viernes, 7 de noviembre de 2014

Como una ventana

Como una ventana

 
Así las piedras
que escondes en tu mano,
y arrojarás,
una a una de cara al cielo,
y así creerás,
que como una ventana te miro,

y te persigo
abriendo la ventana,
¡abriéndola!

Y simplificas a tu corazón
tejiendo un surco entre tus dedos y el cristal,
y pensarás,
¡qué libre es la piedra
que sabe a su labor llevar!,
¡qué completo es el arrullo
del tiempo de blanco cuerpo!,

y te pareces al mundo todo
llamando a mi ventana,
¡llamándola!

Y las piedras un solo túnel
como una invasión de pájaros,
como si una flecha y su arco
pudieran vaciar un vaso
y al mismo tiempo llenarlo,
y sentirás que tu cuerpo de mujer persiste,
y sentirás el poniente encendiéndote en pedazos,

y te pareces al sol
entre tus manos y mis manos
diciendo sin palabras,
¡y mi ventana!

Siempre entre dos,
la mitad de tus ojos,
la mitad de mi silencio,
que si desnuda te quiero,
que si no puedes detener tus besos,
y como una ventana cruzo encima de la luz
para ir detrás de ti,
y preguntarte si me amas,
y como una ventana formo el viento,
y como una ventana acaricio tu alma,

y te pareces a esa ola
como viaje de una voz nostálgica,
entre tus labios y mis labios,
¡y mi ventana!

He ido marcando con tu nombre
los vértices de mi ventana,
y te pareces al agua que de pronto golpea,
y te desvistes de hojas soltando todas tus barcas,

como si la ventana fuese amarre
y ya no temieras,
como si de mi ventana fueras dueña.

Yo quiero hacer contigo
lo que oyes desde lejos,
yo quiero parecerte a esas piedras que arrojas,
que si mariposas,
que si estrellas,
que si hubieras,
que si hubiera,

como una nube,
como una ventana,
como infinitos sueños,
como un amor donde tuyo y mía,
y yo voy gritando en la brisa,
como una ventana larga entre tus piedras y mis piedras.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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