sábado, 29 de noviembre de 2014

Sólo de ti

Sólo de ti


Ahora que soy un hombre
y capaz de pararme,
elijo ser de ti
y de la noche que nos une,
de ti como esa entrega
en puro pensamiento,
como derrama un árbol
sus nombres verdaderos,
de ti más que la leña en invierno,
para escribirle al viento
con tinta de pájaros,
de ti más fiel que un espejo,
de la mano.

Ahora que no camino solo,
elijo ser de ti,
¿cuánto tiempo?,
año tras año,
y que la palabra sea de lluvia
mientras digo estas palabras,
y que tu figura valga más
que una herida
o una puerta que se cierra,
de ti construyendo castillos de arena,
¡pero castillos!,
dicen las hojas secas,
de ti y todo envuelto y todos los días,
acompañado por el buen ocaso y hasta el alba.

Ahora que no puedo dudar,
elijo ser de ti,
de ti y de la mirada del correo de la esquina,
para dejar en los muros mi rima,
para dibujarte con tinta que imagino,
para emprender con singular silencio
esta rueda de molino vuelta versos,
de ti hasta la misma luna siempre,
de ti, no puedo decirlo con más certeza,
elijo ser de ti,
y a veces no recuerdo ni tu nombre.

Ahora que no puedo ocultarte de ningún modo,
elijo ser de ti,
de ti como el resultado de mis ojos,
de ti como esa impresión grabada en mi alma,
sin preguntarte si comprendes,
sinceramente no me importa,
elijo dedicarte mi amor
y pasarte a buscar
y un montón de cosas absurdas,
elijo ser de ti,
será que confío en mi fuerza.

Ahora que es justo amarte,
elijo ser de ti,
de ti y de este hombre que no es distancia,
¡a veces siento que soy un cuerpo
que ha estado embotellado por siglos!,
pero hoy te elijo,
a ti,
como quien desea escuchar,
como quien anda descalzo por un vasto jardín,
como quien se permite entrar y salir,
elijo ser de ti.

Ahora,
que haciéndote subir y bajar
y reír y llorar,
siempre estuve a tu lado,
elijo ser de ti.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Nada en común

Nada en común

 
No tenemos nada en común,
más que la piel que nos encuentra
mientras la música suena baja
en la vieja radio,
nada más que los sentimientos
a través de los dedos,
y el tiempo de las caricias
que nos convierte en noche y alba,

nada en común más que mirarnos
como si solamente un lápiz,
como si escribir algo
fuese un corazón acelerado,
y el amor que nos va sintiendo y madurando,

nada más que escucharnos
sin las ropas que usa la gente,
desnudos y frente a frente,
concentrados,
pintando.

No tenemos nada en común,
más que desearnos y sentir
que las horas se detienen,
que somos humedad
como transparencia de agua,
una red hecha de pupilas,
el impulso cuando decimos TE AMO,

nada más que alcanzarnos a ver el fondo
y sabernos el alma,
nada más que cuando tú caminas descalza
y yo deseo verte llegar,

nada en común,
por eso tus manos y las manos mías,
por eso tus ojos y mis palabras,
por eso te amo,
por eso me amas.

No tenemos nada en común,
más que el amor que nos repartimos
entre besos,
una taza de café
y un pedazo de pan,
el amor que nos decimos eterno y fugaz,
que nos adivina,
y tú junto a mí
y yo junto a ti, hacia donde estamos,

nada en común
más que todas las noches
y la madrugada,
y todo el rumor de nuestras voces
dando vueltas y más vueltas,
y todo el sol y toda la luna,
y toda esta escritura
más aire que un pájaro,

nada más que un instante
volviendo de las olas,
y tú y yo muertos de sed.

¡Oh amor terrible amor!,
que nos haces en la misma ciudad
y bajo el mismo nombre,
que nos dejas para entendernos,
que nos bendices a fuerza de roca,
¡dinos amor!,

¿por qué nos sueñas como tú eres?,
¿por qué tu calidez nos mira?,
¿por qué somos inalcanzables y libres?,
¿por qué este amor es incontenible?,

si nada en común,
más que el amor que a diario
y temprano nos conduce.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Cuando pienso en ti

Cuando pienso en ti

 
Cuando pienso en ti
crezco en la perfección,
como una mañana de sol
que todo lo mira,
que todo lo llora,
como si el tiempo
guardara siempre su memoria,

y comparecen los suspiros
envolviendo la infinita noche
con tu amor,

cuando pienso en ti,
el mundo es un capullo apasionado.

Cuando pienso en ti
derrocho encanto,
como si te invitara a partir
y tú fueras todo el equipaje,
como si las horas no acabaran
y las flores perfumaran
hasta en invierno,

y escondo apenas la mitad de mis bondades,
y te miro sin ser mirado
comenzando por el instinto,

cuando pienso en ti,
hay un doble palpitar en las esquinas.

Cuando pienso en ti
me atraviesa la rutina,
y quisiera tus pies desnudos en estos adoquines,
y quisiera tu cuerpo tumbado en los pliegues de mi cama,
y quisiera sacudir la distancia sin miedo,

y así escondo tus formas, murmurando,
sin puerta de escape,
sin pasado,
como las hojas sin aire,

cuando pienso en ti,
el acento del verbo es un río que gime.

Cuando pienso en ti
sin poesía,
soy una línea imaginaria,
un silencioso ritmo diferente al silencio,
una marioneta transparente,

y le coqueteo al vicio de buscarte,
y me condeno a los espejos
preguntando a los versos por ti,
y a cada lugar intimista por ti
y luego me desnudo,

cuando pienso en ti
todo este corazón es lo que soy,
y me recuesto en todas mis partes
y tengo frío.

Cuando pienso en ti
vuelvo a deletrear tu nombre,
tu primera letra y así
como una confesión de lado a lado,
y yo soy el invitado,
y tú el desayuno,
el almuerzo,
la merienda y la cena,
cuando pienso en ti,

y te pido me acompañes
porque esta noche estoy,
y pregunto por el poeta
y me dices "eres tú"

cuando pienso en ti,
¿qué más te puedo contar?

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Nadie puede alcanzarme

Nadie puede alcanzarme


Nadie puede alcanzarme
cuando tu nombre,
cuando tu forma se vuelve brío
y es vocablo en mi boca,
y el verbo sigila por decires de lengua,
y el lenguaje es corporal
y yo sé que eres,

mi columna y mi parte,
el dominio de mi arte,
mi mejor desnuda mirada,
mi fluyente pincelada,
mi frase escondida,

¡nadie puede alcanzarme
si todo en ti es poesía!

Nadie puede alcanzarme
cuando tu voz,
y perenne el rumor y eterno el grito,
y es alma de niño el brote en los ojos,
y yo el primer camino
y tú la retama que escribo,
¡ay dime amor!,

¿qué bebes al bajar de mis labios?,
¿qué imagen encuentras
cuando mi verso te sigue a tientas?,
¿qué piensas mientras tú me das?,

¡nadie puede alcanzarme
si tengo en mí tu amor profundo!

Nadie puede alcanzarme
si me besas,
cuando la noche cubre el sueño y me miras,
cuando mi amor de amante es otro cielo
y me arrastro a tu fuego,
porque el amor se vive,
no se inventa,
porque el amor se vive y se alimenta,
porque el amor es alto cuando tu mano escribe,

porque nada puede calmar
este mar que llevo dentro,
porque soy un nocturno mar en tu silencio,
porque eres un diario mar
en mis sílabas recién nacidas,

¡nadie puede alcanzarme,
soy náufrago en mi sed,
en mi sed jamás saciada!

Nadie puede alcanzarme,
acaso tu sangre,
amoroso anhelo fijando en mí tu mirada,
para vivir tu goce como esa existencia que atraviesa,
para escucharte en tu tímido acento apasionado,

porque te amo como esa fuente,
como esa enramada te amo,
porque cada árbol,
cada flor te halaga,
porque mis pasos en el césped dejan huella
y es tu tiempo,
tu vez primera,

¡nadie puede alcanzarme
salvo tú!,
porque vuelves,
porque eres la misma,
porque me amas al segundo
recomenzando la senda,

porque te contemplas en mis ojos y tú,
mi único amor ya tan mío.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Ya no tengo miedo a amar

Ya no tengo miedo a amar

 
No tengo miedo a verte,
es más,
quiero la desenfrenada mirada
que te busca entre todos,
quiero algo de mar
y también barcos sin puertos
y el ensueño,
quiero llamarte amor
desde mis labios
pero dispuesto al viento,
quiero la palma de mi mano
tendida bajo tu corazón.

No tengo miedo a encontrarte,
quizá,
quiero mi voz como un rayo de luna
en tu rayo de luna,
quiero gritar tu nombre
mientras las nubes pasan,
quiero llevar un río de la mano
y que te sientes junto a mí,
quiero todo,
todo mi presente en ti.

No tengo miedo a oírte,
no estoy desierto
ni pequeño,
quiero el amor alcanzado
gajo por gajo hasta el silencio,
quiero tu amor cerca
como la fiel memoria de los días,
quiero que me quites el fuego,
que tus manos me rescaten,
que tu miedo esté atento a mi pecho amante.

No tengo miedo que no repares
en torno mío,
acaso te sorprenda mi ramaje
siendo tu paisaje,
acaso el sol te mire amplio desde mis ojos
y yo declame:

¡¿qué tanta es la dicha mía que todavía me alcanzas?!,
¡¿qué tanto te merezco que no puedes marchar?!,
soy un alquimista que va corriendo y tú,
tú ese árbol que da sangre
como recién parida a mi ventana,

no tengo miedo a tu costa lejana,
yo era en mis sueños
hasta tu hora de verdad sincera.

No tengo miedo que de un lado
me estiren tus brazos
y del otro me tengan mis raíces,
quiero repetirme en tus aguas
hasta dar con la arena,
quiero saber que mañana
en mis calles encontraré tus puertas,
quiero imitar a mis sierras,

cuando el viento da rienda suelta
a esa ceremonia de voces,
cuando el mundo se rinde a los que aman.

No tengo miedo,
algunas hojas nuevas
todavía seguirán desnudas,
¡y ya no tengo miedo a amar!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 22 de noviembre de 2014

Te falto, me debes

Te falto, me debes 


Te falto,
no es que no te ame sino
que necesito amarte con el corazón,
de la ilusión que da el amor,
de la recompensa cuando se necesita,
te falto porque te extraño
y pienso en ti a cada rato.

Me debes,
me hace falta verte,
no es que lo tenga todo
es que sin ti no tengo nada,
tú eres el motivo,
me debes porque siempre vuelves,
porque sabes hacerlo
y me haces falta.

Te falto,
como la lluvia y el sol
al rostro y la mano extendida,
para ser parte de mí
a cada momento,
para ser parte de ti
y contemplarte en silencio,
te falto para abrazarme a tu amor.

Me debes,
para poder olvidarte
y entonces ir a buscarte,
para quererte demasiado
y que sobre lo que te digo,
para buscarte entre la gente
y entonces tú llegas,
me debes darme cuenta
que tú eres todos mis días.

Te falto,
aquí a mi lado
y cerrarte con estas palabras,
y con las mismas palabras escucharte,
para caer en tus manos
sucediendo un poco,
un poco en tus ojos,
un poco en tu regazo,
un poco contigo y un poco que me alcance,
porque te falto,
nada más y de ningún otro modo.

Me debes,
sé que me lees,
tú eres como esta cama que te goza,
como este amante que te estrecha,
me debes que quiera besarte
con grado o con fuerza,
es que contigo me debes todo,
y todo es mi cuerpo y tu cuerpo después.

Te falto,
es tuyo y mío este lugar
más que nadie,
me debes en todas partes,
porque te falto tal vez cayendo,
porque me debes no más que tu amor,

te falto,
me debes,
dos o tres segundos,
dos o tres eternidades.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Amor amando

Amor amando

 
Hacer el amor amando
es un sueño que sueño,
es un pequeño océano
que poco a poco,
piel a piel va muriendo,
es un color que huye a por la sombra
y se confunde con la luna,
es un mismo latido
entre dos cuerpos,

hacer el amor,
como tocar el cielo sin ningún esfuerzo,
y amando,
como el amor nuevo que se posa sin lastimar,
como el primer beso,
y yo te miré a los ojos un instante.

Hacer el amor amando
es sonreír con el alma entera,
es un sin fin de caricias
claras e ingenuas,
es esperar hasta mañana y mañana,
la ternura mirando tras la ventana,
y los cristales,
impregnados de cierta tarde cómplice
y los dedos enredados,

hacer el amor,
ese encuentro que apunta entre sonrojos,
y amando,
esa plenitud que encanta
cuando la boca quiere ser de sed intensa.

Hacer el amor amando
es asomarme al amor infinito,
es el destino y tu forma de amar
donde tan sólo existes tú,
ese torbellino devuelto aire como hace el amante,
con descaro y con paciencia,
es esa esquina escondida entre las manos
robándose los espacios,

hacer el amor,
hasta el insuficiente amor para hacerlo
y deshacerlo miles de veces,
y amando,
lloviendo sobre ti con cien palabras,
para hacerlo contigo, contigo.

Hacer el amor amando
es el verbo quédate
que nada tiene que temer,
es besarte como dibujando
con los labios que te eligen,
con los ojos que te quieren,
con el corazón que te mira
y a tu costado el hombre que te quiere cuidar,

hacer el amor
desde antes de haberte encontrado,
y amando,
hasta crear contigo el amor
y desnudar contigo la vida.

Hacer el amor amando,
porque todo sucede en cualquier horario
sin momentos previsibles,

¡y yo paso el día planeando nuestra historia de amor!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 21 de noviembre de 2014

A la misma mujer

A la misma mujer

 
A la misma mujer
un distinto sol,
para despertar en sueños
como un nuevo árbol,
y que el aire la acaricie
como sólo un buen amante,

orgulloso de su pelo,
gentil como un pintor,
o como un campo sereno
eternamente en brote,

a la misma mujer busco,
en la cima y en la sima de mi mundo.

A la misma mujer
bajo nombres distintos,
como un deseo de arena
de rasgos huidizos,
para que los mejores días
sean el silencio que anuncian las hojas,
y la noche anchurosa
y la vida fugaz,

para que el tiempo transcurra sin final
y el amor se beba a copas llenas,
y sepamos más que los labios,
esa sangre ardiente
que sabe de libertad,

a la misma mujer alrededor,
y a la puerta mayor el corazón mío.

A la misma mujer
donde vuelvo los ojos,
como un arte matinal
sensible al vuelo de las aves,
para respirarla como la marea,
que mira el cielo cuanto más grande el mar,
que mira la montaña cuanto más lejos el sol,
que mira la inocencia cuantas más respuestas,

para que mi alma
sea una idea completa en sus brazos,
para que sus besos
me esperen a mi lado,
para que su voz me sienta en el sí
de todo murmullo,

a la misma mujer,
así como un soplo,
abriendo todo en senderos de alba,
y ella y yo rodando.

A la misma mujer
para mirar a lo abierto,
para estar como si no estuviéramos lejos,
para ser la única manera de avanzar,
y perdernos una y mil veces en las mismas pieles
como en un círculo,
como una mirada llevada por el viento
pero siempre al mismo bosque desnudo,

y deshacer los nudos
de esos ojos que por fin se miran,
como un espiral de lluvia
sediento de tantas vidas,
¡y dejando de ser islas!,

a la misma mujer,
para volvernos los primeros latidos
de un nuevo corazón.

¡Este poeta abre una puerta en su poema, para ti!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Hagamos de cuenta

Hagamos de cuenta

 
Y sin embargo te extraño,

extraño el sol que se hace noche
y juntos caminando,
y extraño tus ojos
precipitados en alma,
extraño estar situado justo
a tu costado,
y mis manos como alas en tu cintura,
y mi pelo destinado a tus dedos,

extraño que me parezcas siempre
un muy largo beso,
y que tus labios insistan
como el silbido de un tren.

A veces extraño tus pechos
y tus párpados como un solo sueño que se propaga,
y extraño que bajes a mi corazón
hasta encontrarlo,
y tu boca de cielo blando
reposando en mi boca,

y extraño tus curvas vestidas
y tu mendiga desnudez,
y extraño el oficio de conquistarte,
como la lluvia que cae sin descanso y sin memoria.

Hay días en que extraño aquello
de pensarte cuando en nada pienso,
de buscarte con pasión sobrante,
de escarbar en el deseo,
y extraño cuando es de noche
y no hay más que noche,
y extraño cuando es de día
y no hay sino líneas que cruzan
entre los techos y mis ojos,

y extraño las palabras abandonadas
y las cosas con nuestro aliento,
y extraño los momentos
de nuestras sombras,
y las sonrisas como golpes de gotas
y suaves promesas.

Extraño tus manos
y cobijándome en sílabas,
y a tu tinta de sangre
derramada en mis versos,
y esa tenaz raíz mordiéndome hasta las lágrimas,
y ese cielo dependiente de tantos papeles caídos,

y extraño saberte conmigo,
como un túnel profundo y sin calendario,
y extraño que me reclames,
como una botella sola arrojada al mar.

Extraño tu voz tragándose la distancia,
y su ruido de aguas como un vientre en otoño,
extraño recordar que eres dueña de un cuerpo,
que estás llena de vida y de miedos
y abierta como en flor,
como una ola,

y extraño que el día,
el mes,
el tiempo,
que todo despierta cuando te nombro,
que tu silencio suena,
que suena de pronto,

silencio verde: como un árbol,
silencio redondo: como un anillo,
silencio escrito: como una razón,
silencio sencillo: como barro al viento.

Extraño el amor,
¡hagamos de cuenta que estás aquí!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Que me beses

Que me beses

 
Sólo quiero que me beses,
y frente a frente
hasta turbar el silencio,
y mi rostro como un suspiro
que a veces tus manos,
que otras tus ojos,
que me beses como la luna
deslizando su reflejo,
que me beses con los labios
abiertos del alma,

¡y guardando la poesía
que me beses vibrante!,
sólo quiero que me beses
dando con tu luz la calma.

Sólo quiero que me beses
y me desnudes en atormentada llovizna,
quiero un te amo en la penumbra,
quiero mi nombre repetido,
y que me beses hasta devorar
los besos de la nostalgia,
que me beses rompiendo el aire,
y a mis deseos
y a mis temores
y a mis dudas
y a mis credos,

¡y como un jirón de nubes
que me beses como esas aves que huyen!,
con ternura inmensa
inspiradas en mar.

Sólo quiero que me beses
disminuyendo la sombra,
hasta quebrar mi figura
entre el corazón y la pared,
quiero mi piel medida
por el movimiento de tu vida,
quiero tu piel
y después tus ojos
y el paisaje de todos tus lados,
y que me beses despojada de mí
pero gozando en mi interior,

¡y no pares el tiempo,
que el amor que nos mira
nos encuentra y refugia!,
¿cómo serán estas palabras
cuando ya junto a ti?

Sólo quiero que me beses
con esa inmensidad de abajo,
con esa inmensidad de arriba,
para que de abajo te sientas pensativa
y lentamente subas,
para que de arriba te creas
y por tus besos irrumpas,
de abajo vibrando en pasión,
de arriba, como un crepúsculo infinito,
de abajo como una envoltura desenvuelta,
de arriba, como la flor de un día
despertándote mujer,

¡y que te des a cada rato!,
quiero el amor que no puede
hacer más que amar,
quiero el amor que es prórroga perpetua,
y que me beses también.

Sólo quiero que me beses
y acaricies mi cabello enamorado,
y me mires apretado a ti,
y me digas sin hablar,
y hallarnos solos
y tú conmigo,

¡que me beses toda tú!,
y yo sentirte para seguirte amando.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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martes, 18 de noviembre de 2014

Mil olas sin tiempo

Mil olas sin tiempo

 
¿A qué sabe la muerte cuando llega?,
si el amor sencillamente sabe a ti,
¿sabe acaso a lágrimas,
a labios invisibles?,
¿sabe a desvelo impaciente
estremeciendo a un corazón valiente?,
y contemplando la luna,

¿a qué llega primero,
al cuerpo o al alma que la busca?,

¿a qué sabe la muerte cuando llega?,
si amar es sentir que tocas el cielo.

¿A qué sabe la muerte cuando refleja?,
si amar sin censura es saber que te alejas,
que te ausentas cuando aprendes a amar,
¿sabe acaso a un tiempo que se detiene
locamente enamorado?,
¿sabe a estar despierto e imaginando?,
¿sabe a sueño profundo
y hasta en sueños siempre a tu lado?,

¿a qué sabe su presencia
si es que Dios se quedó dormido?,
¿por qué no se va y se regresa?,
si yo te amo,

¿a qué sabe la muerte cuando refleja?,
si sólo verte a los ojos me eleva.

¿A qué sabe la muerte cuando llama?,
si al escuchar tu nombre
se me olvidan las penas,
si me he vuelto poeta sin saber de poesía
para amarte toda la vida,
y terminar la historia en ti,
pensando solamente en ti,

¿a qué sabe el breve delirio del último latido?,
¿a hombre vencido?,
¿a voz hasta el abismo?,

¿a qué sabe la muerte cuando llama?,
si por el puente de la libertad
todo es incertidumbre,
si el amor es una sana costumbre que insiste.

¿A qué sabe la muerte
donde no cabe nada más?,
si se arrima el sol descalzo
y te quita poco a poco las ropas,
y te prepara sin escalas
dejándote con tu vida,
con tus días,
con tu gente,

¿qué pregunta la muerte cuando no crees,
y sus ojos se quedan mirándote?,

¿a qué sabe la muerte?,
porque te amo,
porque te pienso,
porque eres mía y por tu amor yo muero.

¿A qué sabe la muerte
cuando tú siempre existes?,
¿a un pájaro que emigra?,
¿al cielo vestido de rojo?
¿un corazón que aprende y es aprehendido?,

si el amor siempre vuelve
porque siempre hay una muerte,
¿a qué sabe la muerte?,

y mil manos para tocar el mar,
y mil olas sin tiempo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Mi mujer cercana

Mi mujer cercana

 
Si te dijera amor mío
que te busco siempre,
y siempre es el espacio
en que te dibujo,
que me vuelvo lento
para alcanzarte en mis sueños,
que me amarro donde imperas
y que en tu tiempo crezco,

si te dijera que anudo mis reflejos,
que mis manos son tu cuerpo,
que mi silencio tu voz,
si te dijera amor,
si te dijera.

Si te dijera amor mío
que cuanto hay en mí son tus ojos,
que me confiesa tu aire
en cada susurro,
que mi boca es tu argumento,
que tus caricias siempre me despiertan
en las mañanas,
que a veces siento tus palabras,

si te dijera que me siento
tocado por tu mirada,
que muero por tu sonrisa,
que te recorro suavemente en brisa,
si te dijera amor,
si te dijera.

Si te dijera amor mío
que me dejo seducir por tu instinto,
que tu sangre me reclama,
que tu nombre me leva en llama,
que te amo de verdad,
que eres ese boleto de regreso
siempre a la misma estación,
el mismo día y a la misma hora,

si te dijera que la lógica de tu mundo
no tiene en mí ni precio ni razón,
que me desarma tu voluntad,
que quiero verte recostada y en mí,
que te quiero,
si te dijera amor,
si te dijera.

Si te dijera amor mío
que me inventas,
que me provocas,
que eres la orilla de todas mis noches,
una promesa,
una palabra,
que contigo me invade el sol
y me abraza la luna,
si te dijera,

si te dijera que te disputo
entre los versos de este poeta,
que codicio tus huellas
como el viento de abril,
que me desnudo mereciendo tu imagen
una y miles de veces,
si te dijera amor,
si te dijera.

Y tus manos a mi espalda,
y tus labios y tu tibieza,
y tu cabello en gritos
ahogando mi garganta,
y mi vientre y tu vientre
y nuestros dedos
reconociéndose alas,

¡si te dijera amor mío
que mi cuerpo te extraña tanto!,
si te dijera amor
que no te amo más,
que te amo como a ninguna.

Nuestro amor es como
el atardecer y la mañana,
muchas veces me preguntas cosas,
siempre te siento mi mujer cercana.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 15 de noviembre de 2014

jueves, 13 de noviembre de 2014

Son las llaves

Son las llaves

 
Tu cuarto habla
cuando la noche vacía,
cuando tienes miedo de tu valentía,
cuando desnudos tus pasos
van a mi encuentro lento,
cuando tu cuerpo sin peso se abre,

son las llaves,
la espera que espera,
como el sol que aguarda
a la luna y sus estrellas.

El suelo da forma
a la piel que suena,
como si una maestra cerrara los ojos
a los ruidos de afuera,
y abrazas tu sangre,
y tus dedos se despiertan amantes,
son las llaves,

para entrar a la morada,
para abrir la puerta esperada,
para vestir con fantasía
lo contrario a sentirte perdida.

Tu boca practica tu mente,
tú sabes de las almas que van y que vienen,
y te hundes en un profundo ritual de caricias
por todos lados,
como esclava de un deseo
que sólo pueden tus manos,
y te quemas y te viertes,

son las llaves
que te persiguen,
ahora libres,
ahora cansadas,
son las llaves acometiéndote con fuego,
como un rayo azul desde el cielo.

Y te acompaña un tren nocturno
hasta por el diminuto agujero de la cerradura,
y sientes la noche blanca,
y tú la dimensión y el poderío del aire,
y sientes entrar a mi casa
como a una nueva mañana,

son tus llaves,
la de los árboles que se agitan
en un rumor de pájaros,
son tus labios que conservan
la poesía de las hojas,
son tus ojos,
y mi mundo y mi forma precisa.

Y te siento,
y cobras vida en mí
y en cada signo encerrado en este papel,
y confuso y sorprendido
me siento niño,
y entonces le doy vuelta a la espera
hasta terminar de abrirla,
con tus llaves,

y paso mis dedos por estas palabras
sintiendo tus dedos, yo,
¡qué tantos hombres he sido hasta conocerte!,
la piel que te eriza y distante,

son las llaves,
es el amor,
yo diviso su anchura,
yo me desangro en tus ponientes.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Tiempo

Tiempo

 
Vine un día buscando
un poema que escribirte,
y me encontré con piedras,
estrellas que supo el cielo
tender a mi paso,

llegué un día buscándote
mientras Tandil llovía y quería,
y el tren se acercaba silbando,
y te pedí:

dame tiempo para trabajar,
quiero construir,
dame el tiempo de pensar,
quiero de la razón su poder,
regálame tiempo para amarte
y ser amado por ti,
enséñame a jugar,
quiero el tiempo secreto de la niñez.

Y fue después de un simple verso,
de una rima que supe en tus labios,
que pude encontrarte en la noche
andándote entre caricias,

y justo después me empezaste a contar,
que me amas desde siempre,
que el azar juega a nuestro favor,
que tu lucha es el amor,
en estos días y seguirá,
y me pediste:

dame tiempo para leer,
quiero saberte y saber,
dame un tiempo para soñar,
como si los sueños fuesen un carruaje
tirado por olas de mar,
dame el tiempo de poder mirarte,
todo y alrededor.

Y por delante de tu voz,
bajito como un suspiro
te dije TE AMO,
te amo con un amor que sabe a beso,
a cielo que se trepa con los dedos,
a pasión que embriaga
y los dos tomados de la mano,
te amo como siempre,
con la libertad de los pájaros,

¡y tú le gritaste a esos pájaros!,
lo recuerdo bien,
y tú reías y agitabas los brazos y decías
¡estoy loca!,
y yo contigo,
loco por ti,
y nos pedimos:

quedarnos juntos el tiempo,
hasta que nuestras lágrimas insistan,
conformarnos con el blanco pan
y la frescura de una sonrisa,
cuidarnos hasta el miedo y una vez en él,
enfrentarlo cara a cara,
y si es preciso sangrar
hasta los amados hijos.

¿Dónde has estado este tiempo
que llevo de cuarenta y nueve abriles?,
se lo pregunto a mi tinta,
se lo pregunto a tu alma,

¡te estoy haciendo un destino aquí mismo!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Parte

Parte

 
¿En qué parte de ti me quedé?,
¿en tus ojos?,
mis sentidos te escuchan,
mis latidos te abrazan,
mis manos se deslizan desnudas
toda vez que te pienso,
es decir,
todo el tiempo,

eres parte que me toca,
que me siente,
que me besa,
que me ama,

¿en qué parte de mí?,
¿en qué parte?

¿En qué parte de ti me quedé?
¿en tus labios?,
mis caricias son de suspiros,
mi silencio goza de tus costados,
soy parte de esa mirada que a la madrugada
te despierta confusa,
que te derrama
y te ciega
hasta que repites mi nombre,

eres parte que me llena,
lo grita mi corazón,
eres parte incansable,
mi más dulce capricho,

no es lo que crea,
si me inclino como un torrente
ensanchando tu río.

¿En qué parte de ti me quedé?,
¿en tus manos?,
tuyos los álamos de este amante,
tuyo mi pecho como dos campos,
tuyo el amor que con amor me asomo,
tuyo mi rostro que es dos veces en tus pupilas,

eres mi parte más cierta,
mi modo de ocurrir,
ese mirar que por mirar nunca se cansa,
mi desnuda claridad,
mi alma,

no es que no te ame,
si te pienso en las letras y en las cosas,
no es que no te encuentre,
si te miro cuando mi cara en el espejo.

¿En qué parte de ti me quedé?,
¿en los besos?,
estás en mí como entre pañuelos,
versos, cartas,
como en una tarde de otoño,
como una ardiente flor,

eres mi cuerpo
vibrando en todas las direcciones,
entre las horas y para siempre
para seguir amándonos,
eres hoy, mañana y todavía,

¿en qué parte de mi noche interminable?,
¿en qué parte de mis días?

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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domingo, 9 de noviembre de 2014

El amor es cosa simple

El amor es cosa simple

 
Tiene miedo y él la abraza,
la necesita,
y ella murmura que lo ama,
sufre por la distancia
y él le dice del poco tiempo que falta,
la busca sin hallarla
y en ese momento le escribe,
¡te extrañaba!,

el amor es cosa simple,
es urgencia,
y ella y él resumen los pasos.

Ella le dice aquí estoy,
hay algo en su mirada,
y él sin mediar palabra desemboca en sus labios,
con un cauce infinito,
ella, con un amor despacito
despierta en él sus caricias,
como desnudando a la luz,
él, sin barco y sin puerto la navega de inocencia,
ella y él como dispuestos a manejar el viento,

el amor es cosa simple,
es un poquito de ensueño
debajo del alma.

La belleza es un espejismo,
un abismo del mismo amor,
ella repite su nombre sin equívoco,
él siente de su pincel el calor,
ella le entrega su piel,
como quien duplica un suspiro,
él con su voz la deshoja sutil,
él con su piel acepta todas sus musas,

el amor es cosa simple,
es un camino de piedras y sequía
y brazos largos de pájaros,
ella y él llevando un mismo río de la mano.

Es manantial vuelto ramas,
y hojas de fresca llovizna,
ella y su mano de luna,
él y su mano de sol,
es un silencio que espera
en claras mejillas,
ella en sus pupilas,
él refugiado en su espacio,

el amor es cosa simple,
es algo que impera y vence y parece un espejo,
es un árbol añejo,
ella cantando su canto,
él su aliento.

Es un poeta que por su camino
significa todo lo que hay,
ella y la cita de aquella tarde,
él tendido en sílaba desparramada y tierna,
sin más arma que un verso
el amor siempre es poco a poco,
ella y él amaneciendo sus cuerpos,
ella y él seguros de saberlo todo,

el amor es cosa simple,
basta con abrir los ojos,
y ella lo quiere con él,
y él es su nueva ella.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 7 de noviembre de 2014

Y empujándome el amor

Y empujándome el amor

 
Esos brazos que me arranca,
la mujer,
pasión de mi alma,
esa vista como en las noches,
serenata,
que acompaña mis caricias
en amorosa ventura,
que parece que se apaga
al saberse fugaz,
pero persevera,

un aliento cara a cara
sugestivo de la voz,
y palabras que se imaginan entre besos,
y empujándome el amor.

Bastaría si sumara su silueta a mi piel,
si gozara como desierta
provocada por el asombro,
alcanzaría con sus ojos
y la palma de sus manos,
con el sol y la luna y las estrellas
como quien sueña,
como toda huella,
que suele borrarse después de la lluvia,

y como ramas a mi cintura
yo quiero tus redes,
en la mañana azul y también
en los leños atardecidos,
y empujándome el amor.

Que me prodigues un abrazo
de tarde en tarde,
eso quiero,
hasta las doce horas del día
y las doce de la noche,
donde el horizonte derrama su rigidez
y desaparecen las damas y los señores,
y quedan los amantes,

como un broche del alma
para abrirse a la vida,
para que te encuentres
sólo conmigo,
y empujándome el amor.

Si por simple pudiera explicarte
lo que por mis fibras estalla,
para amarte debiera rozarte,
como roza una brisa
rauda y ligera y perdida,
y que me sepas en mi acento
y tu boca a mi boca unida,

¿por qué te amo si no te miro?,
¿por qué te amo?,
y no es poco,

y empujándome el amor,
como si el aire no fuera bastante,
como quien corre y se desangra
para tu cuerpo y mi cuerpo juntos,
y empujándome el amor,
para recomenzar.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Como una ventana

Como una ventana

 
Así las piedras
que escondes en tu mano,
y arrojarás,
una a una de cara al cielo,
y así creerás,
que como una ventana te miro,

y te persigo
abriendo la ventana,
¡abriéndola!

Y simplificas a tu corazón
tejiendo un surco entre tus dedos y el cristal,
y pensarás,
¡qué libre es la piedra
que sabe a su labor llevar!,
¡qué completo es el arrullo
del tiempo de blanco cuerpo!,

y te pareces al mundo todo
llamando a mi ventana,
¡llamándola!

Y las piedras un solo túnel
como una invasión de pájaros,
como si una flecha y su arco
pudieran vaciar un vaso
y al mismo tiempo llenarlo,
y sentirás que tu cuerpo de mujer persiste,
y sentirás el poniente encendiéndote en pedazos,

y te pareces al sol
entre tus manos y mis manos
diciendo sin palabras,
¡y mi ventana!

Siempre entre dos,
la mitad de tus ojos,
la mitad de mi silencio,
que si desnuda te quiero,
que si no puedes detener tus besos,
y como una ventana cruzo encima de la luz
para ir detrás de ti,
y preguntarte si me amas,
y como una ventana formo el viento,
y como una ventana acaricio tu alma,

y te pareces a esa ola
como viaje de una voz nostálgica,
entre tus labios y mis labios,
¡y mi ventana!

He ido marcando con tu nombre
los vértices de mi ventana,
y te pareces al agua que de pronto golpea,
y te desvistes de hojas soltando todas tus barcas,

como si la ventana fuese amarre
y ya no temieras,
como si de mi ventana fueras dueña.

Yo quiero hacer contigo
lo que oyes desde lejos,
yo quiero parecerte a esas piedras que arrojas,
que si mariposas,
que si estrellas,
que si hubieras,
que si hubiera,

como una nube,
como una ventana,
como infinitos sueños,
como un amor donde tuyo y mía,
y yo voy gritando en la brisa,
como una ventana larga entre tus piedras y mis piedras.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Apresúrate

Apresúrate

 
Apresúrate
y llama a mi ventana,
que un solo amor
serán mis rimas,
apresúrate que mi luz íntima
será una brisa,

¿para quién?,
para ti,
¿por quién?,
por tu piel,
¿por qué?,
por amor,
ya para siempre
en mi corazón.

Apresúrate,
todo en ti me gusta, a saber,
tu mirada de boca,
tu gesto de olvido,
tu sonrisa de alma amanecida,
tu andar singular de princesa,

apresúrate muchacha mía,
de mi poesía quiero tu rostro,
de mis manos tu espacio,

apresúrate despacio,
empapado de amor estoy,
¡tantas, tantas veces!

Apresúrate,
que tal vez te sueñe despierto,
que tal vez deseo tanto tus besos que,
no me importa el sol y la luna y las estrellas,
ni tu belleza,
ni si mis brazos te podrán abrazar,
¿qué mejor cosa puedo desear que te apresures?,
¿qué mejor senda puedo pretender,
que te apresures y encontrarte a mi lado?,

apresúrate,
mi alma liberta no necesita una razón.

Apresúrate amor,
mi amor presente es principio
de dos amores que no se separan,
mi amor es dos flores que se ofrecen,
una pálida de llama interna,
otra manantial de lágrimas,
una inmóvil como una sola carta,
otra inmensa como el alba,
una de sola expresión, como quien recuerda,
otra llena de versos,
¡ambas el universo!,

apresúrate que te amo más,
apresúrate que te amo menos,
apresúrate que ante la vida soy un agujero,
y tú el misterio,

¡apresúrate,
que este amor es el mismo amor
con que ya nos amamos!

Ven a traerme tus miradas,
que ya la noche me penetra,
que mi solo privilegio es si acaso te atreves,

¡apresúrate,
como si temieras que parta temprano!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Otra vez

Otra vez

 
Amor cuéntame otra vez
de ese sueño en la madrugada,
de la habitación de madera y libros
que al amor desbocaba,
del sueño dentro del sueño
hasta que despertabas,

cuéntame de esa poesía
más valiente que nadie,
de esa infinita voluntad
cuando venía la dirección contraria,

cuéntame desde el silencio hasta el deseo,
del infinito blanco, cuéntame,
del infinito negro.

Amor léeme otra vez
como si sintieras arder,
como si el mundo ajeno
no tuviera sentido,
como si las nubes no temblaran en el aire
sino dentro, muy dentro,

léeme con tu voz desgastando las piedras,
lee a mi voz de piel mojada y arena,
como si los pájaros también pintaran pájaros
para explicar el vuelo,

léeme como si afuera sólo el viento,
como si un poema marginado
no tuviese ni principio ni límite.

Amor espérame otra vez
a mitad de todos mis caminos,
como queriendo acabar con las mañanas,
con un café puntual cuando hace frío,
como si perdida la mirada fuese golondrina,
como si estuvieses atada y precisa
a ramas frescas agitadas de vida,

espérame amante entre el follaje,
haciéndome poeta
y más allá de tus pasos,
como si te persiguiese la luna,

espérame,
¡tengo tantas ganas de ti!,
soy el presente que te busca
siempre recordando.

Amor mírame otra vez,
que los relojes se abren en suave
cadencia y pausa a torrentes,
y es insistente
mi cuerpo a por tu cuerpo,
mírame,
tú me sucedes,
¡si no habla tu lenguaje habla tu amor!,

mírame
y no perdones a mi amor cotidiano,
y no pienses en el tiempo,
que yo vengo a hablarle a tu boca
como la cuerda que se extiende en el arco,

mírame,
que te amo de mil maneras
y a mi manera,
que te amo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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martes, 4 de noviembre de 2014

Hoy y mañana

Hoy y mañana

 
Te elijo hoy y mañana,
para que el amor que quema
nos vuelva un rojo deseo
creciendo en los ojos,
para que me oigas callado,
silenciosamente mirándote,
para volar ligeramente
desvaneciéndome en ti,
como vértigo,

hoy,
para que existas realmente,
mañana,
y que me estremezcas levemente al despertar.

Te elijo hoy y mañana
para construir la casa donde regresar,
para que las sábanas
cierren las puertas de parte en parte,
y descubrir tu interior
como un resquicio del cielo,
y descubras en mi interior
a un hombre soñando,

hoy,
como un viento que golpea
dulce y blando,
mañana,
sin pensar en nada,
como una pincelada de agua.

Te elijo hoy y mañana
y un día antes,
para ser siempre tu primera vez,
hoy y mañana dice el poeta,
para no dejarte de amar,
y ser contigo dos cuerpos
de palabras esparcidas,
y seas conmigo miles de noches y días,
tuyos y míos,

hoy,
como rizos que juran con el corazón,
mañana,
y desbordante de amor
y sin que el alma vacile.

Te elijo hoy y mañana
y hasta el atardecer,
para ver los distintos azules,
y secarse los árboles mojados,
y que todo huela a pan recién horneado,
y jugar pisando las sombras mías,
las sombras tuyas,
hoy y mañana sin saber hasta cuándo,
hoy y mañana sin cerrar con llave,

hoy,
y tu cara sonriente
y que me quieras contar algo todavía,
mañana,
con el verso más hermoso del mundo,
¡te amo!

Te elijo hoy y mañana
como una caja vacía
donde cabe todo,
donde nada es demasía,
donde las manos son el fondo y desde ahí
abiertas a cada instante,
rígidas y firmes y delicadas,
como la única voluntad,

hoy,
y caminar de tu mano largo y largo,
mañana,
y que tus manos como un latido
contra mi piel.

Te elijo hoy y mañana,
¡todo es amor,
todo vibra,
todo avanza!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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lunes, 3 de noviembre de 2014

Dos razones

Dos razones

 
Nos conocimos por dos razones,
mi poesía y tu mirada,
yo quería encontrar el punto
en que un papel supiera
más que el autor,
y tú esperabas el amor
tan sólo así,
como el primer rayo de sol
al pasto primero,

yo corriendo como quien corre
buscando siempre la quinta esquina,
tú como ese principio,
sin preguntas y sin respuestas,

nos conocimos por dos razones,
yo era la puerta
que tú deseabas encontrar abierta.

Nos entendimos por dos razones,
los dos mirábamos el mismo paisaje
que suele robarle a la calle la nostalgia,
tú extendías los brazos
como quien se desangra,
y yo esperaba que duraras todo el día,
como quien mira el reloj
pensando en los segundos,
aceptando el mundo en la punta de los dedos,

yo con esas ganas cursi
de decirte cualquier cosa,
con ese temblor en la voz
ante la urgencia de decir,
tú con ese desconcierto
propio del recibir,
como ese verbo transparente de palabras,

nos entendimos por dos razones,
yo me quedé en tus ojos
y tú te volviste increíble ternura.

Nos enamoramos por dos razones,
un amor a prueba de nos
que supo desvelarnos,
tu rostro llegó primero
a mis manos sorprendidas,
y con trazos invisibles fui tu caricia,
y acepté tu camino,
y fui el sitio en que estabas entre signos y dudas,
y me contemplaste con una claridad que alumbra,

yo como esa poesía que llega
al cuerpo y el alma,
como librando batallas
entre hojas secas y lluvia,
tú con tu traje de brisa y tu paciencia,
tú, con un amor de cosas y todo tu amor,

nos enamoramos por dos razones,
te enfrentaste a mi espejo después de todo,
y me sentí el amor más que nadie,
como esos pasos nunca esperados.

Estamos encarnizadamente vivos
por dos razones,
nos preferimos,
somos constantes,
somos el eco irremediable del silencio,
somos el miedo antes de ser nosotros,

por dos razones,
somos aquel ir y venir
del mismo sueño,
tú como el viento nuevo
y yo escribiendo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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domingo, 2 de noviembre de 2014

¿Por qué te amo?

¿Por qué te amo?

 
No hay razón
para que mi voz no me lleve,
cual pasajero
a tu alma encendida,
no hay prisa que se extinga,
ni modo que no sea duradero
a este amor inmenso,

no hay mirada que tema a la luna,
ni hora que no se destaque,
ni lágrima,
no hay agua que no te alcance
ni aire que no te respire,

no hay razón para amarte
más que un vientre inquieto,
y un temblor inmenso y verde
reflejándome desnudo en tus ojos,
no hay amor como éste,
que oscila en el balance del amor.

No hay berrinche más vacío
que esperar lo que la mano no complace,
esa pupila que busca
en el reposo encontrarte,
y es vano el asiento de la boca,
no hay llegada que duela más
que la escarcha,

¡y te preguntas si te amo!,
me duelen los balcones
que dicen cosas sin tu mirada,
me duelen los rezos a cielo abierto
como sueños borrosos,
me duele el aliento
sin tus labios,
sin tus dedos,

no hay razón para amarte
más que estar enfrente
de una ventana abierta,
y ver las rosas en su soplo,
y las delicias de las ganas de llorar,
despertando a ese marino cuyo faro
se abre camino en los ojos,
en un ritmo lento,
exaltando el amor.

No hay vuelo que estremezca más
que un beso,
esa savia que es rebaño de abismos,
no hay gigante que pese más
que una pluma,
si la dulzura de tu nombre,
si mi península y tu bahía,
si nuestros cabellos de velas y neblinas,

¡y me preguntas si te amo!,
tiemblo al hablarte,
y me siento eterno
como una noche sin fondo,
y te ansío para nada más que juntos,
y en la calma flores soñando,
y en el cuerpo fantasías,
y gustoso abrazarte,
portadora de mis sonrisas,

no hay razón para amarte
más que repetírtelo mil veces aunque distante,
y sentir que cruzas los senderos
a paso ligero, para encontrarme,
y para rozarte suspirarte mientras tanto,
amor que camina,
maternal infante.

¡Y me preguntas si te amo!,
los días son gemelos
desde aquel día en que fuíste mía,
¡eres el amor al que mi razón absuelve!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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