viernes, 31 de octubre de 2014

Unicidad

Unicidad

 
Que del amor mío,
la sangre,
que resiste abierta
en libro blanco
porque no se estaciona,

para ver unidos tus ojos y mis ojos,
que lo único cierto es la mirada,
sin lugar,
sin tiempo,
sin hora,

porque el amor mío
es esa luz infiel a mi piel,
que insiste con irse a tu lado.

Digo amor y los versos
parecen brazos paralelos,
que te levantan toda
en unicidad de almas y cielos,
digo amor y el aire se alarga sin freno,

para el poema siguiente
hasta donde se cansa el viento,
que hablará de ti y del amor mío
como en una noche continua,

digo amor tapando mi cara
para no decir mañana,
es que te amo hoy.

Puedes venir a reclamarme,
sabes mi nombre y mi número y mi calle,
el amor mío quiere creer que estás llegando,
comprendiendo mi mejor
y mi peor historia, buscándome,
ordenando mis sueños,

que para el amor callo,
basta la poesía,
que para el amor a solas
tu cuerpo y mi cuerpo,
también tengo un paraguas y muchas ganas de ti,

digo amor sin amparo
y un gran defecto,
no tengo el tacto de la caricia que empieza.

De todo el amor a creer,
voy a creer,
en el silencio de las ventanas osadas
eligiendo mi paisaje,
en los pasos nunca esperados,
como los pájaros,
en las nubes que crecen
como los recuerdos,

que el amor mío es la mejor parte de tu espacio,
porque eres única y constante,
porque estás en mí como una promesa,
porque me rodeas para verte y verme,
para vernos y vernos,

digo amor y es como
una estación que aguarda,
hasta sólo ser una voz.

Que del amor mío
tu rostro que se interna
para amarte sin excusas,
como un largo viaje
sin saber dónde,
ni cuándo,
ni qué,

que el amor mío simplemente gotea,
una gota contenta,
otra virgen de labios,
que una gota murmura,
que otra gota escribe y escribe
hasta el suspiro,
que una gota es lo que ha sido,
que una gota dura todo el día
y todo el día cayendo,

¡digo amor
y es una lástima
que no estés aquí conmigo!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

Copyright © Todos los derechos reservados

jueves, 30 de octubre de 2014

La Voz Hispana



¡Felicitaciones a nuestro Escritor y Poeta argentino, Marcelo Roberto Galán Capel, conocido como Tinta de Sangre! OTEANDO SOBRE ARTE, CULTURA Y POESÍA, descifra el Amor que habita en su retórica; Amor que se inserta junto al tiempo de mundos interiores para unificar como un Todo al hombre consigo mismo, y con su Universo. Lea su entrevista en la página 19 de nuestra edición impresa, felicitaciones de parte de todo el staff de nuestro periódico; éxitos, Marcelo!

Muchas gracias Zenn Ramos
"La Voz Hispana"

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre

Dice el poeta

Dice el poeta

 
Después de todo
estás aquí y en todas partes,
como un péndulo,

y te elevas como el fuego,
y eres silencio,
y desbordante como el mar,
y caminas repasando el aire,

porque mis versos despiertan
sintiendo tu noche,
porque no es suficiente respirarte,

¡entérate, mis letras son tuyas!

Mirarte es la transparencia más fina,
es alejarme para poder hundirme,
y decir como un cauce
largo e invisible,
como una flor abierta entre los dedos,

y eres caricia ansiosa
que jamás pretendió ser otra cosa,
y en el silencio amaneces
como el verso más azul,

después de todo,
en mi alma tu encendida brisa
no tiene olas,
va donde el viento le deja.

Demasiado amor
es vigor inmóvil,
y a mí me gusta vibrar,
de ahí que me prometo
nunca amarte demasiado,
ni demasiado grave, para saber esperar,
ni demasiado ligero, para dejar huella,
ni demasiado escritor,
para yacer a tu lado y largamente caminante,

después de todo
si no me reconozco en ti,
yo no soy mi cuerpo,

después de todo,
¿quién y dónde soy?

Y mientras te pienso cercana,
el amor nos hace cómplices
cubriéndonos como sábanas,
como las mañanas en las que pido que seas tú
la que a mi piel es un dulce diluvio,
como el encuentro que lentamente me consume
entre paréntesis desnudos,
¡aquel espacio,
aquel tiempo,
aquel sueño!,

¡y el amor es tan claro
como una palabra susurrada en tierna poesía!,

después de todo,
tengo los verbos abiertos
para hablar contigo a la misma luna,
y tengo la penumbra del amor,

como un remanso,
como un instante,
como un sol
un millón de veces más brillante,
para que me ames como he crecido,
para que me quieras y alrededor.

Dice el poeta:
¡me acompaña la mano,
ese rocío,
con los pies desnudos
y sobre el pasto,
me acompaña la boca
como las palabras,
allí donde respiras!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 29 de octubre de 2014

Lento y suave

Lento y suave

 
Y entonces te soñé,
fue muy sencillo,
cada beso tuyo me envolvía,
y yo sentía que el tiempo
mediaba reteniéndote entre los dedos,

cada beso fue cual brote rocío
en mi boca,
y te sentí enredando mi alivio,
y te miré escribiendo estas palabras,

y entonces me agrisé, igual
a un pedazo de cielo
mientras llueve.

Y entonces vagué
sin nada responder,
Tandil parece un río untado en primavera,
cambian los tonos de sus sierras,
hasta el sol y la luna
parecen disputarse el valle entre las piedras,

¡no te llamé,
será por eso que te amo tanto!,

y dejé que mi voz
se arrime a mi corazón, tanteando,
y dejé que la ternura
sea un abrazo voluptuoso,
¡te amo como quien sube una calle empinada!,

con la lentitud del agua,
con la violencia del agua,
con los pasos del agua,
con la armonía del agua,

y entonces descubrí los puentes,
y supe me visitabas.

Mi mano es la mano de tu piel,
así te encuentro,
como otra hierba,
con la certeza que detrás de tu rostro
siempre hay otro rostro,

y quebranto la rebeldía
naufragando en tus brazos,
y sé del ritmo de tu silencio,
poesía que pretende volar sin alas,

y entonces,
en un profundo espejo te deseo,
sobre toda tu luz,
sobre todas tus llamas,
y entonces
tus labios entre los labios,
tu piel entre las pieles
y tus ojos,
pensamiento de una estrella dormida.

Te miro y pareces salida de tu carne,
como si tu goce fuese un gozo más alto,
te siento como el mar,
abierto bajo sus olas,
y tu alma recostada en el amor
como una hoja nueva,
serena de horas lejanas,
ardiente sin siquiera tocarnos,

y entonces yo sigo a tu lado,
amor que me has buscado sin buscarte.

Lo que siento por ti
poco a poco tendrá su lugar,
y despertarás entre ruidos cotidianos,
y habitarás mis cosas sin decir adiós,

y entonces seremos la poesía,
tan sólo la poesía
de la verdad que desnuda
abierta al horizonte,

y mi nombre ya inminente,
y tu nombre naciéndome lento y suave.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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lunes, 27 de octubre de 2014

No sólo te digo te amo

No sólo te digo te amo

 
Durmiendo no es
lo mismo el alba,
este lugar no sabe igual
sin tus pájaros,
cuando llega la noche
el viento y la lluvia
no entienden de flores,

no sólo te digo te amo,
cuando quién sabe cuántas cosas más te digo.

Te amo
pero no puedo verte,
en mi cabeza caminas
de un lado hacia el otro,
pero no entras en mi casa,
no saltas el muro,
no pasas por mi jardín,
no te abres paso y sin embargo yo quisiera
que trataras de llegar nuevamente,

no sólo te digo te amo,
cuando mi nombre es arroyo y busco tu reposo.

Miro silenciosamente el aire,
trato de comprenderte,
en todas estas cosas que me rodean
te expresas sin pedido y sin palabras,
como si todo tuviese tu propio abrigo,

y alrededor abundan las ramas y las sombras,
y yo también te amo,

no sólo te digo te amo,
cuando escribo y vuelvo a mis libros.

Todo lo que quiero
es la flor más roja,
la lluvia más intensa,
los pétalos caídos barridos por la brisa,
y tú y yo tras la ventana,
arrojando raíces por una copa más,

todo lo que quiero es encontrarte,
el tiempo es frío,

no sólo te digo te amo,
cuando sólo sé volver a tu corazón.

Me siento y miro
quizá para verme,
mi realidad me toma por escritor
y el amor es mi vida interior y lo pinto,
lo pinto con colores sin ocultar mis hábitos,

dos platos a la mesa,
preocupaciones de viajero,
un río puro de luna que te acerca y que me acerca,
y la tibieza de huellas que se confunden,
y la hora de dormir como el día,
libre de cuidados,

no sólo te digo te amo,
en ambas puntas me hallo,
soy las olas y dondequiera me lleven.

Quiero ser esa carta
que no se atreve a hablar en voz alta,
quiero mirarnos los dos sin fin,
quiero ser en ti como esas nubes
que no conocen lo correcto ni lo incorrecto,
simplemente son,
quiero un amor de miles de ruidos,
quiero el sonido de tu voz,

no sólo te digo te amo,
estás dentro de lo que siento
y ni un verso hablado,
y las hojas cayendo,

y nada más,
no puede ser más,

¡no sólo te digo te amo!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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domingo, 26 de octubre de 2014

Señora de mi mundo

Señora de mi mundo

 
Hoy es hoy,
mi para siempre,
descubrirte entre la gente
como se descubre una hamaca
de la alta noche colgada,
como la magia del abismal silencio
y tú despertando,
y yo descalzo andando
las miradas de tu piel,

hoy es hoy,
no hay otro nombre.

Lo sabe el viento,
mi para siempre son esas palabras
que te iluminan el alma,
ellas saben que hoy
es un vagabundo hambriento de sombras,
como un péndulo dentro del corazón,
y sobre el mar,
y es una brisa interminable,
y sobre el cuerpo,
y es como un caracol desde el interior,

hoy es hoy,
y te llevo conmigo.

Y el aire transparente
acaricia mis ventanas,
lo hace con el impulso de quien protege,
lo hace con la prontitud de la armonía,
lo hace siguiendo los senderos de la pasión,

hoy es hoy,
parece decirme,
para siempre es verte mientras cae la lluvia,
ese temblor de amor callado y sincero,
ese juego desnudo de tu boca sensual y mi suspiro,
ese espacio que me habita y que te escribe,

hoy es hoy,
bienvenida.

No tengas miedo de mañana,
cuando acabe la noche
y tiembles de frío,
tus labios serán prisioneros de los míos,
y en besos te diré
que hoy es hoy,
despacito,
que el amor es un ritmo que se refleja
para podernos arrullar,
que el amor es como una tabla de madera
resistiendo la tempestad,
y por remos los sueños,
y por vela las miradas
donde somos juez y parte,

hoy es hoy,
mi para siempre,
aquí estoy.

Amo mi forma de amarte,
ese pensamiento que refuerza
los tejidos de mi alma,
amo que no te conformes
con mis manos en la distancia,
amo no sorprenderme de mi voz y de tu voz
prendidas del tiempo,

mi para siempre
es rebelión,
es desafío,
es realidad,

¡hoy es hoy,
señora de mi mundo!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 25 de octubre de 2014

Palabras

Palabras

 
Mis palabras son de amor,
quien las leyó, lo sabe,
quien se aferró a ellas,
quien las guardó sintió lo que yo,
una mano en la cintura
y la transparencia de un papel,
y en la boca un decir nada
con ganas de gritar,

mis palabras de amadores y soñadores,
no sé por qué,
tus palabras a mis palabras inspiran.

Mis palabras están en mí,
como tú que en el aire
eres una sílaba,
como la luz que se asume sonido,
porque mi vida es de a ratos olvido,
para volverse vida hecha de otras vidas
y vestirme de inocencia,

así mi amor como de un niño,
vestido sin ropajes y poesía,
no sé por qué,
mientras más me desnudo te sonrío.

Mis palabras son el nombre exacto y tuyo,
como aquella tarde en que te miré
y a mi corazón sereno entró una brisa fresca,
y mi cuerpo preguntó por ti entre caricias,
y mi amor fue lo mismo sin serlo,

y toda mi sangre te tocó
y germiné y germiné cálido,
no sé por qué,
tú tan liviana y yo tan hondo.

Mis palabras cuando aman
son de ir y venir entre las calles,
y yo, labriego invadido de pájaros poderosos,
y tú en el centro, errante,

no me pregunto ya por escribirte,
simplemente es otra manera de amarte,
no me pregunto de las palabras que callo,
¡a veces miro tan adentro que me abrigas!,
no sé por qué,
siento que es hoy cuando te tengo cerca.

Mi palabra siempre será en la hora de mañana,
y yo frágil, tan frágil como el vaso que derramas,
y mi palabra entre dos lenguas,
tu despertar y mi boca
y entre nos el silencio,
aliento de cielo en un momento,

y soy yo,
sin saber de mi destino,
sin saber de mi lugar,
porque estar como estoy
es entender poco a poco mi amor por ti,

no sé por qué,
a veces siento que tú y yo
fuimos llamados a la misma palabra.

Y soy un simple muchacho
cubierto de tierra que sabe de palomas,
y tú el aire
el sol
y la luna,
descansando cerca.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 24 de octubre de 2014

Tinta de Sangre

El amor del que todos hablan,
su PRIMER LIBRO




Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

jueves, 23 de octubre de 2014

Ese pensamiento

Ese pensamiento

 
Que va corriendo
como polvo sobre la arena,
escurridizo como ojos desnudos
por el aire desnudo,
suelto como el cabello
hacia el gozo de la brisa,

que es infinito como el instante
de dos cuerpos cuando vuelven,
que es puro por presente
e inquieto como la sangre,
que es total equilibrio
de la luna en escaleras,
y del sol alargado y suelto,

ese pensamiento
es poema de ti,
desde muy lejos.

Que se asoma imprevisto
y es río lento,
que apoya sus dedos como un árbol,
pretendiendo besarte,
que dice en voz alta
como si hablara con un desconocido,

que llega del misterio y te mira,
que de mensajeros está envuelto,
que mira con amor y es perfección
enmudeciendo tus labios,
que cambia latiendo contra el pecho,
poniéndole nombres al agua,
que es tacto y silbo
y gesto leve,

ese pensamiento es poema de ti
y tu última pregunta,
mientras tú duermes y duermes.

Que es blando barro y junco,
y grito matinal cuando los claros inundan,
que busca obstinado entre orillas y corazón,
que murmura recuerdos
entre versos y versos,
que es sencillamente cierto
y melancólicamente abierto,

que calla al viento y es transparente,
que habla de nosotros
y no siempre es un poema,
que es nada y es todo,
como saberse enamorado,
que es uno de tantos
y a la vez tu cara a cara,

ese pensamiento es poema de ti
y lo que tú me enseñas,
mientras fuera se oye el mundo,
cayendo de uno en uno.

Que te quiero,
que soy contigo,
que de amores nos compartimos
aceptando siempre la invitación,
y se difunde la noche
recorriendo la penumbra,
sin cesar y renovada,
y un susurro errante calla las cosas,

que ese pensamiento es poema de ti,
que no tiene término,
como un arroyo que siempre empieza.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

Copyright © Todos los derechos reservados

martes, 21 de octubre de 2014

Porque tienes

Porque tienes

 
Porque tienes esas hojas
que en vertical danzan,
ese oficio de la palabra
que es en tu boca,
pequeña ternura,

porque sabes estar presente
con una mirada que no se deja caer,

porque te acomodas al silencio
y un día te contestas,
y tu amor es un verso
de dos extremos
y una sola entrada.

Porque tienes la nada
y eso te hace libre,
y entonces decides la pausa,

porque tus caricias son largos caminos,
con algo de dulzura y un poco de sueño,

porque juntas las raíces del aire
y tu propia voz es el momento justo,
y tu cielo de ardiente deseo
ya no necesita dormir más,
ya no más.

Porque tienes en cada mano
un ramo de ventanas,
y entre espirales de soles y lunas
tienes ranuras,

porque llevas mi nombre,
porque tienes mi lugar,
porque a veces te pareces
a un beso inmóvil en medio de la calle,
y un segundo antes que el labio
eres el cántaro de tu propia sed,

porque te contagias de alas
y te vuelves inmediata,
y cada tanto cambias de sitio
como quien dibuja.

Porque tienes ese movimiento que se prepara,
esa demora para llegar varias veces
sin conocer el punto,
porque has amado y por amor eres abrigo,
porque eres quietud y subtítulos,
y existes en un puente sin gente ni vestiduras,

porque sin ti los pájaros
se callan demasiado,
y contigo los plurales son mañana,

porque tu belleza tiene muchas puntas,
porque te amo y es allí
cuando me permito viajar entre líneas,
porque con la misma naturalidad del amor,

te amo casi tiernamente,
como asaltando la vida,
te amo y tal vez un día,
de amor no necesite regreso,

porque tienes un amor de ojos abiertos,
porque tienes un amor de ojos cerrados.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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lunes, 20 de octubre de 2014

Antes

Antes

 
Desde antes te contemplo,
quizá fue un amor errado,
tal vez la fuerza del deseo
no te supo a bien cuidado,

desde antes te creo,
inútil negarlo.

Antes que el viento
fuimos la albura de dos cuerpos,
esa sombra que mira al alma levantarse,
ese principio de bajo aire
desde antes,
desde muy antes,

como una embestida suave
a la que la madrugada
le iba poniendo nombres,

desde antes yo supe esperarte,
y por tu voz fui requerido.

Antes de poeta
fui junco de solitario río,
y hasta ser mar del sol y de la luna,
fui inicial de cada rosa,
antes de sueño fui enredadera
y aliento capaz de poner alas,

¡antes busqué y busqué llamarte
pero no había palabras!,

y sea como sea,
perduré en el mismo temblor hasta hallar la primera,
porque antes eras tú,
fanal de ensueño,
mientras alguien ama
y habla
y espera.

Desde antes que alguien
llamara a mi puerta,
fui incendio que se levanta
y soledad dormida,
desde antes el amador entendía
que arriba está la aurora y abajo la leña,
que para el cielo basta una llama
para que bien puedas amarme,

antes hubiera podido besarte,
pero no supe guardar las nubes,
no hubo quien me dijera
que el amor de papeles,
suele ser perdido por el tiempo,

¡antes no pude gritar
que no eras imposible!

Antes de creerte perdida
supe que nada se me había perdido,
¿qué quiere decir olvido?,
¿qué quiere decir amarte?,

antes,
mis ecos desvariados,
hoy tengo mis ojos, mis oídos
y mi corazón, cuando te miro.

Todo lo anterior a la piel
tiene tu nombre,
hoy te amo,
entonces recuerdo que una vez,
ignorante de todo,
casi pájaro,
también antes te amé.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 18 de octubre de 2014

Navego al amor

Navego al amor

 
Y Neruda tambalea en mis manos
desde su Poema Veinte,
y la noche estrellada
tiritando de astros,
con su Amado Nervo en un rayo de luna
que se baña en la fuente,
y su Bécquer otra vez,
con el ala a sus cristales
y sus nidos a colgar.

Y Benedetti me lleva a construir
con palabras un puente indestructible,
de Alfonsina y azucenas
tocando con las manos
la tierra mojada,
bebiendo de las rocas,
pretendiéndose casta,
¡ay si César Vallejo supiera!,
el sueño lamería nuestros pies.

Dime Federico,
¿todos tus García Lorca viven a solas
y visten de verde?,
¿acaso tus flores son redondas
y la brisa se tapa de mariposas?,
dime Octavio Paz
si tu claridad es profunda y vacía,
si sientes que el mar respira,
si en el silencio reposas inmóvil
mientras tus versos crecen.

Y los caminos tan Machado
parecen andados por caravanas miradas,
borrachos de sombra y no conocen la prisa,
y la Parra es un Nicanor entre dos almas gemelas,
de alfombra de siete lenguas
y solitarias calles,
y Borges pesa como un incesante presente,
el último punto en el ahora y el ayer.

Ya sé lo que hacen,
yo navego al amor de la corriente de sus letras,
de las suyas y de otros tantos
que no me alcanza un poema,
yo, como Rubén Darío,
saludo al optimista renaciendo de pronto,
engañando a la muerte,
o como Miguel Hernández,
cada cinco de Enero mi calzado a la ventana,
y no importa si no tengo zapatos,

yo hago de la vieja noche
el viejo amor mío,
ya lo dijo Jaime Sabines,
"yo no lo sé de cierto,
pero supongo que una mujer y un hombre
algún día se quieren".

Y al combate de la tinta voy
entre la A y la Z,
"porque sé que eres sabida,
que me quieres y me afirmo,
que tu amor me fue conocido"
como Miguel de Cervantes Saavedra.

Y navego al amor y escribo,
en cada rostro de ti.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 17 de octubre de 2014

No esta noche

No esta noche

 
Y deja a mis pupilas distantes
conquistar los cielos,
para hallarte en ecos
mientras el horizonte juega con mis manos,
y deja que te sueñe última,
como ese último reclamo al alba,

no te quedes esta noche,
adelántate entre los pájaros.

Y déjame provisto de lo necesario,
una brizna de hierba,
un grano de arena,
una gota de mar
y algún gusto pequeño,
quédate conmigo este día
mas no esta noche,

no, no te quedes esta noche,
permite que me detenga
y que te observe por largo rato.

Y déjame que llore en la oscuridad de mi cuarto,
ninguno estará contento pero,
quiero mostrarte mi relación contigo,
cuando leo mi libro, te celebro,
el poeta que hay en mí te persigue constantemente,
y el hombre, el hombre asume
el amor que tú sientes,
por eso no te quedes,
no esta noche,
quiero el misterio de acercarme cada vez más,
como se aproxima un náufrago,

no te quedes esta noche
y no cesarán mis gemidos,
no te quedes, no me niegues.

Y deja a mis ojos y a mis labios
la lucha siempre renovada,
de las miradas por las ventanas,
de las palabras del amante con su sol y con su luna,
inevitablemente juntos,
y deja que te encuentre entre los ruidos,
y deja todo, todo desnudo casi azul,

no te quedes esta noche,
aquí estoy,
hasta que puedas leerme.

Y deja que el silencio me abrace por la mitad,
la mitad que te prefiere,
la que te llama,
la que ante la nada
quisiera repetirte hasta el infinito,
y déjame esta noche sin quedarme a tu lado,
quiero que me pienses,
que me adviertas en cada preciso instante,
que me ames como ayer, como siempre,

no te quedes esta noche,
¡no quiero ser yo quien escribe estas palabras!

Y deja a este amor con tu letra
y mi letra mayúscula,
y no te quedes esta noche.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Pero contigo

Pero contigo

 
Me gustaría que mi voz
no se pierda ni se trabe,
que en la dirección precisa te toque,
que me encuentres,
que me provoques,
que sepas cuánto te amo
con el imperio de contárselo al primero que pasa,

me gustaría tu nombre y mi nombre
en la corteza de los árboles,
o nuestras manos juntas
tras el vidrio empañado de la mesa de un bar.

Me gustaría que al mirarme
descubras una veta,
un pensamiento alerta
que sin motivo aparente,
no haga otra cosa que decirte,
me gustaría, pero siempre,
que cada parte de mi todo te contenga,
que detrás de mis palabras
dejes de lado los motivos,
que seas la manera correcta de este amor ordinario,

me gustaría lo cotidiano
y el largo desarreglo de los sentidos,
y la noche buscando tu boca con mi boca,
así de ciego, así de enamorado.

Me gustaría dibujarte
como si salieras de mi mano,
y desnudarte como si por vez primera
naciera el deseo,
y estar cada vez más cerca
hasta morderte los labios,
y que el aroma se mezcle con el silencio,
y tu cabello y mi cabello enredados,

me gustaría llamarte capricho
y que el poeta te escriba sin vacilar,
quiero tener contigo la más simple relación,
una cena,
una canción
y bailar,
y conocerte con la exactitud de un beso,
así de bien, así de inmaterial.

Me gustaría ser tres poesías, pero contigo,
la que ya no se dice
porque está sabida,
la que se pregunta,
como si quedara poco tiempo,
la que es clara como el agua
y contínua,

la que no se dice,
y se tapa el rostro con ambas manos,
muy similar al llanto,

la que se pregunta,
abriendo los ojos para que busques en ellos,

la que es clara,
y sientes vivir en tu alma
todos los caminos que te esperan.

Me gustaría aprenderte
y quererte
y hablarte
y escucharte, no sé,
me gustaría quedarme,
pero contigo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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jueves, 16 de octubre de 2014

Tinta de Sangre




Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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martes, 14 de octubre de 2014

Me pasa siempre

Me pasa siempre

 
Bajo la tormenta de mis manos te vi,
¡quién fuera lluvia de bocas
sobre tu piel!,
¡quién pudiera dejar a tu paso
gotas en palabras!,
¡ay quién fuera brisa!,

tu cuerpo de luna
y mi niño te mira,
¡cómo te mira!,
con su aire de brazos
batallando al corazón,
como un sendero que
tocando se abre,
con su silencio de aliento
que nunca duerme,
vestido para verte, sin detenerse,

precioso rumor y reluciente,
¡tu cuerpo está lleno de fuego!,
me pasa cuando te miro,
me pasa siempre.

Tu ángel de grandes alas
parece resbalar,
como ramas que sueñan con su balcón,
estás hecha de hierba fina,
tienes soles por arriba
y auroras cuando miras,
hueles a preguntas y a madrugadas,
eres un solo poema de gritos y miradores,

y tu cabeza inclinas
como paisaje lunado,
y yo te miro despacio
como a mitad de camino,
te miro como el mar mira a su arroyo,
con envidia de mí sabiendo
que es por ti por quien lloro,

¡ay amor sin descanso!,
tu piel es un vuelo de gemidos largos,
me pasa cuando las calles se vuelven penumbra,
me pasa siempre.

De cuando en cuando me desnudo
y soy un pájaro enredado,
por el suelo no tengo reglas,
por el cielo soy un inmenso agujero,
y entonces me quedo con tu espalda sin armadura,
y tu ternura húmeda me reposa,

y soy todas las ventanas
que al viento siguen,
y soy todas las palabras
que salen a tu encuentro,

¿cómo no escribir poesía cuando te miro?,
¿cómo no decir lo que digo,
si al mirarte tan sólo puedo mirarte y nada más?

No puedo hablar de mi poesía
sin caer en la costumbre de amarte,
me pasa sin darme cuenta en lo absoluto,
me pasa siempre.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 11 de octubre de 2014

Tinta de Sangre

El amor del que todos hablan 

No logro poner en palabras todo lo que siento, decir gracias hasta parece escaso, pero por favor, necesito decirlo así, gracias a todos y cada uno de ustedes, que me siguen, que comentan, que me leen, gracias a los que no dejan su huella en el camino de este escritor pero me hacen saber de su presencia, gracias a los que creyeron y que creen en mí, gracias a los que no me dejaron bajar los brazos en momentos duros, gracias al amor en general, al amor de mis hijos en particular y al amor de una mujer, gracias por todo y tanto, como alguien me dijo una vez. Gracias Editorial Planeta Alvi, ¡gracias!

Marcelo Roberto Galán Capel
Tinta de Sangre




Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 10 de octubre de 2014

Detrás de este poeta

Detrás de este poeta

 
Mi pasión es producto de mirarte,
y te miro entre las líneas de este escrito,
de primeras letras,
casi solitarias,
de segundas y hasta terceras palabras,
seguras de las ramas que tu árbol considera,

mi amor quizá se trate de una enredadera,
a veces adolescente,
otras hombre,
a veces indispensable,
otras incrédulo,

¡he dejado para después el alba,
a mi cuerpo le cuesta despertar sin ti!

Hace poco tiempo te propuse conquistarnos,
éramos dos en el silencio,
recuerdo que te dije:
¡amor mío, deja de hundir tu mano
en ese vaso vacío,
y abandona por favor el frío y mírame!,

deja por favor tus ojos abiertos
y siénteme,
¡no tengas miedo!,
en esta hora soy quien se sienta frente a ti.

No puedo explicarte con palabras
el poema que no te digo,
es simple:
no quiero que nos alejemos
de nuestros nombres,
y tu alma y tus manos en mi garganta,
y mi tinta y mis labios,
menos la ausencia,
enamorados de ti,

no deseo la memoria del agua
y mis dedos como en la niebla,

quiero el amor
y mi amor
y dejarme caer,
y tu amor
y el amor
y que te dejes abrazar,
y volver a casa como del tiempo,
y que seas tú la respuesta
justo detrás de este poeta.

En tu vestido estás
y adentro hay un poema,
como una niña
mientras el viento sopla,
y me llamas
y tu rostro hacia mí,
y me deseas hablando a través de mi voz,
justo detrás de este poeta que siempre te responde,

y te llamo en pequeños versos
como un jardín recién creado,
como el aire enredado en sus pájaros,
como dos pieles que son
lo que grita el corazón al amarse,

y para ti es todo lo que quiero,
sobre todo mirarte con inocencia.

¿Sabes?,
aunque diga amor
y tu nombre
y aquel paseo cómplice tomados de la mano,
hablo de cosas que me suceden a diario,
como un todo que se levanta de mí
y me tiembla en círculos,

y te escribo como me escribo,
en un muro blanco de silencios,

¡ay amor,
quisiera poder amarte de una forma inadjetivable!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 8 de octubre de 2014

Libro transparente

Libro transparente

 
Mi fe desnuda
es un libro transparente,
para que te leas.

Para que te leas,
¡oh vida, oh palabras!,
escribo en cada ocaso
contra la pared de mi cuerpo,
con tinta que golpea las sombras,
invitada por besos que sólo
contra el aire batallan,

para que te leas,
¡oh espacio estremecido!,
soy una metáfora del alma
para que nada sea tuyo,
más que tu piel.

Para que me hables
como alguien que cae, yo te leo,
como ningún hombre
que le dió vida a tus heridas,
yo te extraño como el viento que no escuchas,
yo te toco como el alba que ves partir,

para que me hables
mis ojos pintan la hierba,
donde la mirada es silencio y más silencio,
¡oh vacío pequeño de mi voz!,
¡ay del tiempo que es el mismo
en nuestras dos partes!,

para que me hables,
para poder comprenderte,
no me dejes en el instante de mi mano
sin tu mano.

Para no decir,
he cerrado para mí mi único horizonte,
mi más profundo amor,
y te espero,
no a ti sino a tu interior,
no a lo demás,
sino a esa sola palabra
que es el nombre que busco,

¡ay deseo oculto,
como si todo te anunciase en el mismo poema!,
incluso los espejos escriben
a pedido de mi boca.

No tengo adjetivos,
solamente los días y las noches,
mi verbo es la pasión
cuando todo me falta y te miro,
y la noche es a mis párpados
y los días persecución,

es que mis párpados tienen el color
de quien se enfoca directamente al amor,
es que mis días son de búsqueda,
y yo busco a una muchacha
abrazada a una mujer,
casualmente parecida a ti,

¡verso a verso yo te siento!,
es como cuando me pides la luna
y la luna te doy.

Los segundos son años
haciéndonos el amor,
¡haz que no ame sin volver a verte!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Tú y yo, diariamente

Tú y yo, diariamente

 
Amor,
calle de adoquines
donde aún juegan nuestros nombres,
y mi nombre vestido de miradas,
reposadas y en espera
robando tu aroma,
y tu nombre de luna y poesía
que se abre a mis ojos y despierta,

amor,
tus labios son un besar
en mi constante atardecer.

Mujer,
yo gasto la vida derramando vida
como una ilusión inquieta,
ilusión de cercanas mañanas
en donde a veces triunfa la sangre,
sangre que tú haces cristales
como quien mira al infinito,

mujer,
ni la lluvia ni el silencio son tan claros como tú,
ni caen tan lentamente.

De frente,
así me gustan los árboles,
y sentir en el corazón su senda y savia,
y colgarme de aquella escena en donde
por vez primera,
a través de tus ojos te sentí el amor,
amor que las noches oscuras ahuecan mi pasión,

ladrón hasta de estrellas,
¡ay si mis dedos pudieran deshojarte!

Te amo como entonces,
sereno como un verso,
el secreto de mi grito está lleno de deseos,
mujer hambrienta,
amor de paisajes quietos
y ramas que parecen hilar,
como niños en pleno bullicio y alas,

te amo como nadie y mis cabellos de plata,
¡eres el espejo de mi vida!

Gasto la vida
en sueños de estrellas preñadas,
sueños de bocas que son bordes
de amor en un tronco,
y tu rostro para ver que no todo se ha ido,
y mi rostro está aquí,
y tu rostro que ahora me enseñas,
y el amor mío y de la brisa y de ti,

¡gasto la vida,
todo mi mundo cabe en tu piel!

Este es el amor,
el amor con sus propias horas,
con sus propios sentidos imitándonos,
y mientras tú gastas tu vida con días
y noches de larga voluntad,
yo gasto la vida para que el tiempo se aleje un instante,
para que nadie nos sepa
y las sombras preparen todo,
hasta el horizonte, bien tarde y lejos, muy tarde.

Este es el amor en donde estoy,
por donde tú caminas,
y tú gastas la vida,
y yo gasto la vida,

y tú quieres que te ame
como tu nombre lo indica,
¡y me dijiste regálame un poema,
tú y yo, diariamente!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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martes, 7 de octubre de 2014

¿Sabrás?

¿Sabrás?

 
¡Si yo sé de suspiros al mirarte,
que sepas tú respirarme!

Yo soy el hombre que te mira,
mejor, yo soy el leño
que sirve a tu hogar
cuando el tiempo
es tiempo de siembra,
y quien te concibe uniendo las formas,
y las fronteras que simplemente permanecen
cuando te miro,

yo soy el hombre
de tus miles de libros
y tú, mis miles de páginas,
y tú que me buscas,
y yo que a veces me pongo a pensar un poco en ti.

¿Sabrás que siempre
quiero ver más cuando te miro?,
¿sabrás que tú eres mi lugar más apropiado,
el que me llena de aire,
el que responde con mi voz?

Yo tengo frío cuando te necesito
y desespero cuando deseo tocarte,
y te miro como si trataras de pensar un poco en mí,
como si aparecieras en pájaros
y me reconocieras sin importar todo el resto,

yo te siento devolviéndome al hombre
que siempre me recomiendo ser,
el que te mira inclinado a tus labios,
el que espera por tus manos
y tus ojos en mis días,
el que sonríe como un cultivo,
mientras tú y mi alma
son mi alma y tú,
peligrosamente cómplices.

¿Sabrás que el mundo siempre ha sido así,
tú mi poesía y yo en ti?,
¿sabrás que el vicio de mirarte,
suele enredarse en mis sábanas
hasta el momento propicio?,
¿sabrás que no tomo precauciones ante el amor?

Yo caigo fatalmente en la trampa de tu nombre,
y tú me inspiras en la mujer que no termina,
yo te encuentro muchas veces
mientras te amo,
tú prolongas mi piel hasta interrumpir tu luna,
yo me obligo a tus redes,
tú satisfaces mis caprichos, y te miro,

¿sabrás que te miro de la mañana a la noche?,
¿sabrás que me dejas sin respiración,
como una hoja de papel y un lápiz?,
y la hoja sin espacio libre donde escribir,
y el lápiz ya tan gastado que ni vale la pena intentar,
¿sabrás que es inútil no amarte,
que el amor es justo y suma entre nosotros?

Yo desde antes,
desde mucho antes te miro,
a eso me refiero cuando digo
que razono a mi manera,
tú, y mi cara llena de ti,
yo, el hombre que te ama,

¿sabrás que no digo una cosa por otra?

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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lunes, 6 de octubre de 2014

Uno, dos y tres

Uno, dos y tres

 
Los sueños me llevan hasta ti,
¡tan lejos!,
que ya estoy casi fuera de mi vista.

Mi tiempo es mi propia cuenta
de buscarte,
y te busco encontrando mi camino,
hasta mi casa,
hasta tu sonrisa,

y así los días y los días
siempre andando,
y así las noches y las noches
desesperando,
y me permito suspirando,
y no estoy completamente solo,
estás aquí.

Y tu rostro sin querer
al paso hallé
buenos días, me dijo,
buen día le contesté,
y fue tu mano
y yo acaricié tu piel,
y supe que te habría de ver
más allá de este poema,

uno) porque me entregué a tus ojos
y te sentí derramada en mi alma,

dos) porque como un sauce pensativo
me sentí comprendido,
como que toda tú me acariciabas,

tres) porque en tus gestos me acepté
un hombre verdadero,
y claramente el amor fue justo lo que yo esperaba.

Adonde quiera que voy
siempre te encuentro a mi lado,
y no sé palabra,
pero en verdad, no sé nada y te miro
con esas miradas que comparan,
como si todo fuese fragancia
que vale más,
que siempre vale más,
como un arroyo que más que arroyo
es una herida,

uno) porque tú eres la muchacha que me mira
y la gente no pasa por pasar,

dos) porque me alejo de la puerta
desde que tú vuelves,
y entonces el buen ocaso me acompaña,

tres) porque mis húmedas manos te reconocen,
y es justamente cuando estás más cerca,
cuando un sueño sin orillas es la hora y te amo.

Yo no puedo ocultar de modo alguno,
este sentimiento que es singular ejemplo de tu nombre,
en todas las cosas de mi vida resultas,
es que sucedes sin pensar,
simplemente sucedes,

uno) fue cuando extendí los brazos
que mis versos fueron olas y olas,

dos) sin agregar nada a aquel día,
sin saber cómo,
te necesito y te multiplicas en mi cuerpo,

tres) en materia de ojos
tus ojos son mi para qué.

Aquí me tienes,
repentino y besándote,
uno, dos y tres,
como las hojas que dispersa y desnuda el otoño.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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domingo, 5 de octubre de 2014

Este poema

Este poema

 
Bebo el atardecer
con melodías del alba,
y así la noche y la mañana
hasta que el aire se sienta a escribir,
y mis dedos todavía flecos
de vagos pensamientos
que me permiten amarte,
bebo con toda libertad
flotante de deseo,
en rápidos suspiros,
clavando la mirada a la horas,
bebo con cuidado cada una de las palabras,
y así este poema se parezca a ti.

Sueño con árboles
silabeando letras de agua,
distrayendo a la razón,
aprendiendo la vida a través de tu olor,
aroma a ilusión mientras tú crees,
sueño que te amo cuando estoy seguro de mí,
recordando tu cuerpo sin vanos obstáculos,
sueño en los ojos que te contemplaban
como temblando en la voz,
tomando el paso del tiempo,
empeñado en volar,
una flor y un libro.

Amo de mi ser
que desnude tus sentidos,
que como una carta te toque en espacios
entrando en tus raíces,
me gusta la nostalgia porque quedo colgado en diálogos,
y entonces me pongo de pie
con brazos y barro,
y entonces te goteo
como un susurrante velo,
y entonces los días y las noches
son el empedrado de mi más bello paisaje,
de tus pasos,
que todavía el viento pulsa atento cada tarde.

Este poema es río de mi papel mojado,
este lado sabe a tinta y sangre,
mientras la lluvia se parece al rocío,
de todos modos es probable que vengas,
no sé desde dónde,
no sé por cuánto tiempo,
no sé si morirás de amor al verme,
o simplemente sabrás que te amo,
que mis manos son caricias vírgenes sin tu piel,

este poema corre contigo
todos los riesgos,
se atreve a escribirte subiendo por tu belleza,
y se deja querer por la mujer que lee,
este poema construído de silencios y cautela,

¿sabrá poeta que ella es tu obra completa?,
¿sabrás poeta que estas letras,
son de amor y dolor y viceversa?

Tengo una meta,
estos versos,
por eso aquí te propongo que me ames.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 4 de octubre de 2014

Un día todo cambiará

Un día todo cambiará

 
Quizá te pase lo mismo,
aunque te niegues a reconocerlo,
quizá te levantes cada día
con la espera de tropezar
en las calles con aquel amor,
y entre la gente que pasa y pasa
sientas descubrirlo,
quizá un instante solo
te convenza que tu alma no se ha olvidado.

Tal vez te paralices,
las más de las veces el amor no es razón alguna,
tan sólo amor,
tal vez, sin saber,
los deseos de aquella mirada,
de aquella noche en que él
no dejó que lo tocaras,
y se dedicó a descubrir tu cuerpo
palmo a palmo,
tal vez tengas miedo, es común,
¡todos hemos cambiado en este tiempo!

Sucede que la realidad
suele plantearnos un juego,
quiero decir, mi mente te inventa, te trae,
y es como si hubiera quedado algo
desde aquella última vez,
como si un café fuese la excusa perfecta
para sentir tu aroma,
y tus ojos posados en mis ojos,
y tu cabello salvaje,
¿qué ha sido de ti sin mí?,
¿qué ha sido de mí?

Quieres encontrarlo,
aunque tu boca diga que no,
quieres hacerlo para decir ...
¡hola!,
las horas transcurren pesadas,
como un lento vagón de tren sin tu piel,
quieres hallarlo y que te sepa descubrir,
quieres escucharlo decir ...
¡hola!,
esperaba por ti.

Y un día todo cambiará,
él te dirá que sí,
y yo sabré que eres tú la que golpea a mi puerta,
él caminará hacia ti,
pausado y feliz de saberte cerca,
y tú le sostendrás la mirada,
y yo me detendré quieto de silencios,
desnudándome en momentos,
y todo a mi alrededor se detendrá también,

y un día todo cambiará,
después de todo la nostalgia existe.

Se me ocurre que tú sabes
que él te piensa,
que su nombre es tan visible a los demás
como seguro en tu cuerpo,
y sientes que no tienes dudas,
aún lo amas.

Yo miro a una mujer todos los días,
eres tú,
cada vez que la miro me la recuerdas,
ella no sabe ni tu nombre,
sin duda nos amamos.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Poema al caer la noche

Poema al caer la noche

 
¿Dónde estás amor?,
me lo digo mientras te quiero,
mientras tontamente te amo,
y descalzo en mi casa
te invento,
y te sueño siguiendo tus pasos
desde una ventana hacia otra,

¿dónde estás boca de amor,
y pupilas que cargaban la mirada
que ahora llevo?

¿Dónde estás amor?,
tengo el alma encendida en mis manos,
tengo esta poesía inmensa
y cercana para ti, tengo,
mi cuerpo para amarte,
para desearte como tú esperas,
tengo tu vestido que es mi piel,
cuando desnuda me condenaste a ti,

¿dónde estás silencio?,
no hago sino esperar,
quiero me tomen tus ojos y ser tuyo.

¿Dónde estás amor?,
a veces me canso de preguntarlo,
me gusta pensarte, lo admito,
estás en todas partes aunque,
para serte sincero:
quisiera que mi voz a tu voz cercana,
y noches largas
y que seas todo lo que me alcanza,
quisiera no tener nada
para que me digas,

y caminar de tu mano aprendiendo,
y ser yo mismo en cualquier sitio,

¿dónde estás si no estás conmigo?,
¿dónde estás si mi amor no te espera?

¿Dónde estás amor?,
el tiempo sin darme cuenta me gira,
tú puedes no saberlo todavía, pero,
me conmueves,
sí, lo haces,
como si estuvieras,
me desnudo imaginando te desnudas,
como si me descubrieras, te siento,
y te miro hasta con los ojos cerrados,

¿dónde estás mientras te escribo?,
y te escribo sin decirlo todo,
porque no existen tantas palabras,
y te escribo a todas mis horas,
de ti enamorado,
y te escribo llenándolo todo,
porque en versos ato tu cuerpo al mío,

¿dónde estás amor?,

¡si pudiera elegir el paisaje,
te juro por lo más sagrado
que le robaría a la calle cada piedra
y construir con ellas un sendero,
para que puedas llegar!,

¡si pudiera sería tan sólo
una hoja en blanco,
para que me escribas!,

¿dónde estás?,
quisiera escucharte decir cualquier cosa,
y así saberte,

¡ya verás qué bonito haremos contigo!

He aquí mis preguntas,
un café fuerte,
una verdad sola y un poema,
un libro y un poco de ti.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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jueves, 2 de octubre de 2014

Como el amor

Como el amor

 
Y así sopla el viento
que no conoce descanso,
con látigos de pensamiento,
con nervios de humanidad,
sopla como si la libertad
no fuese a apagarse nunca,

como el amor que los labios
no callan, conociéndose,
como el amor que vibra tu nombre
en un grito puro,

sopla como un nuevo Quijote,
astillando los brazos,
resumiendo la flor.

Así como el árbol es coloso,
y el ocaso semeja el portal
de una vieja casona,
y las calles parecen voces largas
fascinadas por todos los horizontes,
y el alba me despierta ya hombre,
cuando la mujer de tu noche
dormida y aún tendida,

como el amor que no es quien
sino cuerpo vivo,
como el amor para que hables de mí,
señalando el lugar con los ojos cerrados,

siempre supe al amor como un misterio
que nos lleva de lado,
la sorpresa de un encuentro,
un bullicio silencioso.

Vivo pensando que los dos nos buscamos,
y nos gozamos a oscuras,
y nos tocamos invisibles,
que nos formamos desnudos
exhalando latidos,
que ambulamos los mismos caminos sin esfuerzo,

como el amor que es cuerpo y amor
y una sola palabra,
como el amor que se queda en ti
explicándote mi poema,

es que me apoyo en tu vientre
como una brisa justa,
y sin mirarte te recibo,
como quien nace y deshace.

En todo lo que siento me inspiras
conmoviendo mis ansias,
como si a propósito rebasaras
la copa de mis versos,
y me traspasaras entero con tu fiebre,
y siempre golpearas mi puerta vestida de mundo,

como el amor que siento viajar cuando te miro,
como la luna sobre el agua
persiguiendo su reflejo,
es que a veces soy mis besos
y tú eres mi ancla,
es que a veces amarte, no es ni antes ni después.

¡Aquí te amo, más que este amor no tengo!,

único amor tan mío,
y de mis lágrimas a tus ojos
como un mar sin olas, tan tuyo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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La vida

La vida

 
Corre la vida
y uno no sabe por qué,
y mientras los caminos
son ociosos al caballero,
y la dama viaja hacia aquel lugar,
donde encuentra la figura
de su amorosa espera,

rueda la vida
como tú y como yo, piedra.

Canta la vida por las veredas,
como la lluvia los días de tormenta,
como la hierba cuando el viento
la desmantela en la aventura,
y mientras los silencios
son golondrinas que buscan,
y tanto los balcones
son ojos del que a ratos mira,
del que siempre extraña,

canta la vida como tú y como yo,
burlando la ley de la distancia.

Se entrega la vida
en éxtasis vegetal,
es orilla sin ir a ninguna parte,
es arrebato sin tener tiempo y nada que dar,
y mientras el amor es lo demás,
el aire nunca es suficiente,
y el hombre es lento
como destejiendo los días,
y la mujer consume las noches
sin dar cuenta a los párpados,

se entrega la vida sin peso e inminente,
y tú y yo perturbamos lo existente
preguntándonos por qué.

Se anuncia la vida,
por eso dos siempre se aguardan,
y no importa el ayer,
y da igual el mañana,
como si se pudieran enredar los suspiros
de frente a las ventanas,
y el amor vive cien años o un segundo,
lo que es grande y loco,
lo que hubiera podido ser,
si mi boca y tus ojos,

se entrega la vida en el verbo de lo distinto,
y tú eres un puerto,
y yo soy un ave,
y nuestros hijos el nido.

¿Te acuerdas de la vida?,
aquella tarde bajo el verdor,
como cautivos de las sombras,
o cuando te escuchaba bajo mis versos,
o cuando me hablabas
sintiéndome por tu espalda,
y el amor corrió como escalofrío
por laberintos de sueños,
por tu amor y por el mío,

¿te acuerdas de la vida?,
se apagaron las lámparas
y se abrieron los cuerpos,
y´tú como un junco, vestida de cristales de luna,
y yo el mejor de los senderos,
gimiendo, buscando tu aurora.

Yo vi a la vida
de puerta en puerta pedir un pan,
armada de voces
como una brisa que viene y va,
la vida es rumor de tranquila flor,
es una carta hacia no sé dónde,

yo vi a la vida
con la mano abierta,
y tú que me piensas, compañera del alma,
y yo que siempre,
pero otra vez te estoy amando.

Yo vi a la vida continuar afirmando,
pero ellos siempre quieren la niebla.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 1 de octubre de 2014

Mujer de todos los días

Mujer de todos los días

 
Mírame,
que sin máscaras,
como un hombre desnudo,
a mitad de las miradas
sin que un ruido me quite,
como si mi voz fuese un muro
de largos minutos,
como si mi mano no tuviese prisa
y mi otra mano se volviese papel,

¡mírame que tu silencio me hará despertar!

Préstame,
que para seguirle los pasos al amor,
necesito salpicar de caminos al viento,
y soñar con aguas inalcanzables,
y creer que tu cuerpo
no es a mi tiempo indiferente,
préstame mientras espero,

¡amar no es ansiedad, es prolongar los instantes!

Llévame,
porque tu encuentro es la forma
cuando eres mía y soy tuyo,
porque el espacio es incierto
cuando saber de ti es una caricia,
porque no te quiero cuando estás lejana,
¿por qué quererte si estoy abierto a que te asomes?,

¡soy quien se adelanta, de garganta libre, deseando tu amor!

Siénteme,
y cuando hayas puesto tu alma en mi alma,
y cuando hables sin pensar y sin quererlo,
y cuando el silencio sea aquello
que nada más puede ser,
y cuando, posiblemente hermosa
te me quedes pensando,
y cuando seas cada vez que me miras,

¡el amor sabrá de ti, mujer de todos los días!

Bésame,
que sin fin quiero tu boca a gritos,
que quiero escribir y besarte y escribir,
entre los dos y ahora y siempre,
bésame diariamente,
que quiero ese arroyo
que va llorando y llorando
mientras te aprendo,

¡los amantes creen en el amor entregándose,
dándose a cada rato!

Óyeme,
apurado estoy en ti,
como ese aire que a su árbol es regreso,
como ese arrojo inesperado y anhelante,
como ese imposible reposo,
óyeme, me acerco a ti,
mujer de todos los días,

¡como aquel simple te amo,
y solté mis amarras para descubrir contigo!

A veces creo que tú recomienzas en mí.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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