viernes, 31 de octubre de 2014

Unicidad

Unicidad

 
Que del amor mío,
la sangre,
que resiste abierta
en libro blanco
porque no se estaciona,

para ver unidos tus ojos y mis ojos,
que lo único cierto es la mirada,
sin lugar,
sin tiempo,
sin hora,

porque el amor mío
es esa luz infiel a mi piel,
que insiste con irse a tu lado.

Digo amor y los versos
parecen brazos paralelos,
que te levantan toda
en unicidad de almas y cielos,
digo amor y el aire se alarga sin freno,

para el poema siguiente
hasta donde se cansa el viento,
que hablará de ti y del amor mío
como en una noche continua,

digo amor tapando mi cara
para no decir mañana,
es que te amo hoy.

Puedes venir a reclamarme,
sabes mi nombre y mi número y mi calle,
el amor mío quiere creer que estás llegando,
comprendiendo mi mejor
y mi peor historia, buscándome,
ordenando mis sueños,

que para el amor callo,
basta la poesía,
que para el amor a solas
tu cuerpo y mi cuerpo,
también tengo un paraguas y muchas ganas de ti,

digo amor sin amparo
y un gran defecto,
no tengo el tacto de la caricia que empieza.

De todo el amor a creer,
voy a creer,
en el silencio de las ventanas osadas
eligiendo mi paisaje,
en los pasos nunca esperados,
como los pájaros,
en las nubes que crecen
como los recuerdos,

que el amor mío es la mejor parte de tu espacio,
porque eres única y constante,
porque estás en mí como una promesa,
porque me rodeas para verte y verme,
para vernos y vernos,

digo amor y es como
una estación que aguarda,
hasta sólo ser una voz.

Que del amor mío
tu rostro que se interna
para amarte sin excusas,
como un largo viaje
sin saber dónde,
ni cuándo,
ni qué,

que el amor mío simplemente gotea,
una gota contenta,
otra virgen de labios,
que una gota murmura,
que otra gota escribe y escribe
hasta el suspiro,
que una gota es lo que ha sido,
que una gota dura todo el día
y todo el día cayendo,

¡digo amor
y es una lástima
que no estés aquí conmigo!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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