viernes, 21 de noviembre de 2014

A la misma mujer

A la misma mujer

 
A la misma mujer
un distinto sol,
para despertar en sueños
como un nuevo árbol,
y que el aire la acaricie
como sólo un buen amante,

orgulloso de su pelo,
gentil como un pintor,
o como un campo sereno
eternamente en brote,

a la misma mujer busco,
en la cima y en la sima de mi mundo.

A la misma mujer
bajo nombres distintos,
como un deseo de arena
de rasgos huidizos,
para que los mejores días
sean el silencio que anuncian las hojas,
y la noche anchurosa
y la vida fugaz,

para que el tiempo transcurra sin final
y el amor se beba a copas llenas,
y sepamos más que los labios,
esa sangre ardiente
que sabe de libertad,

a la misma mujer alrededor,
y a la puerta mayor el corazón mío.

A la misma mujer
donde vuelvo los ojos,
como un arte matinal
sensible al vuelo de las aves,
para respirarla como la marea,
que mira el cielo cuanto más grande el mar,
que mira la montaña cuanto más lejos el sol,
que mira la inocencia cuantas más respuestas,

para que mi alma
sea una idea completa en sus brazos,
para que sus besos
me esperen a mi lado,
para que su voz me sienta en el sí
de todo murmullo,

a la misma mujer,
así como un soplo,
abriendo todo en senderos de alba,
y ella y yo rodando.

A la misma mujer
para mirar a lo abierto,
para estar como si no estuviéramos lejos,
para ser la única manera de avanzar,
y perdernos una y mil veces en las mismas pieles
como en un círculo,
como una mirada llevada por el viento
pero siempre al mismo bosque desnudo,

y deshacer los nudos
de esos ojos que por fin se miran,
como un espiral de lluvia
sediento de tantas vidas,
¡y dejando de ser islas!,

a la misma mujer,
para volvernos los primeros latidos
de un nuevo corazón.

¡Este poeta abre una puerta en su poema, para ti!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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