miércoles, 26 de noviembre de 2014

Nadie puede alcanzarme

Nadie puede alcanzarme


Nadie puede alcanzarme
cuando tu nombre,
cuando tu forma se vuelve brío
y es vocablo en mi boca,
y el verbo sigila por decires de lengua,
y el lenguaje es corporal
y yo sé que eres,

mi columna y mi parte,
el dominio de mi arte,
mi mejor desnuda mirada,
mi fluyente pincelada,
mi frase escondida,

¡nadie puede alcanzarme
si todo en ti es poesía!

Nadie puede alcanzarme
cuando tu voz,
y perenne el rumor y eterno el grito,
y es alma de niño el brote en los ojos,
y yo el primer camino
y tú la retama que escribo,
¡ay dime amor!,

¿qué bebes al bajar de mis labios?,
¿qué imagen encuentras
cuando mi verso te sigue a tientas?,
¿qué piensas mientras tú me das?,

¡nadie puede alcanzarme
si tengo en mí tu amor profundo!

Nadie puede alcanzarme
si me besas,
cuando la noche cubre el sueño y me miras,
cuando mi amor de amante es otro cielo
y me arrastro a tu fuego,
porque el amor se vive,
no se inventa,
porque el amor se vive y se alimenta,
porque el amor es alto cuando tu mano escribe,

porque nada puede calmar
este mar que llevo dentro,
porque soy un nocturno mar en tu silencio,
porque eres un diario mar
en mis sílabas recién nacidas,

¡nadie puede alcanzarme,
soy náufrago en mi sed,
en mi sed jamás saciada!

Nadie puede alcanzarme,
acaso tu sangre,
amoroso anhelo fijando en mí tu mirada,
para vivir tu goce como esa existencia que atraviesa,
para escucharte en tu tímido acento apasionado,

porque te amo como esa fuente,
como esa enramada te amo,
porque cada árbol,
cada flor te halaga,
porque mis pasos en el césped dejan huella
y es tu tiempo,
tu vez primera,

¡nadie puede alcanzarme
salvo tú!,
porque vuelves,
porque eres la misma,
porque me amas al segundo
recomenzando la senda,

porque te contemplas en mis ojos y tú,
mi único amor ya tan mío.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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