las sonrisas
y el alma sincera,

digamos que el amor en Tandil es el que esperas,
y vagamente en ti misma
sientas esas palabras que te deshacen de a poco,
del amor que renace y se alza contigo a volar.

Digamos que tú piensas que te amo y yo te amo,
que tú me miras y yo me sonrojo,
que tú me aprendes y yo te sé,
como ese primer vuelo que es sólo libertad,
como ese titubeo de los primeros pasos,
como esos cuerpos que se desafían
en una encendida herida de amor,

digamos que te rozo
trazando con mis dedos tu dibujo,
digamos que me amas,
como esos bosques que susurran
y finalmente la calma.

Digamos que adentro
al lado y sin embargo
estamos tú y yo desnudos,
ventanas de un mismo amor.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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