jueves, 18 de septiembre de 2014

Fue entonces

Fue entonces

 
Fue entonces
que mi corazón te deseó,
mis manos parecían andar
en las alturas,
destinadas a tu casa,
y mis brazos,
como lluvia,
amaron la delgada línea
que separa mi voz
de mi primer suspiro,

fue entonces
que corrí al auxilio,
le pedí al agua que suele deslizarse
de cara al abismo, que me guarde,
bregué a los vientos
por mi equilibrio,
y al vértigo miré,
¡déjame ser yo mismo!,

fue entonces
en que bastó un libro,
para que mi alma se diluya en
un vaso de quietud.

El amor me conoce
hasta el fuego,
sabe de mis desvelos,
de las caricias
entre el suelo y el cielo
repitiendo tu nombre,
y me besa en los labios
susurrando TE QUIERO,

el amor me construye de tus mismos sitios
y las mismas calles,
me sabe en silencio
y en detalle,
es como un idéntico paisaje
despertando a los sueños,
es que mi existencia
y la tuya van unidas,
TE EXTRAÑO.

Fue entonces
que los árboles se vistieron
de un pedazo de luna,
con rastros de horas,
esas que se cuelgan esperando una respuesta,
revueltos de voces,
esas que sin hablar palabra,
se aferran,

fue entonces
que te sentí junto a mí,
en el mismo ritmo, perdurando,
desligada de todo,
brotando hasta confundir los colores,
y fuímos rehenes de la poesía
que vino a sentarse a nuestro lado.

Así fue
que un día atónito,
temí al amor de quererte y extrañarte tanto,
y quise huir del sentimiento,
como si un gran golpe de viento
se llevara consigo,
la llama de tu piel,
mi locura vuelta deseo,

y comprendí que te llevaba yo en las manos,
que te llevo mientras amo,
mientras sufro,
mientras gozo,
y logré oír tu propio verso
palpitando en el alma de mi vida.

Sucedió un día,
lloré un momento
y te dije TE AMO.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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