miércoles, 5 de noviembre de 2014

Otra vez

Otra vez

 
Amor cuéntame otra vez
de ese sueño en la madrugada,
de la habitación de madera y libros
que al amor desbocaba,
del sueño dentro del sueño
hasta que despertabas,

cuéntame de esa poesía
más valiente que nadie,
de esa infinita voluntad
cuando venía la dirección contraria,

cuéntame desde el silencio hasta el deseo,
del infinito blanco, cuéntame,
del infinito negro.

Amor léeme otra vez
como si sintieras arder,
como si el mundo ajeno
no tuviera sentido,
como si las nubes no temblaran en el aire
sino dentro, muy dentro,

léeme con tu voz desgastando las piedras,
lee a mi voz de piel mojada y arena,
como si los pájaros también pintaran pájaros
para explicar el vuelo,

léeme como si afuera sólo el viento,
como si un poema marginado
no tuviese ni principio ni límite.

Amor espérame otra vez
a mitad de todos mis caminos,
como queriendo acabar con las mañanas,
con un café puntual cuando hace frío,
como si perdida la mirada fuese golondrina,
como si estuvieses atada y precisa
a ramas frescas agitadas de vida,

espérame amante entre el follaje,
haciéndome poeta
y más allá de tus pasos,
como si te persiguiese la luna,

espérame,
¡tengo tantas ganas de ti!,
soy el presente que te busca
siempre recordando.

Amor mírame otra vez,
que los relojes se abren en suave
cadencia y pausa a torrentes,
y es insistente
mi cuerpo a por tu cuerpo,
mírame,
tú me sucedes,
¡si no habla tu lenguaje habla tu amor!,

mírame
y no perdones a mi amor cotidiano,
y no pienses en el tiempo,
que yo vengo a hablarle a tu boca
como la cuerda que se extiende en el arco,

mírame,
que te amo de mil maneras
y a mi manera,
que te amo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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