jueves, 2 de octubre de 2014

La vida

La vida

 
Corre la vida
y uno no sabe por qué,
y mientras los caminos
son ociosos al caballero,
y la dama viaja hacia aquel lugar,
donde encuentra la figura
de su amorosa espera,

rueda la vida
como tú y como yo, piedra.

Canta la vida por las veredas,
como la lluvia los días de tormenta,
como la hierba cuando el viento
la desmantela en la aventura,
y mientras los silencios
son golondrinas que buscan,
y tanto los balcones
son ojos del que a ratos mira,
del que siempre extraña,

canta la vida como tú y como yo,
burlando la ley de la distancia.

Se entrega la vida
en éxtasis vegetal,
es orilla sin ir a ninguna parte,
es arrebato sin tener tiempo y nada que dar,
y mientras el amor es lo demás,
el aire nunca es suficiente,
y el hombre es lento
como destejiendo los días,
y la mujer consume las noches
sin dar cuenta a los párpados,

se entrega la vida sin peso e inminente,
y tú y yo perturbamos lo existente
preguntándonos por qué.

Se anuncia la vida,
por eso dos siempre se aguardan,
y no importa el ayer,
y da igual el mañana,
como si se pudieran enredar los suspiros
de frente a las ventanas,
y el amor vive cien años o un segundo,
lo que es grande y loco,
lo que hubiera podido ser,
si mi boca y tus ojos,

se entrega la vida en el verbo de lo distinto,
y tú eres un puerto,
y yo soy un ave,
y nuestros hijos el nido.

¿Te acuerdas de la vida?,
aquella tarde bajo el verdor,
como cautivos de las sombras,
o cuando te escuchaba bajo mis versos,
o cuando me hablabas
sintiéndome por tu espalda,
y el amor corrió como escalofrío
por laberintos de sueños,
por tu amor y por el mío,

¿te acuerdas de la vida?,
se apagaron las lámparas
y se abrieron los cuerpos,
y´tú como un junco, vestida de cristales de luna,
y yo el mejor de los senderos,
gimiendo, buscando tu aurora.

Yo vi a la vida
de puerta en puerta pedir un pan,
armada de voces
como una brisa que viene y va,
la vida es rumor de tranquila flor,
es una carta hacia no sé dónde,

yo vi a la vida
con la mano abierta,
y tú que me piensas, compañera del alma,
y yo que siempre,
pero otra vez te estoy amando.

Yo vi a la vida continuar afirmando,
pero ellos siempre quieren la niebla.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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