lunes, 1 de septiembre de 2014

Rodeado de ti

Rodeado de ti

 
Soy un hombre rodeado
de infinitos aires y sombras,
de voces curvadas como una hoja,
que vencida por sus ramas
aún cree en su blanco verdor,

rodeado por un trébol y sus manos,
deseos de dos sueños
jugando en derredor,
mientras yo te miro
y te miro,

soy un hombre
de dos promesas,
en mi intemporal interior.

Soy un hombre que cuando llueve, destiño,
tus mojados brazos son gotas que me siguen,
y mi color se vuelve un lejano verbo
dando luz a los vientos
y a mi desnudez,

rodeado de tus ojos
traspasando mis ojos,
y mis pupilas sin quiebro,
como un agua detenida,
y mi pel precisa como una brisa sonante,

soy un hombre
con un pedazo de mar,
y sobre tu muelle yo aprendo a caminar.

Soy un hombre con largas tiras de papel
para que sigas dando vueltas,
para que suspires,
tú, laguna del ocaso,
yo, vela ceñida a tu cintura
comenzándote a leer,

rodeado de la vida urbana y simple,
y hombre otra vez,
cuando otra vez de ti las ganas,
el amor que me alivia el alma
cuando presto a descansar,
y me tocas llegando hasta mi carne,

soy tu hombre,
y rodeado de la noche tú me pides:
¡hazme caso!,
¡hazme tuya!

Soy un hombre de ese lugar,
donde sólo tú,
la mujer que esperó la hora,
que me supo enamorar
todos los días,
rodeado hasta quedarme dormido
sin nada preguntar,
¡ni falta hacía!,

rodeado hasta empezar de nuevo,
como un círculo,
donde nos hacemos el amor o morimos.

Ya lo sé,
tal vez sea la urgencia mía,
de nosotros,
de este lado vacío,
tal vez soy un hombre acostumbrado a tus manos,
por eso interminable el amor mío,

rodeado,
separado del mundo,
rodeado,
penetrado y cierto.

¡Soy un hombre,
me aprendo en ti!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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