martes, 18 de noviembre de 2014

Mil olas sin tiempo

Mil olas sin tiempo

 
¿A qué sabe la muerte cuando llega?,
si el amor sencillamente sabe a ti,
¿sabe acaso a lágrimas,
a labios invisibles?,
¿sabe a desvelo impaciente
estremeciendo a un corazón valiente?,
y contemplando la luna,

¿a qué llega primero,
al cuerpo o al alma que la busca?,

¿a qué sabe la muerte cuando llega?,
si amar es sentir que tocas el cielo.

¿A qué sabe la muerte cuando refleja?,
si amar sin censura es saber que te alejas,
que te ausentas cuando aprendes a amar,
¿sabe acaso a un tiempo que se detiene
locamente enamorado?,
¿sabe a estar despierto e imaginando?,
¿sabe a sueño profundo
y hasta en sueños siempre a tu lado?,

¿a qué sabe su presencia
si es que Dios se quedó dormido?,
¿por qué no se va y se regresa?,
si yo te amo,

¿a qué sabe la muerte cuando refleja?,
si sólo verte a los ojos me eleva.

¿A qué sabe la muerte cuando llama?,
si al escuchar tu nombre
se me olvidan las penas,
si me he vuelto poeta sin saber de poesía
para amarte toda la vida,
y terminar la historia en ti,
pensando solamente en ti,

¿a qué sabe el breve delirio del último latido?,
¿a hombre vencido?,
¿a voz hasta el abismo?,

¿a qué sabe la muerte cuando llama?,
si por el puente de la libertad
todo es incertidumbre,
si el amor es una sana costumbre que insiste.

¿A qué sabe la muerte
donde no cabe nada más?,
si se arrima el sol descalzo
y te quita poco a poco las ropas,
y te prepara sin escalas
dejándote con tu vida,
con tus días,
con tu gente,

¿qué pregunta la muerte cuando no crees,
y sus ojos se quedan mirándote?,

¿a qué sabe la muerte?,
porque te amo,
porque te pienso,
porque eres mía y por tu amor yo muero.

¿A qué sabe la muerte
cuando tú siempre existes?,
¿a un pájaro que emigra?,
¿al cielo vestido de rojo?
¿un corazón que aprende y es aprehendido?,

si el amor siempre vuelve
porque siempre hay una muerte,
¿a qué sabe la muerte?,

y mil manos para tocar el mar,
y mil olas sin tiempo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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