martes, 14 de octubre de 2014

Me pasa siempre

Me pasa siempre

 
Bajo la tormenta de mis manos te vi,
¡quién fuera lluvia de bocas
sobre tu piel!,
¡quién pudiera dejar a tu paso
gotas en palabras!,
¡ay quién fuera brisa!,

tu cuerpo de luna
y mi niño te mira,
¡cómo te mira!,
con su aire de brazos
batallando al corazón,
como un sendero que
tocando se abre,
con su silencio de aliento
que nunca duerme,
vestido para verte, sin detenerse,

precioso rumor y reluciente,
¡tu cuerpo está lleno de fuego!,
me pasa cuando te miro,
me pasa siempre.

Tu ángel de grandes alas
parece resbalar,
como ramas que sueñan con su balcón,
estás hecha de hierba fina,
tienes soles por arriba
y auroras cuando miras,
hueles a preguntas y a madrugadas,
eres un solo poema de gritos y miradores,

y tu cabeza inclinas
como paisaje lunado,
y yo te miro despacio
como a mitad de camino,
te miro como el mar mira a su arroyo,
con envidia de mí sabiendo
que es por ti por quien lloro,

¡ay amor sin descanso!,
tu piel es un vuelo de gemidos largos,
me pasa cuando las calles se vuelven penumbra,
me pasa siempre.

De cuando en cuando me desnudo
y soy un pájaro enredado,
por el suelo no tengo reglas,
por el cielo soy un inmenso agujero,
y entonces me quedo con tu espalda sin armadura,
y tu ternura húmeda me reposa,

y soy todas las ventanas
que al viento siguen,
y soy todas las palabras
que salen a tu encuentro,

¿cómo no escribir poesía cuando te miro?,
¿cómo no decir lo que digo,
si al mirarte tan sólo puedo mirarte y nada más?

No puedo hablar de mi poesía
sin caer en la costumbre de amarte,
me pasa sin darme cuenta en lo absoluto,
me pasa siempre.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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