jueves, 13 de noviembre de 2014

Son las llaves

Son las llaves

 
Tu cuarto habla
cuando la noche vacía,
cuando tienes miedo de tu valentía,
cuando desnudos tus pasos
van a mi encuentro lento,
cuando tu cuerpo sin peso se abre,

son las llaves,
la espera que espera,
como el sol que aguarda
a la luna y sus estrellas.

El suelo da forma
a la piel que suena,
como si una maestra cerrara los ojos
a los ruidos de afuera,
y abrazas tu sangre,
y tus dedos se despiertan amantes,
son las llaves,

para entrar a la morada,
para abrir la puerta esperada,
para vestir con fantasía
lo contrario a sentirte perdida.

Tu boca practica tu mente,
tú sabes de las almas que van y que vienen,
y te hundes en un profundo ritual de caricias
por todos lados,
como esclava de un deseo
que sólo pueden tus manos,
y te quemas y te viertes,

son las llaves
que te persiguen,
ahora libres,
ahora cansadas,
son las llaves acometiéndote con fuego,
como un rayo azul desde el cielo.

Y te acompaña un tren nocturno
hasta por el diminuto agujero de la cerradura,
y sientes la noche blanca,
y tú la dimensión y el poderío del aire,
y sientes entrar a mi casa
como a una nueva mañana,

son tus llaves,
la de los árboles que se agitan
en un rumor de pájaros,
son tus labios que conservan
la poesía de las hojas,
son tus ojos,
y mi mundo y mi forma precisa.

Y te siento,
y cobras vida en mí
y en cada signo encerrado en este papel,
y confuso y sorprendido
me siento niño,
y entonces le doy vuelta a la espera
hasta terminar de abrirla,
con tus llaves,

y paso mis dedos por estas palabras
sintiendo tus dedos, yo,
¡qué tantos hombres he sido hasta conocerte!,
la piel que te eriza y distante,

son las llaves,
es el amor,
yo diviso su anchura,
yo me desangro en tus ponientes.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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