lunes, 22 de septiembre de 2014

Aquel milagro

Aquel milagro

 
Mis latidos
pasando por tu piel,
con miradas que parecían germinar,
¿recuerdas aquel milagro?,
todavía yo cierro los ojos
y tu nombre me gobierna,
es que todavía no sé si te persigo,
pero es seguro,
todavía me desnudo
cuando tú te desnudas.

Va conmigo y es creciente,
la imagen de tu cuerpo que ante mí lucías,
¿recuerdas cuando las madrugadas,
parecíamos mover nuestras ropas
hasta el aliento?,
milagro el del corazón que aún no cesa
de sentirse flor,
que tú copulas con tu quietud,
que tú conmueves a mi universo,
todavía hay una pausa en mi pecho.

Mirar ya no es lo mismo,
si no es el horizonte abierto de tus ojos,
aún te siento entera,
hundida en la noche
y en la claridad del día,
todavía quiero llevarte a ese mundo
donde tú y yo y la vida,
¿recuerdas aquel sueño
que nos cubrió de transparencia toda?,
aún me siento rodar en su profundidad,
en aquel milagro que era la historia
de un hombre y una mujer,
todavía no escrita.

Bajo tu piel avanzo,
todavía,
abandonando mi nombre sin que tú lo sepas,
llevo conmigo la hierba de la distancia
y el aroma de tu cuerpo junto al mío,
¿te extraña que aún sienta
lo que el tiempo afirma?,
creo en el milagro de un mañana
que no se termina,
todavía el ocaso es azul
y los espejos nos guardan,
todavía siento el rubor
de tu terrible amor por mí.

Y como una visión que vibra,
tengo el impulso de llamarte,
de ir a buscarte
haciendo girar tu rostro
hacia mis labios,
¡es que aquel milagro
no me quita la inocencia de amarte!,
es que aquel milagro me basta
para escuchar tu voz, inmensamente.

Quisiera detener este silencio
para vivir un pedazo,
de mis ojos,
de tus manos,
de ti.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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