lunes, 25 de agosto de 2014

Nadie sabe, sólo tú

Nadie sabe, sólo tú

 
Nadie sabe,
sólo tú,
sólo tu cabello
y el sabor de los diez besos
entre tu boca y mis labios,
sólo la recompensa de tus ojos,
cuando el amor se hizo de pronto,
y eras tú en mi cama
mirándome de frente.

Nadie sabe dónde vas,
sólo tú,
me lo dijeron ayer mis sábanas frías,
mis suspiros fueron dos
centinelas que al mismo tiempo
se hicieron dos tintas,
tu alma,
cuando rompiste a llorar,
mi sangre,
cuando aquella línea lejana
te separó de mí.

Nadie sabe,
sólo tú,
y a la vuelta te retraté
en las agüitas de un pozo,
yo caminaba inventándote en las sombras,
recordando tu cintura en cada esquina,
yo seguía sin pensar
hasta encontrar la luna en mi ventana,

y supe que nadie sabe,
sólo tú de mis caricias,
de mis noches entre sueños
soñando me despertabas,
sólo tú defendiendo mi silencio,
sólo tú, con esa blancura morena
de tus ojos a veces verdes.

Nadie sabe,
sólo tú,
y volveré a escribir
tu nombre en las paredes,
con tu mano saliendo de mí
como un pájaro,
con mi mano en tu mejilla suave
como la hierba del campo,
nadie sabe
que me muero en cada paso,
sólo tú,
tú y lo que yo te estoy amando.

Nadie sabe
que fuiste la primera
que en mi casa me viera,
y yo contigo,
que a mi costado,
viento de mi delirio,
que todo un escalofrío
como un arroyo fino
respondiendo a mi voluntad,

nadie sabe,
sólo tú,
como esa savia hecha solamente voz,
para decirte en un grito: TE AMO.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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