jueves, 30 de octubre de 2014

Dice el poeta

Dice el poeta

 
Después de todo
estás aquí y en todas partes,
como un péndulo,

y te elevas como el fuego,
y eres silencio,
y desbordante como el mar,
y caminas repasando el aire,

porque mis versos despiertan
sintiendo tu noche,
porque no es suficiente respirarte,

¡entérate, mis letras son tuyas!

Mirarte es la transparencia más fina,
es alejarme para poder hundirme,
y decir como un cauce
largo e invisible,
como una flor abierta entre los dedos,

y eres caricia ansiosa
que jamás pretendió ser otra cosa,
y en el silencio amaneces
como el verso más azul,

después de todo,
en mi alma tu encendida brisa
no tiene olas,
va donde el viento le deja.

Demasiado amor
es vigor inmóvil,
y a mí me gusta vibrar,
de ahí que me prometo
nunca amarte demasiado,
ni demasiado grave, para saber esperar,
ni demasiado ligero, para dejar huella,
ni demasiado escritor,
para yacer a tu lado y largamente caminante,

después de todo
si no me reconozco en ti,
yo no soy mi cuerpo,

después de todo,
¿quién y dónde soy?

Y mientras te pienso cercana,
el amor nos hace cómplices
cubriéndonos como sábanas,
como las mañanas en las que pido que seas tú
la que a mi piel es un dulce diluvio,
como el encuentro que lentamente me consume
entre paréntesis desnudos,
¡aquel espacio,
aquel tiempo,
aquel sueño!,

¡y el amor es tan claro
como una palabra susurrada en tierna poesía!,

después de todo,
tengo los verbos abiertos
para hablar contigo a la misma luna,
y tengo la penumbra del amor,

como un remanso,
como un instante,
como un sol
un millón de veces más brillante,
para que me ames como he crecido,
para que me quieras y alrededor.

Dice el poeta:
¡me acompaña la mano,
ese rocío,
con los pies desnudos
y sobre el pasto,
me acompaña la boca
como las palabras,
allí donde respiras!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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