martes, 23 de septiembre de 2014

Tinta

Tinta


Te pareces a Tinta,
ese que escribe,

cuando deshojas los instantes
cada vez más boca,
y sin dormir estás,
amor que vas
en un vaivén de sombras,
cuando en la mirada
agrupas el rubor
y abierta estás,
y enamorada,
te pareces a Tinta
con tu corazón sediento de vuelo,
con la certeza que en él
se halla el balcón de tu edad más temprana.

Te pareces a Tinta
cuando cultivas al hombre,
y te ves dentro como un puesto a la entrada,
¡siempre lloras venidera,
siempre gimes de agua al llorar!,
como si el alma fuese un espacio
que irrumpe por los brazos,
y revistes tu piel de versos
correspondiendo a quien los escribe, Tinta,
que enciende el amor en ti misma.

Te pareces a Tinta
cuando ansías el horizonte,
y tu voz es un oleaje
que se ofrece gota a gota,
y es en ti como una enredadera
que remueve tu reposo,
que es vibrar silencioso
y vestidura de tus pupilas,
Tinta que derramas desde tu frente
y te vuelve transparente,
como un lento diluvio, igual a él.

Te pareces a Tinta
cuando irrumpes al sol plena de luna,
y te inundas de vientres que avanzan
como un huerto desnudo,
y sobre tus manos bonitas callan los besos,
los que quisieras pero son deseos,
los que encarcelas desde ahora y desde siempre,
Tinta, como un árbol de tus raíces,
y tu sangre y su sangre fieles.

Te pareces a Tinta
aunque te falta,
déjame que te diga ...

que tus ojos desfallezcan,
que tus manos sean cosas de labios,
que tu aire sea leve pero a la vez,
fuerte como un muro,
que tus sueños una ventura
del mismo temple que la madera,
que no temas al dolor, se parece al amor,
suelen brindar juntos a la misma mesa.

Te pareces a Tinta,
ese que escribe,
tú, como anocheciendo,
y él abriendo un mundo sólo para ti.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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